25/05/12

La despedida, Mr.Pacheta

Las prioridades son otras, el día a día del oviedismo no mira al plano deportivo sino al judicial, convocar lo antes posible la Junta de accionistas, delegar en la APARO y en Symmachiarii para poder superar el poder de Alberto en la misma. Todos juntos contra él, Ayuntamiento y Celso ya han confirmado que irán con nosotros, sólo falta Paco Gómez por pronunciarse. Es la hora y nuestro momento, nunca hemos tenido más cerca el fin de Control Sport en el Real Oviedo y tampoco la posibilidad de cambiar algo en la SAD con la reducción y posterior ampliación de capital. Las fuerzas de todo el oviedismo han de ir centradas en un frente común, #porelROCFéchalos

Pero el día de ayer nos dejó una despedida, no por esperada deja de ser una lástima, aunque el míster deje una puerta abierta los tiempos dicen otra cosa. Pacheta se va para dejar sitio a alguien nuevo, a un entrenador que cuente con el consenso y la tranquilidad para trabajar con su estilo desde el primer día, alguien que empiece de cero. Con el burgalés ya no era posible, la división entre la afición sobre su figura era palpable, más allá de realidades, fanatismos y fobias. De quedarse sería juzgado a las primeras de cambio, un mal inicio de Liga le condenaría echando por tierra meses de planificación y trabajo. En Oviedo no existen los proyectos ni la paciencia, no con José Manuel al frente de la dirección deportiva y tampoco con el equipo fuera de la LFP por décimo curso consecutivo.

Pacheta siempre será el técnico que salvó al Real Oviedo del descenso a Tercera y el que volvió a generar una ilusión inusitada por volver a Segunda. Sus primeros meses fueron colosales, más del 90% de los puntos en juego para llevar al equipo desde el puesto de promoción de descenso a la octava plaza que daba derecho a disputar la Copa del Rey. Ideas claras, mensaje directo, el famoso "ganar al Eibar" caló en el oviedismo y consiguió que el Tartiere se centrase en la batalla por la salvación porque de nada servía la lucha contra Alberto González si el equipo daba con sus huesos en Tercera. Liberó al futbolista, potenció virtudes y despejó la mente de los suyos, mensaje positivo ante la adversidad para convencer a los chicos, exigencia tras la victoria para obligar a ir a por más. Diez victorias y dos empates en trece partidos para disparar la ilusión del oviedismo de cara al nuevo curso, empezando desde la Jornada 1 nada podía salir mal.

Consiguió que en la ciudad sólo se hablase de fútbol, ése fue su gran pecado y su condena. Discurso dirigido al futbolista y al aficionado, directo y claro, machacante y repetitivo. Con las victorias llegó a todos, involucró del primero al último en el estilo Pacheta. Con las derrotas llegaron las dudas, las ruedas de prensa pasaron a ser examinadas con lupa para buscar causas e incongruencias cuando las palabras ante los medios no son más que otra táctica cualquiera para ganarse al futbolista y convencer al vestuario. Mensaje positivo en los momentos difíciles, toques de atención en las victorias para mantener la activación y el nivel de intensidad lo más altos posibles. Fue el único rostro visible durante todo el curso, el manager total; Pacheta abarcó tanto campo en el día a día que nadie miró a José Manuel y Vaca, tampoco al desaparecido Alberto González. El míster fue el pararrayos perfecto para los mangantes, quizá fue él mismo quién lo buscó en pos de la unidad deportiva aunque después el boomerang de su discurso se volviese en su contra.

El estilo es bueno o malo en función de las victorias, los juicios de valor al final siempre dependen de si la pelota entra o no en la portería, el fútbol no tiene memoria ni perspectiva. No hay excusa para justificar el fracaso, Pacheta se equivoca al no llamar a las cosas por su nombre porque no hay gloria en la derrota, no para el Real Oviedo. Pero culpas y responsabilidades las justas, tan alejado está el que no las ve como el que atribuye al entrenador más de lo que le corresponde. Tiene razón el burgalés cuando dice que el fútbol ha sido injusto con su equipo, decisiones polémicas y situaciones de 1vs1, que normalmente son goles cantados y que este curso se tradujeron en fallos, penalizaron en demasía. La frontera fue de tres puntos, de acertar Manu Busto ante el Coruxo u Óscar Martínez ante el Montañeros seguramente estaríamos compitiendo ahora mismo. Mención aparte para la lesión de alguien tan imprescindible como Xavi Moré, futbolista bandera del estilo y la idea del entrenador, su baja fue el principio del fin.

Ahora aparecen los debates, algunos sostienen que había futbolistas para jugar a otra cosa. En Diciembre no había oposición al estilo, por eso digo que el fútbol no tiene memoria. Sin Xavi Moré el equipo se quedó cojo, se volvió más largo y menos profundo para no sobrecargar a Nano, aún así el andaluz llegó fundido al mes de Abril por lo que más que nunca se fió el éxito a la segunda jugada más que a la profundidad por banda. Se perdió una seña de identidad, con el camino que se había emprendido se jugó a lo que ya había. Resultó cuanto menos curioso que primero se defenestrase a Manu Busto y sobre todo a Abásolo por su fútbol pausado y en apariencia parsimonioso para después ensalzarlos como alternativa al estilo que proponía Pacheta. El cántabro fue titular en más de 30 partidos de Liga, el vasco vivió la segunda vuelta en la misma irregularidad que en la primera.

El legado de Pacheta en lo deportivo nos deja a Pelayo afianzado como llegador con todas las de la ley, a Nano recuperado para la causa como un puñal en banda izquierda, a Juanma como el central total de la categoría, y a Álvaro Cuello como el lateral zurdo para muchos años. Asegurarse la continuidad de todos ellos será el primer paso para que el nuevo proyecto empiece con buen pie, perderlos sería tirar al traste el camino recorrido esta temporada, insuficiente pero en parte aprovechable. Caminos separados, que el nuevo entrenador tenga el mismo apoyo que tuvo Pacheta pero esta vez desde todos los sectores, si algo nos ha quedado claro en estos dieciocho meses es que cuando todos vamos unidos somos prácticamente imparables. Al mister desearle mucha suerte allá donde vaya, darle las gracias por la ilusión generada y lamentar que el final no fuese el feliz que todos esperábamos. Seguro que nuestros caminos se cruzarán en el futuro, ojalá que en lo más alto posible.

Foto: La Voz de Asturias
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19/05/12

Semana I, comenzar a trabajar

Una semana desde el varapalo en San Sebastián de los Reyes, mañana tocará ver los playoffs por televisión. Brutales las eliminatorias entre campeones, también duelos como el Badalona-Tenerife, Lugo-Eibar o Jaén-Ponferradina. Una lástima, veo los cruces y sigo sintiendo que el Real Oviedo podría competir con garantías ante cualquiera de los aspirantes, el ascenso no era una químera, la oportunidad perdida es enorme. Toca afrontar la realidad, un mes de ventaja respecto al resto para planificar el nuevo curso siempre que la situación extrapodertiva lo permita. El cambio accionarial es la prioridad, pero olvidar la planificación deportiva sería condenatorio un curso más.

No es tiempo de nombres, aún es pronto. Futbolistas inmersos en playoffs de ascenso a Segunda y Segunda B, otros en la batalla por la permanencia en la División de Plata. Para saber qué fichar primero tienes que tener claro lo que necesitas, lo que implica analizar lo que ya tienes, evaluar su rendimiento y estudiar su continuidad. Las renovaciones se han de afrontar cuanto antes, conocer la disposición de los futbolistas para el Ascenso 4.0 para que en caso de respuesta negativa se pueda trabajar en las alternativas con el mayor tiempo y tranquilidad posibles. Marcar prioridades: Juanma, Nano, Pelayo y Álvaro Cuello van por delante de todos, hay mimbres para dar continuidad a la plantilla.

Conocer el nombre del nuevo entrenador será el siguiente paso, Pacheta se pronunciará la semana que viene sobre su futuro aunque todo hace indicar que estará lejos de Oviedo y del Tartiere. Errores y aciertos, siempre será el entrenador que salvó al Real Oviedo del descenso a Tercera y el que volvió a generar ilusión por ascender a Segunda. Su discurso genera división, quiso centralizar las miradas para que en la ciudad sólo se hablase de fútbol, las derrotas hicieron que el efecto fuese en su contra. Partidarios y detractores se hacen notar, más allá de sus cualidades como entrenador no parece que el panorama sea el adecuado para su continuidad, el míster necesita consenso y paz social. Cuando Pacheta se pronuncie sobre su futuro será el momento de analizar su paso por el Club y lo que ha hecho en sus casi 18 meses en Oviedo.

La situación económica condiciona todo, Alberto González, Vaca y José Manuel han convertido al Real Oviedo en un caos. Se adeudan tres mensualidades a la plantilla, se avecinan denuncias por impago a la vuelta de la esquina aunque Symmachiarii se ha comprometido con los chicos si éstos no van a la AFE, todo por la salvación del equipo. No es el escenario ideal para seducir a un jugador interesante ni para convencer a otro de que se quede, tampoco se puede suspeditar una planificación deportiva a alcanzar los playoffs porque después vienen los problemas. Con los actuales dirigentes al mando no habrá ascenso ni futuro ninguno, más pronto que tarde romperán la cuerda porque en quiebra técnica ya estamos en el punto de no retorno.

Plantilla corta, concentrar caché y calidad en menos futbolistas con el fin de aumentar competitividad interna y ganar individuales que deciden partidos. Para ello necesitas un Vetusta fuerte como el de la temporada pasada, un filial en el que uno-dos jugadores por línea puedan alternar con los mayores y así servir de sustento ante lesiones o picos de baja forma en el primer equipo. Pacheta lo intentó este curso con Jandrín, Chamorro, David González o Jairo Cárcaba, solamente Álvaro Cuello pudo quedarse y es que el resto tenían que certificar la permanencia en Tercera. El papel del Vetusta y el Requexón también serán estudiados en el blog más adelante porque por ellos pasa el futuro del Real Oviedo a corto y largo plazo. El mes de Junio se presenta largo e intenso en todos los ámbitos del oviedismo.

Dani Barrio, Lucien Owona, Aitor Sanz, Pascual, Xavi Moré y Manu Busto tienen contrato en vigor para el curso que viene, el cántabro alcanzó los objetivos individuales para prorrogar su estancia por una temporada más. Otros como Negredo, Candela, Óscar Martínez, Juanpa, Martins y Rubiato también firmaron 1+1 pero aún no se conoce si alcanzaron o no las cláusulas de su contrato. De todos ellos tan sólo Martins tuvo continuidad durante toda la Liga por lo que es de esperar que el franco-senegalés también haya renovado automáticamente más allá del 30 de Junio. A partir de ahí, conocidos quiénes son los futbolistas con contrato garantizado, analizar campos de mejora y establecer prioridades para renovar a unos y reforzar posiciones con otros de fuera.

Foto: ElComercio.es
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14/05/12

Fracaso sin remedio

Tarde de transistores, como las de los buenos tiempos. Jugábamos en Matapiñonera y en Coruxo, dos partidos que iban de la mano porque una victoria gallega daba alas a los de Pacheta; por otro lado, el triunfo azul salvaba matemáticamente a los vigueses con lo que el empate valía a Coruxo y Albacete. Todos vieron los toros desde la barrera en O Vao hasta el minuto 85, certificada la victoria del Sanse había que hacer un gol para amarrar la permanencia. La jornada fue curiosa, prácticamente más goleadas que en el resto de Liga, todos los de abajo sumaron los tres puntos en pos del milagro.

Fracaso oviedista, no admite otra calificación el resultado final. No es que el Real Oviedo no haya logrado el ascenso, es que ni siquiera ha peleado por él, eso se hace en los playoffs, unos duelos a los que no llegamos. Siempre nos quedará la duda de este equipo en las eliminatorias, salvo la debacle de Tenerife los de Pacheta fueron superiores a todos los rivales directos pero la realidad es que los azules no han merecido jugar la post-temporada. Y no lo han hecho porque lejos del Tartiere los números son deleznables: una victoria en toda la segunda vuelta y un punto de veinticuatro posibles ante los últimos ocho clasificados. Incomprensible que los mismos que ganaron en el Carlos Belmonte y Valdebebas fuesen incapaces antes los rivales de la zona baja.

Saltaron los futbolistas al césped de Matapiñonera igual que el aficionado: incrédulos, sin fe en el milagro. Esa falta de hambre es la que marca la diferencia, el Sanse se jugaba la vida porque sabían que una derrota les condenaba a Tercera o a la eliminatoria por la permanencia. El partido no tuvo historia, nunca dio la sensación de que los de Pacheta podían llevarse los tres puntos para soñar con la proeza. No hay nada reseñable, fue el calco de lo que ha sido una segunda vuelta atroz lejos del Carlos Tartiere. Los madrileños corrieron más y mejor, pegaron cuando tuvieron que hacerlo para tumbar a Lledó y finiquitar el ocaso oviedista. Personalizar la derrota en errores de uno u otro no sirve de nada, las opciones se perdieron antes de la última jornada.

El balance es negativo, no cabe duda. No se alcanza el objetivo por incapacidad y errores propios, no por grandeza de los rivales. No hay ninguna gloria en la derrota, menos si sumas catorce durante todo el curso. El palo es demasiado duro y demasiado reciente, los análisis vendrán más adelante porque toca bajar pulsaciones y no perder perspectiva. Se ha fracasado, pero algunas cosas se han hecho bien, algún futbolista es válido para intentarlo de nuevo el año que viene, no hay que romper con todo porque el caos económico tampoco permite fichar dieciséis jugadores como ha hecho el Tenerife. Seguirá o no Pacheta, todo apunta a que el mister proseguirá su carrera en otro sitio. La única verdad es que el ascenso a Segunda será inviable mientras Alberto González, Vaca y José Manuel sigan dentro del Real Oviedo. Acabado el fútbol, empieza el partido por la supervivencia.

Foto: Nacho Felgueroso
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02/05/12

Toro por los cuernos, primer paso

Todo estalló en el Heliodoro, rueda de prensa desafortunada e innecesaria, error de Pacheta en el post-partido. Después de una derrota nunca puedes señalar al vestuario, hasta el Domingo no lo había hecho nunca el burgalés. Sales ante los micrófonos aún con las pulsaciones altas, el técnico es una persona visceral como reconoció Aitor Sanz en el Requexón, nada es excusa. Los trapos sucios se lavan en la caseta, es entendible la frustración del míster por las ocasiones falladas a lo largo de todo el curso, o porque las lesiones, sanciones y la baja de forma de algunos te obligan a ir a Tenerife con Jandrín de inicio, Jairo Cárcaba en la convocatoria y un lateral izquierdo improvisado; pero esa frustración no justifica las declaraciones del Domingo.

No hubo ataque a los delanteros, tampoco malintención. No se acordó de un Diego Cervero que bajó ningún concepto podía vestir de azul este curso, tampoco señaló a los futbolistas porque fue Pacheta el primero que apostó por ellos. Echar de menos un delantero de veinte goles fue un lamento a la falta de acierto, no un dardo envenenado. Son los goles que garantizan cuatro puntas como los nuestros, nunca antes Martins había hecho un tanto en Liga, Rubiato lleva dos aunque también ha sido el que menos continuidad ha tenido durante el curso. La pelota no entra, ninguno de los puntas ve puerta, nunca antes se había fallado en 1vs1 lo que se ha fallado esta temporada: Manu Busto vs Coruxo; el cántabro y Óscar Martínez vs Getafe B; el propio Óscar vs Montañeros; Rubiato y Martins vs Tenerife. Son situaciones francas, normalmente el equipo hubiese tenido cuatro o seis puntos más aún sin 100% de efectividad.

La polémica sale de ninguna parte, el comentario más inocente es al que se le saca más punta. Rubiato cae en la trampa, habla ante la prensa en lugar de hacerlo en el vestuario, reunión de plantilla y entrenador para que Pacheta explique las declaraciones si es que han sentado mal al grupo y después salir a entrenar, representan 86 años de historia. El madrileño no tiene perdón, a diferencia de su entrenador él lo hace en frío, con tiempo para medir las consecuencias de sus actos. Tampoco tiene sentido que se queje del estilo, gracias a él ha seguido en el Real Oviedo y ha sido titular por ejemplo en La Catedral. La falta de acierto no la marca la exigencia e intensidad del entrenador, a final del curso pasado Jorge Perona, Miguel, Borja Rubiato y Carlos Cuello fueron los '9' de Pacheta, todos vieron puerta de forma regular cuando fueron titulares. La razón que podía tener la pierde por una pataleta impropia de un profesional.

son censurables las excusas del míster cuando habla de presupuestos e incapacidad para competir con el Tenerife. El Real Oviedo es el cuarto club que más dinero destina a la confección de la primera plantilla, por lo tanto entrar en playoff es una exigencia y no una aspiración, no conseguirlo es un fracaso que después será excusable o no. Si crees que con los medios a tu alcance el fin es utópico, no aceptas el puesto de entrenador; cuando asumes un cargo lo haces con todos los condicionantes, no puedes aceptarlo y después poner paños calientes si no alcanzas el objetivo. Pacheta debe saber que entrenar a este equipo implica pelear por el ascenso a todos los niveles y hasta las últimas consecuencias.

Queda conjurarse, hoy vuelven los entrenos. Salir ante los medios, demostrar unidad en la caseta para trasladar esa unión a la afición de cara al partido ante el Rayo B. El Tartiere ha de jugar a favor de los nuestros, las opciones siguen siendo reales aunque no dependamos de nosotros mismos. Albacete tres puntos por encima, Atleti por delante al ganarnos el goal-average particular; el triple empate nos beneficia, seríamos cuartos de acabar los tres con los mismos puntos. Que colchoneros y carbayones hagamos pleno con una derrota manchega en las dos jornadas que quedan no es ninguna químera. Todos a una, apurar las opciones hasta el último momento para que la conciencia quede tranquila, que no haya que lamentar dejadez y que después aparezca un resultado que nos hubiese metido en el playoff. Hacer nuestros deberes y esperar el fallo. No seríamos los primeros que resucitan después de haber estado muertos.

Foto: Lne.es
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29/04/12

Fin del sueño, las áreas deciden

Duelo por todo lo alto, escenario y escudos impropios de la categoría. Playoff en juego, final a partido único en el Heliodoro para decidir la última plaza de acceso a la fase de ascenso. Semana de expectación, miedo e ilusión a partes iguales en ambos bandos, los dos técnicos escondían sus cartas para la batalla final. Dos leones heridos, dos equipos llenos de dudas pero que sobrevivían a base de orgullo y empuje, Tenerife y Real Oviedo han recibido más de sus aficiones que ellas de sus equipos. Todo listo para 90' que decidían una temporada, llegar vivos al playoff es el objetivo porque las eliminatorias son otro mundo donde nadie tiene aval.

Pacheta salió con lo previsto, Negredo por el sancionado Álvaro Cuello para que Juanpa fuese el lateral zurdo, Jandrín por Teo en la banda derecha para tocar lo menos posible la idea base. Rubiato acompañó a Martins, todo falló. La salida fue buena, los dos puntas incomodando en la salida a los centrales tinerfeños y Aitor Sanz y Pelayo muy encima de Kitoko y Víctor Bravo. Pronto el equipo se echó para atrás, dejó cómodo a los de Quique Medina y los canarios con balón se sienten poderosos. El ideario Pacheta salió a la inversa, fueron los locales los que exigieron y fruto de esto llegó el error imperdonable de Owona tras prolongación de Aridane para el primer tanto de Perona. El valenciano iba extramotivado, por si había poco en juego las formas en las que salió del Club y el trato en el Tartiere le incentivaron aún más. Hat-trick condenatorio, su mejor actuación del curso el día menos indicado.

Muchas verdades en el fútbol, todas ciertas y ninguna universal. Unas veces el partido lo decide el centro del campo, esta mañana se decantó en las áreas. Errores oviedistas en la propia y en la del Tenerife, imperdonable el de Rubiato tras galopada kilométrica de Nano cuando lo tenía todo a favor para el empate y abrir un partido nuevo. La desastrosa transición defensiva de los locales abría la esperanza azul, inexplicable que tras un córner a favor permitan a un futbolista recorrer 60 metros y después dejen al delantero completamente sólo en el punto de penalty. Sergio Aragoneses apareció ante Martins antes del descanso, mismo guardameta que ya disfrutaban los insulares hace dos años en Primera División, es el que les da el salto de calidad, gracias a él no deambulan por mitad de tabla.

También hubo antes un palo de Nano que nadie acertó a empujar, quien perdona lo paga. Nuevo error en el área de Lledó, Juanma pierde el sitio por presionar un balón imposible a Pablo Sicilia, Chechu tiene todo el tiempo del mundo para preparar el centro sin oposición en banda derecha, Juanpa le concede a Perona el metro necesario para preparar la guillotina. Escena impensable al descanso, el duelo no lo ganaba el Tenerife sino que lo regalaba el Real Oviedo. En la derrota es fácil acordarse de los que no están, hace un mes era el señalado por su fallo en Coruxo y por sus muchas semanas de oscuridad este curso pero Manu Busto se convertía en el clavo ardiendo del oviedismo para la segunda mitad.

Empezó fuerte, nuevo repliegue estrepitoso del Tenerife, el cántabro recorta a dos rivales y deja a Martins mano a mano ante Aragoneses, y de nuevo un punta carbayón en evidencia. Fue la última oportunidad, era el 47' de partido, un mundo por delante. Los de Quique Medina se asustaron, cedieron todos los metros del Heliodoro para defender en el balcón de su área ante un Real Oviedo sin ideas. No se buscó a Jandrín, Manu Busto no tuvo líneas entre las que aparecer, Nano no podía vencer todos los duelos porque siempre que recibía había dos futbolistas tapándole salida por fuera y por dentro, sabían que era la única baza de Pacheta.

El único recurso era el balón parado, no salió ni una. Se botaron infinidad de córners, se encerró al Tenerife pero en ningún momento los chicharreros tuvieron sensación de agobio ni miedo de perder algún punto por el camino, no desde el fallo de Martins en el mano a mano. El reloj corría, querer y no poder elevado a la máxima potencia. Pacheta debió arriesgar más en los cambios, defensa de tres con Nano en el carril izquierdo para buscar 2vs1 con Manu Busto en esa zona, Jairo Cárcaba y Martins de doble '9', Jandrín ensanchando en la diestra por si acaso. No tocó nada, siempre el cambio de jugador por jugador para incrementar la impotencia. Quizá tuviese el míster en la memoria el recuerdo del Getafe B, la diferencia fue que aquél día se podía perder un punto pero esta mañana partido y goal-average ya estaban entregados con el 2-0.

El partido no se cerraba porque no lo buscaba el Tenerife, el Real Oviedo zozobraba pero un gol lo cambiaba todo, habría que ver la reacción de un Heliodoro que despidió a los suyos con pitos tras el calentamiento. No hubo réplica, con diez minutos por delante llegó el penalty infantil e innecesario, el de la impotencia. Jorge Perona recreándose con su tercer gol, el tiempo se hizo eterno hasta que el colegiado decretó el final. Se acabó el sueño, no habrá ascenso, ni siquiera se podrá pelear. Primera derrota a domicilio ante un rival directo, el equipo falló el día menos esperado, el día que no se lo podía permitir de ninguna manera.

Las áreas marcaron todo, la falta de acierto ha condenado al equipo, no sólo en el Heliodoro sino a lo largo de toda la Liga, la falta de gol se paga muy caro. Error de Pacheta en rueda de prensa acordándose de lo que no se tiene, no es momento de señalar al vestuario y menos públicamente, tampoco de poner excusas. Con esto se iba a la guerra y con esto se ha fallado, no hay más. Ya habrá tiempo de repartir responsabilidades, a cada uno la que le toque. Pero siendo el Real Oviedo una pirámide de mando, los principales culpables los conoce todo el mundo.

Foto: Lne.es
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26/04/12

Martins-Rubiato, la dupla

Serán ellos los que salgan de inicio el Domingo, el plan A para hacer fuerte al B, Manu Busto la última media hora para rematar a un Tenerife herido al que le puede jugar en contra el ambientazo del Heliodoro si el partido no les va de cara. Pacheta perderá pausa, juego entre líneas y definición a cambio de disputa, presión y físico, agobiar la salida de balón de los canarios para que Víctor Bravo no pueda jugar cómodo en el mediocentro, forzar la pérdida en la transición del Tenerife ya que su centro del campo no tiene retorno defensivo.

Paradigma Pacheta, ha sido la tónica en los partidos 'top'. Anxo Carro en dos ocasiones, Carlos Belmonte, Valdebebas y San Mamés, Manu Busto sólo fue titular en Albacete con lo que la idea del míster ante rivales directos es clara. Dos puntas intensos en la presión, de desgaste, dos hombres a los que no les importa hacer kilómetros sin balón con tal de que el rival no juegue cómodo. Doble referencia en el juego áereo, Lledó tendrá más opciones en el golpeo y todo para evitar pérdidas en zona de construcción que comprometan una defensa azul en cuadro. Álvaro Cuello baja por sanción, Lucien Owona entre algodones. Candela sería la opción natural para el lateral zurdo, mala suerte con las lesiones la de Iván. Mover a Juanma sería delito en Tenerife, es el Káiser azul; retrasar a Nano es darle más metros a un futbolista justo de gasolina; reconvertir a un jugador en un partido así tiene un riesgo tremendo. Haga lo que haga Pacheta será el resultado quien marque el juicio de valor porque toda opción para el carril zurdo tiene más contras que pros.

Teo se ha hecho con la banda derecha, Nano en la izquierda si se quiere jugar a lo que se ha jugado siempre ante los rivales directos. Recuperación en zona de 3/4, vital la presión de Aitor Sanz y Pelayo para que Víctor Bravo y su pareja (Marcos es baja) no puedan girarse ni jugar fácil. Defensa adelantada, si la línea se tira hacia atrás estaremos condenados. Martins y Rubiato serán el trabajo, faltará el abrelatas oficial Óscar Martínez con lo que uno de los dos deberá hacer sus goles. El promedio del madrileño es el menos malo de todos los delanteros de la plantilla en el ratio minutos-goles, las lesiones le han privado de continuidad todo el curso. Borja hizo doblete copero en el Anxo Carro, también vio puerta en Valdebebas tras sustituir precisamente a Óscar y formando pareja con el propio Martins. Es su momento, la temporada pasada también lo cerró haciendo goles, no se le ha olvidado.

La dupla no será nueva, los números cantan. Titulares en Lugo en Copa del Rey, muchos minutos juntos en Valdebebas e indiscutibles en la eliminatoria ante el Athletic, el desplazamiento a Vigo para jugar frente al filial celtiña fue el único saldo negativo. Ambos fueron después el recurso del míster en época de crisis, juntos de inicio en Miramar y ante el Alcalá en el Tartiere para ser referencias y los primeros defensores del equipo, el objetivo de cortar la sangría de goles en la portería de Lledó se había alcanzado. Las lesiones de Rubiato han ido cortando su progresión, no hay continuidad y si no que se lo pregunten a Óscar Martínez.

A menor creación y más verticalidad mayores serán las opciones de los de Pacheta. Intensidad desde el primer minuto, asustar al Tenerife y marcar territorio para ganar el factor ambiente. Afinar la puntería, llegar y enchufarla como se hizo en Albacete y Valdebebas nos metería en el escenario ideal. Para la última media hora quedará Manu Busto, listo para recibir a la espalda de los medioscentros y lanzar a Martins y Nano al espacio. Jugar la baza de Abásolo en la diestra para ganar otro hombre más por dentro, romper al Tenerife por donde menos se esperan. Pacheta ha de jugar dos partidos en su cabeza, uno con ventaja y otro sin ella, no se podrá fiar todo a golpear primero sabiendo que jugar con marcador en contra es el lastre de este equipo.

Es nuestra final de Múnich, CD Tenerife-Real Oviedo. Y las finales se ganan.

Fotos: Jonás Sánchez y Álvaro Campo.
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23/04/12

Real Oviedo 1-0 Castilla, sueño Real

Otra vez en la pelea con las espadas en todo lo alto, nuevo vuelco clasificatorio para soñar con el playoff y el ascenso. Lleva siendo así desde Febrero, esta vez derrotas de Lugo, Albacete y Tenerife para colocar al Real Oviedo a tiro incluso del segundo puesto a la espera de lo que hagan los gallegos el Miércoles ante el Getafe B en el Anxo Carro. No habrá nada decidido hasta el último minuto de la última jornada. Hace un mes éramos cinco para cuatro puestos, ahora siete aspirantes para tres plazas ya que nadie puede descartar a los filiales vista la locura de todos.

Tenía Pacheta la díficil misión de recuperar anímicamente al grupo tras el varapalo ante el Montañeros. Luchar contra las inercias es la tarea más complicada de un entrenador, evitar que tu equipo baje la guardia en la victoria y también que se rinda en la derrota. El Real Oviedo salió a por el Castilla desde el primer minuto, seguro que los resultados matutinos ayudaron a que los futbolistas saliesen al 'ahora o nunca'. Once inicial esperado, Manu Busto dejó su sitio a Martins para que los azules recuperaran un poco de su distintivo, para adelantar la línea de presión e incomodar a los de Toril en la salida. Venían los blancos al Tartiere a sentenciar el campeonato y lo hicieron gracias a la victoria del Rayo en Lugo; tienen tres semanas para gestionar esfuerzos y dosificar minutos.

La urgencia y la necesidad eran oviedistas, tuvo su reflejo en la ambición para ir a por el partido. Los de Pacheta acosaron la portería de Jesús en el inicio, ponerse por delante en el marcador sabiendo de la dificultad de nadar contracorriente ante unos monstruos al espacio como son los del Castilla. Sin brillantez pero con insistencia, Martins, Pelayo y Nano probaban suerte, fue Óscar Martínez quien la encontró. Suerte buscada, la presión asfixiante tuvo su recompensa en el error de Iván González en la salida; cuando te exigen tanto siempre aparece el fallo, primero lo tuvieron Jesús y Casado pero Nano se resbaló cuando no tocaba. Definición maestra de Óscar Martínez en el mano a mano, esta vez sí. Abrelatas oficial en los duelos directos, se perderá la batalla del Heliodoro por su enésima lesión.

Este equipo va contra viento y marea, se las encuentra de todas las maneras. Lesiones de larga duración que penalizan un mundo, otras en los primeros cuarenta y cinco minutos para chafar el plan previsto. Manu Busto al descanso para la segunda mitad, Pascual de nuevo al lateral diestro con más de 20' por delante para sufrir ante la velocidad de Denis. Imposibilidad de tocar nada ni proteger más de la cuenta, el único cambio no obligado fue el de Rubiato por Martins para ganar algo de frescura en la referencia. También vienen mal dadas las acumulaciones de amarillas que a lo largo del choque se convierten en expulsión y por lo tanto en riesgo de perderse dos partidos por mantenerse el ciclo en cuatro tarjetas. Esta vez fue Álvaro Cuello, no estará en el Heliodoro y seguirá con el peligro de ver la quinta.

El Castilla se hizo con el balón, los de Pacheta retrocedieron metros pero a diferencia de los últimos partidos, no convirtieron en héroe a Lledó ni se dejaron intimidar por el contrario. Un único disparo con peligro de Morata fue el bagaje de los de Toril en pos del empate, poco para hacer volar dos puntos del Tartiere. Pacheta lo reconoce en rueda de prensa, el gran misterio es averiguar por qué unos días el equipo es capaz de controlar el partido aún sin tener el balón y en otros se ve desbordado, como ocurrió en A Coruña hace una semana. La propuesta inicial es la misma, las primeras partes suelen ser un calco de dominio no brillante pero oficioso; y últimamente con ventaja en el marcador.

El Domingo al Heliodoro con todas las de ley, apostemos por este equipo que en una Liga entre los cinco primeros sería líder destacadísimo. Entrar en el playoff es muy duro y muy largo, terrible. Pero si lo hace hay que apostar por el Real Oviedo. El Tenerife en modo autodestructivo, tensiones a todos los niveles que pueden jugar en nuestro favor, habrá que saber lidiar también con el ambiente. Tiempo habrá para pensar en la final
del Heliodoro, ahora toca disfrutar del paso dado ante el Castilla. Y sobre todo, coger aire
para lo que viene. El reto es de órdago.

Foto: Jonás Sánchez.
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19/04/12

Resetear, vuelta al origen

Ya han pasado los días, cabeza fría tras el batacazo en A Coruña. Las opciones azules siguen intactas, cuatro puntos de distancia a falta de cuatro partidos habiendo un duelo directo entre ambos contendientes no es nada; al menos no para otros. El Tenerife se muestra tan irregular como el que más, cuatro puntos de los últimos quince en juego para los canarios dejan a las claras que el tropiezo insular es posible cualquier jornada, no son fiables como no lo estamos siendo nosotros. El Real Oviedo ya no depende de sí mismo para jugar el playoff pero de ganar al Castilla las opciones se disparan.

Semana dura, terrible. Decía Aitor Sanz el Martes pasado que la derrota ante el Getafe B fue el momento más difícil de la temporada. Seguramente fuese así hasta el Domingo, el palo ante el Montañeros fue monumental para cuerpo técnico, plantilla y afición. Más que para corregir errores y repasar conceptos, la semana de Pacheta debe ir encaminada a devolver la confianza y la alegría a un vestuario tocado y sin autoestima. Igual que cuando llegó hace catorce meses, el técnico debe aislar a la plantilla y convencerles de su potencial, son los mismos que asaltaron Valdebebas en Diciembre. Recordar lo que hicieron, mostrarles el video de la victoria en el Alfredo Di Stéfano no sólo para repasar lo que se hacía bien sino para demostrarles de lo que son capaces si creen en sí mismos.

Volver a los orígenes: intensidad, disputa y físico. La falta de chispa y la confianza van de la mano, sin lo primero no hay presión arriba, sin lo segundo la línea defensiva vive al borde del área de Lledó; se pierden las señas de identidad de un equipo que hizo soñar no hace tanto. Hay futbolistas que no aguantan los 90', más que nunca la convocatoria ha de ir enfocada a jugar el partido con catorce futbolistas y trazar el partido en la cabeza para plasmarlo después en el césped. Manu Busto no marca diferencias, a Nano le falta oxígeno, Pelayo sufre los últimos 20' de partido. No les dejas a todos fuera, pero el partido dura noventa minutos y reorganizar un rol no conlleva perder protagonismo ni importancia. Pacheta debe explicar el plan en el vestuario, convencer a los chicos del planteamiento para que todos crean a pies juntillas.

Al Castilla hay que salir a asustarle, que no se sienta poderoso porque entonces avasalla. Recuperar la presión en primera línea, más cuando llegan con la baja de Nacho Fernández, el káiser de Toril y prolongación del jefe sobre el verde. Martins y Óscar Martínez en punta para no dejarles jugar cómodos, también para que Pelayo y Aitor Sanz no hagan tantos kilómetros, para que los dos puntas azules sean los que obliguen a lanzar la línea defensiva a mediocampo. Presionar sin achicar es un suicidio, si los cuatro de atrás temen dejar metros a la espalda condenarán al bloque. No estará Joselu en los blancos, Juanpa y Juanma como centrales para atar en corto a Morata y a un Jesé que se puede mover entre líneas, también para las ayudas en banda ante Juanfran y Denis.

Profundidad por bandas, Nano y Teo, no hay otros. Abásolo es distinto, es futbolista de asociación, de ritmo continuo, de pausa. Una baza para la segunda mitad, el desgaste del andaluz puede ser su oportunidad para jugar en banda izquierda, ahí es donde Paul se siente cómodo lanzado la diagonal hacia dentro. Teo no acumula minutos, puede aguantar los 90' aunque Martins en banda derecha para jugar el último cuarto de hora sin referencia arriba sería una opción, para el senegalés el cansancio no existe. Para entonces ya habría llegado el momento de Manu Busto igual que le llegó en Valdebebas saliendo desde el banquillo, convencerle de que valen más 25' a máximas revoluciones y fresco que ser titular para no aguantar el esfuerzo.

En el centro del campo son dos, Aitor Sanz y Pelayo. A Falcón le penaliza el físico, seguramente esté ante sus últimos partidos como futbolista porque no es fácil seguir tras un calvario de dos años cuando pasas la treintena. Pascual no aparece desde la autoexpulsión en La Roda, sólo él y Pacheta saben qué paso. De puertas afuera comportamiento ejemplar, ánimos y apoyo para el equipo, nunca personalizó en él ni compartió su frustración en las redes sociales, ni una palabra más alta que otra después de tantos meses al contrario que David Barral en Gijón que a la primera ya dejó el recadito. Pacheta manda, sólo él conoce el castigo al futbolista, pero quizá haya llegado la hora de recuperarle, llegado este momento se necesita de todos y la precariedad en el puesto apremia.

Veinte últimos minutos para pasar al 4-5-1, proteger a Lledó cuando el físico ya no llega. Manu Busto como falso '9' y aguantar el balón, esperar la entrada de Martins y Abásolo de fuera hacia dentro, tres medioscentros para acumular hombres tras el balón y no pagar el esfuerzo, no dejar espacios a los monstruos del Castilla porque con metros para correr son letales. Ser conscientes de lo que somos, ahora mismo el equipo no soporta un partido completo de 'intensidad Pacheta' pero eso no conlleva la ausencia de un plan B para ganar cuando el físico no aguanta.

Muchos o pocos, no importa. La política del Club ha quedado clara, no habrá ni un reproche para los que no vayan al Tartiere porque una cosa es que la afición pague las nóminas cuando no queda más remedio, pero otra distinto hacerlo para salvar una gestión nefasta e irresponsable. Los valientes que acudan al Tartiere que lo hagan para animar, que se vuelquen en ganar al Castilla porque el objetivo sigue ahí, al alcance, visible. Y cuando el árbitro decrete el final, que se expresen libremente, que dicten sentencia.

Foto: Lne.es
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15/04/12

Tocados, ¿y hundidos?

Nuevo fiasco, guión calcado al de O Vao y al de la semana pasada en el Tartiere ante el Getafe B, un equipo el oviedista al que los partidos y la Liga Regular se le hacen eternos. No hay fuelle para una carrera de fondo, los de Pacheta rinden en duelos directos y dan esperanzas en un improbable playoff pero no son capaces de competir cada semana, el físico y el fútbol no llegan, no dan para más. Los que perdieron en Elviña son los mismos futbolistas que arrasaron Valdebebas; no es que hayan decidido no correr, es que simplemente no pueden.

Planteamiento de Pacheta lógico en la práctica, Juanma en el lateral izquierdo para jugar con cuatro centrales en la retaguardia y dejar siempre una línea de tres con posesión azul, que el canario diese profundidad junto a Nano en la zurda para llegar al área gallega. Dos futbolistas con buen golpeo de balón, ambos con confianza en sus posibilidades, los únicos a los que el cuero no quemaba en los pies junto a Manu Busto. Owona formaba atrás con Negredo y Juanpa en ataque oviedista, todo el fútbol azul se volcaba a la izquierda. Cuando lo hacía a la diestra Juanma era el tercer central con Jorge como cuarto hombre, Lucien presionaba muy arriba para evitar la salida limpia y la contra del Montañeros.

Pronto en ventaja, lo que antes era una oportunidad ahora es una desgracia. El equipo no tiene físico ni autoestima para presionar y achicar, por eso repliega. No hay confianza en defensa, por eso se aleja el cuero del área de Lledó pero a un precio muy alto, ya no se busca la referencia sino que la referencia busca el golpeo. Sin disposición ofensiva el rival recupera antes, un bucle del que es difícil salir porque los de Pacheta ya ni asustan ni intimidan, ni tan siquiera echan atrás al contrario tras desperdiciar mano a mano ante el portero. En Elviña fue el cuarto en tres partidos con marcador a favor, todos al muñeco; acciones puntuales que juzgan un proyecto. De haber entrado los males seguirían presentes, pero los resultados mandan.

El empate sentó como un jarro de agua fría, una puñalada al corazón del equipo. El Montañeros se hace dueño y señor, los de Álex Suárez someten a los azules que duermen en el balcón del área de Lledó. Con el 1-1 entraron Abásolo y Martins, jugador por jugador, nada cambia. Llegaron tarde los cambios, el Oviedo salió bien tras el descanso, era el momento de Abásolo por dentro junto a Manu Busto para quitar la referencia a los centrales Raúl y Pablo López, para que los azules se asociasen y aglomerasen posesión, para defender con la pelota. Después Martins por Teo en la derecha para la diagonal hacia dentro, invertir roles para sorprender y sentenciar. No se atreve Pacheta a mover nada arriba, debería probarlo igual que lo hizo en la retaguardia.

No es falta de actitud, afortunadamente el fútbol es bastante más complejo que echarle o no ganas. De no ser así todos nosotros llevaríamos al Real Oviedo a lo más alto. El miedo, la falta de confianza y la inseguridad no son sinónimos de pasotismo ni de indolencia, el futbolista quiere pero no puede. A Negredo le gustaría salir desde atrás, a Pelayo mover la bola de un lado a otro, a Nano desbordar como hacía dos meses; pero no son capaces. El balón quema en los pies, el futbolista llega medio segundo tarde a la disputa porque el físico no acompaña, apenas queda gasolina. Plantilla muy justa de efectivos para un estilo exigente, hoy hemos jugado con cinco centrales, dos de ellos como laterales y otro de mediocentro. La confección va en el debe de Pacheta, al menos en parte porque la mayor cuota de responsabilidad es de José Manuel.

Tiempo habrá de rendir cuentas, de analizar pros y contras, de poner notas a futbolistas y cuerpo técnico, ahora toca dar el último aliento aunque sea por inercia, aunque no haya esperanza en el empuje. No es una misión imposible, el Tenerife está a cuatro puntos habiendo un duelo directo en dos semanas, no es una distancia insalvable aunque sí dura. Los chicharreros son tan endebles como nosotros, tienen una salida difícil al Cerro del Espino este Domingo. Pero para aprovechar los regalos hay que saber cogerlos, y este equipo a día de hoy parece imposible que se reponga del mazazo en Elviña para recibir al Castilla en el Tartiere.

Foto: La Voz de Asturias
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