30/1/11

Real Oviedo 2-2 Palencia

Partido de impulsos, cambios de sentido, alternativas y momentos para los dos equipos. Resultado justo pues astures y palentinos tuvieron ocasiones para no perder aunque fueran los visitantes quienes con menos dominio llevasen más peligro a la meta azul. Semana de locos en el oviedismo que se traspasó al césped, los tres puntos perdieron importancia durante la previa estando en juego el futuro del Club al otro lado del Atlántico.

Alineación racional, todos en su posición natural, Manu Busto como ‘10’ sin obligación de perseguir a ningún lateral y Perona en la grada dejando claro que el valenciano tiene pie y medio en el Cádiz con o sin Pegaso. Esperemos que el traspaso de acciones no llegue tarde para ficharle un recambio porque la segunda vuelta con Miguel y Rubiato es una temeridad. Salió el Palencia dispuesto a presionar arriba para robar y llegar en pocos toques a Aulestia, los azules eran incapaces de trenzar cuatro o cinco pases porque como de costumbre el once se partía en dos por la mitad.

Falta en el Real Oviedo pausa y calma, sobra precipitación, ansia y miedo al error. El 4-2-3-1 se transforma en 4-2-4 cuando los hombres de segunda línea se meten arriba pensando que así se llega antes, pero el fútbol no es estar sino aparecer. Cuando Manu Busto bajó entre líneas para dar una salida más a los centrales, cuando Xavi Moré y Nano buscaron el centro para dejar libre a los laterales el pasillo exterior y cuando no hubo prisas, llegaron los mejores minutos del Real Oviedo. Sintomático fue el pedazo de gol de Pelayo con doble pared en la frontal, primero con Busto y después con Miguel para abrir el marcador. La afición está con el equipo pero los males son reflejo de lo que transmite la grada al equipo: no puede ser que se silbe que Gonzalo retrase para Aulestia asegurando posesión larga en lugar de arriesgar el cuero con un pase largo; esa jugada acabó con Víctor Díaz forzando el córner en línea de fondo, por cierto.

Después el equipo desapareció, descomprensión mental después de abrir la lata y en cinco minutos el Palencia no sólo empató sino que tuvo el segundo con remate de Alejandro que salvó Aulestia. Buen partido el del guardameta vasco, providencial ante el propio Alejandro, Víctor o De Paula en la segunda parte, pero que de nuevo ve ensombrecida su actuación por un fallo en la salida que costó el segundo gol. Se le señalará a él pero no menos culpa tiene la defensa por permitir a cuatro rematadores entrar sin marca al punto de penalty, solamente Gonzalo siguió a su par en el balón parado.

Salieron los azules en la segunda dispuestos a mandar a través de la posesión pero Jorge Rodríguez y Manu Busto penalizaron al colectivo. El primero fue el único incapaz de aportar serenidad con el balón en los pies, buscó continuamente el desplazamiento en largo cuando una diagonal a Nano no vale de nada si el rival está replegado. Ahí empezó el Oviedo a perder el control. El cántabro desistió de ser un apoyo para Aitor Sanz y Pelayo para centrarse únicamente en la finalización. Si quieres ser el ‘10’ tienes que bajar a recibir, mostrarte participativo y entrar en contacto con el balón, sacar a tu marca de la cueva y no estar al lado de Miguel por si cae alguna cerca. Al final, por suerte, le cayó una para poner el 2-2. Un gol que no maquilla su flojo partido.

Xavi Moré y Nano estuvieron activos en banda, buscaron el 1vs1 y abrieron el campo, aunque quien llevó más peligro por los costados fue Víctor Díaz apareciendo desde atrás. Se cargó al equipo José Manuel con los cambios, ningún sentido tuvo que Jandro entrase por el sevillano y se emparejase con un De Paula que tuvo el gol en un par de ocasiones después de la sustitución. Pelayo pidió el cambio pero Falcón debía entrar por Manu Busto; si el chaval está cansado se le adelanta la posición, que sean Aitor Sanz y Falcón los que hagan kilómetros en el balance defensivo. A partir de ahí el Palencia fue dueño y señor, tuvo el segundo con De Paula, con Alejandro e incluso con el engendrista Saavedra.

Los últimos minutos fueron de locos, como de costumbre en el Tartiere y haciendo honor a la semana que ha vivido el oviedismo. Gol del Palencia a balón parado para no perder costumbres, y empate azul apelando a la épica en un balón que se traga Castilla y que Rubiato mete en el área pequeña para que Manu Busto empate a placer. Sumar es vital, punto que sirve para seguir manteniendo la distancia con los puestos de descenso pero insuficiente viendo en el horizonte a Mirandés y Eibar. Mantener la categoría será sufrido hasta el final, aún con Richard en el banquillo.

20/1/11

Manu, ¿dónde estás?

Otrora jugador superlativo, fue él quién iluminó el camino la temporada pasada y el que hizo ver al oviedismo que la posibilidad de volver a Segunda División era real. Manu Busto hizo creer en el ascenso, jugadas antológicas, magia en estado puro que no se veían en el Tartiere desde nuestro últimos años en la élite. En estado de gracia, hacía un roto como enganche o partiendo desde la izquierda, cuando lleva velocidad de crucero poco le importa el punto de partida.

Equipo construído a su alrededor, todo giraba en torno a Manu Busto. Era aquel un once más compensado que éste, con Invernón trabajando en banda izquierda liberando de trabajo al cántabro; el control de balón era azul y Rubén García y Curro daban sentido al juego aunque después se penalizase en el balance defensivo. Xavi Moré y Perona a su máximo nivel completaban un equipo que debió pasar la eliminatoria ante el Pontevedra cuando con 1-1 en Pasarón perdonó la vida a los gallegos. Demasiadas cosas han cambiado desde entonces.

Se sabe que Busto no es jugador de primeras vueltas, la temporada pasada tampoco encontró su sitio con Raúl, alternó titularidades y suplencias y Manu no fue Manu hasta que Jandro y Xavi Moré dieron el primer empujón. Fue eso lo que le salvó de la crítica en los inicios, todos le dimos margen de confianza porque sabíamos de lo que es capaz: pretemporada intensa, piernas cargadas, falta de chispa por acumulación de trabajo, el oviedismo entendió que aún no era la hora del cántabro y Perona fue el que tiró del carro. Pero a día de hoy Manu Busto sigue sin aparecer, no aparece y no disfruta jugando.

Condenarle a banda izquierda es un error que penaliza más al colectivo que a él mismo. En forma, es perfectamente capaz de recibir escorado y crear fútbol desde el costado; sin balón es un cero a la izquierda, no persigue a su par más allá de mediocampo provocando situaciones de 2vs1 contra nuestro lateral zurdo. Juanma se ha retratado él sólo pero alguno de los marrones que se ha comido vienen por culpa de la pasividad de Manu Busto. El equipo ya nace cojo por la necesidad de meter al cántabro con calzador en el once cuando la realidad es otra. Si está en condiciones, construyes al resto a su alrededor siendo Manu un futbolista especial; si no lo está, no puedes recluirle en una posición que requiera sacrificios defensivos.

El grupo vasco no le favorece: demasiada fuerza, choque, disputa y balón por arriba. Los equipos presionan más que la temporada pasada, la velocidad es de una marcha más. A domicilio se entiende que sufra pero en el Tartiere un futbolista de su calidad debe marcar las diferencias independientemente del rival. Él es el primero que debe cambiar el chip, perder algo de peso y ganar chispa y salida, volver a sentirse importante en un equipo cuyo objetivo ha cambiado por otro más modesto pero no por ello más asequible, al contrario.

El cuerpo técnico debe buscar alternativas, la posibilidad de falso ‘9’ sigue estando ahí aunque a éste Real Oviedo le faltan jugadores para asociarse en zona de 3/4. Solamente Aitor Sanz tiene esa capacidad para tocar y jugar más allá de mediocampo, ni los hombres de banda ni Pelayo, que es un magnífico llegador, pueden hacerlo. En ese sentido debe ir la prioridad para el mercado invernal, se necesita un futbolista con trato de balón, capaz de asociarse, dar calma y sentido al juego, alguien capaz de sumar para conseguir la superioridad a través de la posesión. Sin bandas (Xavi va volviendo poco a poco) estamos obligados a jugar por dentro.

Manu Busto debe aparecer, lo sabe. Quizá no tan brillante como antes, la situación no es la misma que hace un año, pero debe volver a ser el guía de este equipo. Implicación, ganas, ambición y hambre, ése es el Manu Busto que queremos. Si es capaz de volver, no tendremos de qué temer; si sigue desaparecido como hasta ahora, debemos ponernos en lo peor …

16/1/11

Gimnástica esperando a Pegaso

Vuelve el fútbol al Tartiere un mes después, de puntillas y sin hacer ruido, casi nadie habla del partido ante la Gimnástica pero la realidad dice que estamos ante tres puntos vitales si no se quiere sufrir la agonía del descenso desde dentro. Antes de Navidad victoria en Irún, demostración del bloque, esperanza; después de Reyes derrota en Logroño, más de lo mismo visto durante toda la temporada. Es de preveer que el equipo que venció al Real Unión no aparezca, todo hace indicar que aquello fue una flor en el desierto.

Todos atentos a lo extradeportivo, la afición lleva un mes pendiente de la venta de las acciones al Grupo Pegaso, la semana ha sido frenética. Existe el acuerdo pero falta oficializar, Alberto González vuelve a demostrar su incapacidad al obviar en las negociaciones el hecho de que el Banco Pastor tiene pignoradas acciones del ‘magnate’ por valor de un millón de euros. Una más de tantas que ha hecho en su paso por el Real Oviedo, es imposible hacerlo todo mal a propósito, y las negociaciones con los mexicanos no han hecho más que dejar en evidencia su nulidad como gestor.

Se cerrará la venta sobre la campana, el mercado de fichajes de invierno finaliza el 31 de Enero. Ricardo Rodríguez se hará cargo del primer equipo, ya formó parte del cuerpo técnico azul, experiencia como primer entrenador en el Girona con un ascenso a sus espaldas, después fue director deportivo del Málaga. Conoció a José Antonio García en su estancia en México como responsable del Real Madrid en Centroamérica. Será el hombre fuerte, manager total con plenos poderes en lo deportivo. Richard estuvo viendo el partido en Irún, conoce a la plantilla y sabe de las carencias y necesidades de la misma, llevan tiempo trabajando para cambiar las cosas desde el primer día.

Objetivo dos refuerzos, lateral izquierdo y mediocentro. Llegarán en cuanto se hagan con el control, gracias a Alberto González no habrá tiempo de margen para los nuevos ni tampoco para cerrar refuerzos menos prioritarios. Las bajas también están decididas pero el reloj corre en contra del Real Oviedo. Nadie puede hablar con los jugadores oficialmente y cuando Pegaso y Richard tengan poder de decisión será tarde para negociar rescisión de contrato. Los futbolistas no se irán sin tener garantizado su futuro, sin posibilidad de irse a otro club no firmarán la baja con el Oviedo. Los resultados no acompañan, pocos equipos firmarán a jugadores con un rendimiento tan paupérrimo en lo que va de temporada. Además hay futbolistas con contrato de dos años en nómina, caso de Juanma. Una vez más al descubierto el brillante trabajo de José Manuel como DT.

Hoy todo debe quedar de lado, lo importante es la Gimnástica. Muchas bajas en los azules, Víctor Díaz, Gonzalo y López Ramos en defensa, habrá que improvisar una línea de cuatro. José Manuel no confía en el Vetusta, de lo contrario Artabe sería una posibilidad para el lateral derecho pero durante la semana el técnico ha probado con Jandro en el carril diestro. Él o Gonzalo son las opciones, con Jorge y Negredo como pareja de centrales y Richi en el lateral izquierdo con Ernesto como alternativa.

Puede que veamos a Miguel y Perona juntos en ataque, centro del campo con Pelayo y Aitor como ejes con Xavi Moré en la derecha y Manu Busto en la izquierda. Incomprensible la obstinación de pegar al cántabro a la izquierda: si no tiene sitio no le metas con calzador, y si quieres que rinda ponle a él y después encaja al resto. En Logroño hubo más de lo mismo, incorporación del lateral diestro, Manu Busto pasota en defensa, situación de 2vs1 ante Richi y centro al segundo palo tras arrastre de Cervero al primero, una y otra y otra vez. Iñaki las tuvo de todos los colores desde la izquierda para que los riojanos hubiesen machacado a los de José Manuel. La Gimnástica también se sabrá la receta.

Hay que estar con el equipo, tiempo tendremos a acordarnos de los culpables cuando el árbitro pite el final, será el momento de despedirles como se merecen y esperemos que sea la última vez que en el Tartiere se escuchen sus nombres. Podemos estar de enhorabuena pero nada es seguro hasta el final y aún no hay firma oficial. El fantasma del descenso sigue acechando, oviedistas, queda mucho por hacer y mucho por trabajar; pero nadie dijo que fuese a ser fácil.