26/2/11

Dominar el mensaje, ganar al Peña Sport

Partido el de mañana tan o más importante que el disputado ante el Eibar hace una semana. Encadenar dos victorias ha sido un imposible para el Real Oviedo durante toda la temporada, distanciar la zona de peligro a cuatro, cinco o seis puntos supondría un alivio para que cuerpo técnico y plantilla trabajasen con margen y tranquilidad. Pacheta lo sabe, manejó el mensaje en la semana de su debut y volvió a hacerlo estos días antes de visitar Tafalla.

Primero inculcó confianza y hambre para crecer ante los de Mandiola; la previa ante el Peña Sport viene marcada por la responsabilidad. El burgalés manda mensaje positivo a su plantilla pero que a su vez carga de responsabilidad: “mis futbolistas son mejores, son más rápidos, mejores técnicamente y más fuertes. Tenemos que ganar, estamos obligados a ir allí y ganar.” Da al jugador lo que necesita, le hace sentir fuerte y seguro pero también le exige hasta la saciedad. No da margen a la excusa ni al conformismo, ir a Tafalla y salir sin los tres puntos es algo que no pasa por la cabeza de Pacheta.

Hasta su llegada todo fueron trapos calientes, ensalzar la figura del rival para justificar un posible tropiezo sin importar el jugar en el Tartiere o a domicilio. Ahora la declaración de intenciones es otra, el equipo va a ser ambicioso sin menospreciar al rival porque los jugadores ya tienen claro que si no corren y luchan tanto como el contrario, los tres puntos no vendrán a Oviedo. Concienciación de lo que son y representan, este equipo tiene que salir a ganar cada partido, el escudo marca.

Lo que funciona no se toca, no habrá cambios en el once salvo la entrada de Rubiato por el sancionado Miguel. Manda la lógica, cambio de hombre por hombre para no perder el estilo, referencia aérea y buscar la verticalidad con los hombres de banda. Sí hay novedades en la convocatoria, el toque de atención de Pacheta es claro, nadie vivirá de rentas con él en el banquillo. Manu Busto fuera de la lista; no tuvo minutos ante el Eibar y el míster no vio cambio en el cántabro, el siguiente paso es no llevárselo a Tafalla. La reacción depende única y exclusivamente del futbolista.

Debe reiniciarse Manu Busto si quiere volver a jugar en lo que queda de temporada. Por el momento no tiene sitio en el once, no encaja en la idea de Pacheta de intensidad, pocos toques y correr al espacio pero eso no quiere decir que no pueda ser importante. Montella asumió la responsabilidad de la Roma esta semana y el primer mensaje fue para el capitán Totti: “tiene que saber que con treinta minutos por partido puede ser más resolutivo que otro que juegue los noventa. Prefiero calidad a cantidad”. Misma idea que Rijkaard tenía para Ronaldinho pero que no pudo asumir. Pacheta no renunciará a él pero primero debe mostrar lo mismo que los demás, el grupo siempre está por encima.

Vuelve Gonzalo y también Jandrín, el Vetusta tiene la puerta abierta. La convocatoria del chaval hace ver a sus compañeros que jugar con el primer equipo es posible, pero el mensaje de Pacheta es claro, de nada sirve entrenar con los mayores si después cuando vas con el filial no eres el mejor. De nuevo la exigencia, en todos los estamentos, a todos los futbolistas. Ernesto parece el señalado, tiene que recuperar la ambición en Tercera, ser líder del Vetusta para serlo en un futuro en el Tartiere. Mientras, López Ramos fuera de la convocatoria para dejarle claro a Juanma que será importante de aquí a final de curso.

Es momento de recuperar al vestuario, de involucrar a los máximos posibles y de conseguir que todos vayan en la misma dirección. Después llegará la hora de enviar otro tipo de mensaje más complejo, crecer en lo táctico para acabar sin agobios y poner el listón alto. Primero deben llegar las victorias del hambre, las de la confianza. Con Pacheta todo tiene un tiempo y un por qué.

Foto: LNE.es

23/2/11

Aitor Sanz, pulmón azul

Ilusionó con su llegada, el mediocentro total que rechazó seguir en el Unión de Irún tras su buen año en Segunda para vestir de azul. Intercambio de cromos, para nosotros Aitor Sanz y para los vascos Rubén García, una pena no verlos juntos en el mismo equipo porque apuntan a pareja perfecta. Con el gallego no hubo paciencia en Oviedo, se le pidió su trabajo y el de un bregador cuando el que penalizaba en lo defensivo era Curro.

El madrileño venía para solidificar la zona ancha con Falcón. Llegó lesionado y se perdió la pretemporada, empezó en desventaja y lo notó. Falcón desapareció pronto, tras asombrar ante Eibar y Murcia en Copa del Rey abdicó, nunca más volvió a ser importante quitando esos dos partidos del mes de Agosto. Aitor se convirtió en el pilar único del mediocampo, Castells no tuvo continuidad y las pequeñas lesiones lastran a Pelayo. Parece que Pacheta apostará por Pascual en la zona ancha, parte con la pole el ovetense aunque llegue sin hacer ruido desde el Vetusta.

Pulmón incansable, ojalá en Segunda B hubiese la tecnología para calcular los kilómetros recorridos por los jugadores porque más de uno se llevaría las manos a la cabeza al ver los datos de Aitor Sanz. Está en todos lados, corre en exceso y el objetivo de Pacheta con él y todo el equipo debe ser el de conseguir correr menos pero mejor. Con Pichi Lucas y José Manuel se perdía entre dos aguas, el equipo se partía y los dos medioscentros abarcaban demasiado campo, no había retorno de los volantes ni del mediapunta para tapar líneas de pase. Aitor recogía el balón de los centrales y llegaba a zona de 3/4 en conducción, nadie se ofrecía en el juego combinativo y tras pérdida era el único que volvía o buscaba la falta táctica para dar aire. Trece amarillas y dos rojas lo dicen todo.

El Domingo cambió el horizonte, prohibición de conducción y de riesgos, obligación de jugar a pocos toques y buscar la verticalidad pero con el pase a la espalda de los laterales. Xavi Moré y Nano lanzados al espacio siempre, línea defensiva del Eibar adelantada, un paraíso para que Aitor y Pascual rompiesen con un toque. Así llegó el 1-0, anticipación del madrileño en la disputa y Xavi en mano a mano con Iruretagoyena. El equipo estuvo junto, no hubo fisuras; Pelayo entró para ayudar cuando el físico flaqueó para proteger las amarillas de los dos medioscentros.

Omnipresente, multiusos, Aitor Sanz es chico para todo. Generoso en el esfuerzo y valiente con el balón en los pies. Nadie duda de que el madrileño es el fichaje que mejor rendimiento está dando en lo que va de temporada y seguramente uno de los pocos futbolistas de la plantilla salvado por la afición durante los días oscuros. Quizá el del Domingo sea el punto de inflexión y el mediocentro azul ya no sea el único de los nuevos en tener el beneplácito de la afición. Negredo caló desde el primer día y Nano lleva dos meses haciendo méritos, se necesita el paso adelante de algunos fichajes para cubrir el vacío que deja Manu Busto.

Necesita Pacheta afianzar la rotación, tres son los elegidos con Castells en la recámara y Falcón como refuerzo de vestuario. Aitor Sanz y Pascual se complementan, el segundo aporta criterio, pausa y cambio de juego, posee el desplazamiento en largo que nadie tiene en la plantilla. Pelayo es llegada y disputa, no es mediocentro posicional porque el ímpetu le puede pero es un excelente llegador desde segunda línea, Ovieditis siempre le colocó de ‘8’ y no de ‘6’. El madrileño es el pegamento de todo, el nexo de unión, el mediocentro total. Sobre él girará el nuevo Real Oviedo, la prueba de fuego es la continuidad.

Foto: lne.es

20/2/11

Real Oviedo 2-1 Eibar, efecto Pacheta

Cambio radical, giro de 180º. Dos velocidades por encima, ritmo intenso, transiciones rápidas, juego a uno-dos toques en los hombres de centro del campo buscando siempre el pase vertical a la espalda de la adelantada defensa vasca. Mandiola no se esperaba un Real Oviedo valiente y lo pagó en el comienzo, el efecto Pacheta se notó desde el pitido inicial.

Más que cambio de actitud, lo hubo en hambre y confianza. Hace una semana el equipo fue un quiero y no puedo; contra el Eibar calaron las palabras del nuevo entrenador recalcando entre los suyos el único objetivo de la victoria. Donde antes había miedo hubo seguridad, no hay más que ver el control de espuela de Xavi Moré con un rival encima o el sombrero de Negredo a un punta eibarrés siendo el último hombre de la zaga. Descaro y atrevimiento, los de Pacheta fueron a por el partido de principio a fin.

La consigna fue clara, evitar pérdidas en zona ancha y aprovechar la velocidad de los hombres de banda. Pascual y Aitor Sanz jugaron siempre a dos toques máximos, el automatismo de mandar el balón al espacio para la carrera de Xavi Moré o Nano fue claro. Mención especial para estos dos últimos, desgaste impresionante durante todo el partido, repliegue intensivo y ayudas constantes a los laterales en defensa. El catalán salía de lesión y aguantó una hora, el andaluz se permitía carreras de treinta y cuarenta metros cuando se rozaba el descuento.

Ritmo sin tregua, los azules tuvieron al Eibar a su merced durante toda la primera parte. Faltó pausa por momentos, sobró cierta precipitación pero fue normal en un fútbol tan vertical. Preferible eso a dormirse intentando dormir el partido. Pacheta en tensión continua, se fue enfadado a los vestuarios por la relajación posterior a la celebración del 2-0 ya con el árbitro preparado para pitar. Motivador, palo y zanahoria, con el burgalés no habrá ni un respiro para bajar la guardia.

Inicio arrollador en la segunda, la consigna era cerrar el partido antes del 60’ porque después no habría gasolina. Con una buena preparación física no se hubiese aguantado el ritmo todo el choque, con la de Fredy Valdés aún menos. La tuvieron Miguel y Perona, el 3-0 parecía cercano. Entró Jandro para seguir jugando a lo mismo en la derecha pero el resto bajó una marcha; cuando el físico falla el equipo da dos pasos atrás y el Eibar ganó metros, había comenzado la cuenta atrás. Las tarjetas penalizaban, Aitor Sanz y Pascual castigados en el mediocentro, llegaba el momento Pelayo.

Sin amarillas la lógica dictaba pasar al 4-5-1, con los dos coaccionados la jugada podía ser arriesgada pero Pacheta fue valiente. Miguel sacrificado, estaba fuera del partido por culpa del trencilla; quedaba Perona para la contra con Manu Busto en la recámara para los últimos 10’, aunque cuando los gemelos de Juanma dijeron ‘basta’ el elegido fue López Ramos. Así se lo explicó el técnico al cántabro, pendiente de todo detalle el entrenador burgalés. También lo demostró tras el pitido final sacando al banquillo a mediocampo para aplaudir a la grada del Tartiere. Repliegue, superpoblar la zona ancha para cerrar espacios y jugar posesiones largas en la medida de lo posible durante los últimos veinte minutos. La última premisa fue la que no se cumplió, el césped tampoco ayudó a ello.

Se pudo matar al contragolpe, Nano y Pascual se toparon con Irureta, el marcador siguió abierto y la incertidumbre en el ambiente pero hay que quedarse con que en más de veinte minutos de cuenta atrás el Eibar apenas inquietó a Aulestia más que con un chut cruzado de Lanzarote con la diestra. Hubo empaque, se supo jugar los minutos de descuento en campo contrario anulando la posibilidad de fútbol directo y lucha aérea del conjunto de Mandiola. Se defendió atacando como no se había hecho hasta ahora.

Es tiempo de celebración pero de mantener los pies en el suelo. Queda trabajo, el primer paso está dado pero el equipo tiene que manejar mejor los tiempos, saber dar la pausa para después ‘matar’ con un pase vertical. La mejora física es esencial, que no se descarte que Pacheta se haga acompañar de alguien de su confianza porque los azules siempre sufren tras los descansos. El Eibar ya cayó hace dos semanas en Mareo ante el Sporting B, no se ha hecho nada extraordinario. Pacheta sabe que tras levantar la moral la semana pasada, en esta tocará dar toques de atención para seguir apretando.

Foto: RealOviedo.es

19/2/11

Confianza Pacheta

Conoce la prioridad, domina el mensaje, Pacheta sabe que el primer paso es ganar la confianza de jugadores y afición, recuperar el estado anímico de una plantilla con la moral por los suelos. El objetivo inicial era otro, verse abajo destroza y una piedra se convierte en una montaña. Si algo puede salir mal sale mal, una más como diría Jorge Perona. En el fútbol y en la vida, si no crees en ti y en lo que haces estás perdido.

Ideas claras desde el primer día, ganar al Eibar y nada más. Olvidarse de permanencia, de otros resultados, centrarse sólo en la idea de ganar a los armeros. El primer objetivo es hacer creer al vestuario que la victoria es posible, que no son peores que los vascos y que si las cosas se hacen bien el resultado no tiene por qué ser malo. Todos rinden por debajo de sus posibilidades, Pacheta busca al jugador, quiere hacerles ver que son mejores de lo que están demostrando hasta ahora.

Confianza absoluta, involucra a todo el vestuario diciendo que le será muy complicado cerrar la lista de 16 convocados para el Domingo. Conoce a los futbolistas, seis partidos son suficientes para hacerse una idea de lo que puede sacar pero de puertas afuera el mensaje es otro. Prueba variantes, onces distintos en los entrenos para mantener a todos en tensión, nadie sabrá hasta el último momento quiénes serán los titulares. Sorprendido con el ritmo de trabajo, la entrega y el empuje, todos son mensajes positivos.

Estudia al rival, sabe de la fortaleza del Eibar, hoy entrenamiento de estrategia en el Tartiere. Con el burgalés las sesiones son cortas pero muy intensas, esfuerzos rápidos de intensidad máxima. Los entrenamientos, igual que los mensajes al futbolista: cortos y precisos. El jugador no soporta las charlas de media hora ni las sesiones de video, todo lo que sea liberar espacio en la cabeza es bienvenido. Pacheta incide en la victoria del duelo individual para lograr la colectiva, si cada uno gana a su par será más fácil ganar al Eibar. Devolver el hambre a la plantilla, mirar al de enfrente a los ojos y decirle “soy mejor que tú”. Para serlo, el primer paso es creerlo.

De momento ya ha conseguido que la afición espere expectante el choque ante los armeros seis días después de sufrir una de las mayores humillaciones en la historia del Club. Y mejor aún, se espera con ansia y con fe en la victoria. En el vestuario también, la idea de #ganaralEibar ha calado hondo en el entorno, Pacheta ha ganado la primera mini batalla. La auténtica será mañana, veremos cómo responden los jugadores ante el Tartiere. Querer es poder, empieza de cero una Liga de 13 jornadas con una idea: pensar en ganar el partido siguiente.


Foto: Magazine Oviedista

16/2/11

Pacheta, a cara o cruz

En la tarde de ayer se anunció que José Manuel abandona el cargo que nunca debió ocupar como entrenador del Real Oviedo. El elegido para sustiturle y sentarse en el banquillo azul es Pacheta, ex entrenador y director deportivo del Numancia y ex futbolista de equipos como Mérida, Espanyol o el propio Numancia en la década de los 90 y principios del nuevo siglo. Una cara conocida para el aficionado.

Primero de todo, destacar que el perfil Pacheta no es el prioritario para el Real Oviedo en estos momentos. Situación incendiaria, afición revuelta, vestuario por los suelos y dinámica negativa con el equipo rozando las posiciones de descenso. Necesario un entrenador con experiencia; no con cantidad de partidos a sus espaldas sino alguien que haya vivido en situaciones límite, un apaga fuegos como David Vidal que el Lunes volvió a acerse cargo del Albacete una vez más. El fútbol es mucho más que ordenar y mandar a once futbolistas.

Visto el vaso medio lleno, Pacheta es un hombre de fútbol que durante toda su carrera las ha visto de todos los colores dentro de un vestuario. Lo que se encuentre en la caseta no será nuevo para él, acostumbrado a pelear por cotas modestas en Primera División y en equipos en situaciones parecidas. Juegan a su favor la posición de mediocentro que garantiza y exige conocimiento del juego, también sus años como capitán en el Numancia que denota liderazgo y dotes de mando. Como ex futbolista profesional sabrá distinguir al jugador generoso en el esfuerzo y acorde a su profesión con el no implicado. Llega una figura que, al contrario que la de José Manuel, debe infundir respeto a su plantilla aunque sea por su pasado en activo como futbolista de primer nivel.

El primer paso será recuperar anímicamente al vestuario, hacerles creer en él y en ellos mismos. Dijo ayer Mendilibar que una plantilla que no cree en su entrenador está condenada al fracaso, no le falta razón. Pacheta tiene que llegar a los suyos con palabras pero también con hechos, ser consecuente e instaurar una dinámica de trabajo, una hoja de ruta y una base sólida: patrón de juego, columna vertebral, hombres de confianza en posiciones fijas y después premiar el trabajo de la semana en comunión con lo marcado. Seguir una línea y no dar bandazos, apostar por una idea y que esa idea llegue a los jugadores.

Detectar a los que restan, ahí está la clave. Obligado luchar por involucrarlos a todos, también lo será apartar a los que no sean capaces de dar el paso adelante en favor del grupo. No sólo se duda de la implicación sino de las formas, las guerras individuales no llevan a nada. Pacheta debe saber que cuenta con el Vetusta, que en el filial hay tres o cuatro chavales capaces de dar rendimiento inmediato, con chispa, ganas de agradar y hambre de fútbol. Ése hambre es el que tiene que marca la diferencia, al fútbol se juega tanto o más con la mente que con las piernas.

No tiene tiempo, el Domingo llega el Eibar en plena lucha por el liderato y las urgencias apremian. Trabaja contrarreloj, la empresa es complicada. Otros rechazaron el cargo, parece que entrenar al Real Oviedo es un marrón cuando no hace mucho era un privilegio; tocará exigir responsabilidades como lo hemos hecho siempre. Empeorar es imposible, ahora al menos en el banquillo se sentará alguien con ideas. Volvemos a lo mismo, apoyar es lo único que nos queda, no hay más remedio.

6/2/11

Borrón y cuenta nueva YA

Nueva derrota a domicilio, mismas sensaciones que de costumbre salvando el partido de Irún: cero tiros a puerta en noventa minutos hablan bien a las claras de lo que fue el Real Oviedo en Miranda del Ebro. No hubo cámaras de televisión pero tampoco hicieron falta pues se vio lo mismo que se viene viendo lejos del Tartiere esta temporada.

José Manuel volvió a echar mano de cinco defensas con Víctor Díaz como volante diestro ante la lesión de Xavi Moré y el sorprendente descarte de Jandro. Sorprendente por ser el único disponible para el puesto, no por el rendimiento dado por el canterano, que por otra parte, no difiere mucho del de sus compañeros. En un partido en el que se suponía que el Real Oviedo no tendría fútbol, y más viendo el once inicial, José Manuel prescindió de Miguel, único jugador de la plantilla sobre el que es posible construir algo a partir de la nada, aunque sea a base de fútbol directo y disputa.

Se volverá a apelar al orgullo, al valor, a la garra, al compromiso; más que a ellos, a la falta de los mismos. El fútbol es más complicado que todo eso, influyen muchísimos factores en la dinámica de un equipo. Parece un tópico pero cuando una plantilla destinada a cotas altas se encuentra en el fondo es difícil salir, se adentran de lleno en las arenas movedizas. Problemas de confianza en uno mismo, en el compañero, en un entrenador que no es tal. José Manuel es el primer culpable, por director deportivo y por responsable del primer equipo en la actualidad. No debe ni puede durar un minuto más a cargo de la plantilla. Y más que por los resultados, por lo que desprende hacia sus jugadores.

El Real Oviedo más que nunca necesita un motivador, alguien capaz de hacer creer a los jugadores en ellos mismos, de devolverles el gen competitivo. Ni siquiera hace falta un ‘Top’, sólo de alguien que domine la estrategia y trabaje las transiciones; pero sobre todo, alguien que sea respetado por la plantilla. Cualquier hombre de la casa con pasado a sus espaldas, desde Luis Manuel a Cristóbal o Jankovic, nunca Toño Velázquez, un ex – jugador de los que está al lado del Club y que sea capaz de comprender al futbolista y dominar la psicología. Que les haga ver dónde están y lo que tienen que dar.

Una situación así no se limpia de la noche a la mañana, se necesitan nuevos bríos y no sólo en el banquillo. Ahora más que nunca es necesaria la presencia de tres, cuatro o cinco chavales del Vetusta; jugadores sin miedo al fallo, con confianza para ser descarados y con una marcha más que los mayores. A ser posible, un jugador por línea: Ernesto, Jandrín, Espina, Carnero, Carlos, Pascual, David González, Artabe, muchos pueden ser válidos si son complementados con los capacitados a día de hoy del primer equipo. Salvemos a Aulestia, Gonzalo, Negredo, Pelayo, Aitor Sanz y Xavi Moré por lo visto las últimas semanas.

Encajando piezas más por eliminación que otra cosa, nos quedan: Aulestia, Artabe, Gonzalo, Negredo, Ernesto; Aitor Sanz, Pelayo, Xavi Moré, Jandrín; Espina y Carlos a la espera del ‘regreso’ de Perona si es que llega. Alternativas con Víctor Díaz, Jorge Rodríguez, Pascual, Miguel y alguno más. Con la cantera te garantizas frescura, descaro y el apoyo vital del Carlos Tartiere pues desde hoy cada partido en casa se convierte en una final, comenzando por el del Domingo ante el Sporting B.

Repito, no es problema de actitud en líneas generales. El subir a los chavales del Vetusta no quiere decir que ellos sientan la camiseta y los otros no, el fútbol es mucho más que todo eso. Valdano dice que es un estado de ánimo, podría ser. Si la salida es la adecuada o no lo desconozco, sí sé que es la única que tenemos porque por el mismo camino este equipo se va a Tercera División. El primer paso, que José Manuel sea valiente y consecuente: si los números de Pichi Lucas le echaron a la calle, a él también.

5/2/11

Más que nunca, toca ser 'la 12 carbayona'

La venta se truncó, la puerta a la esperanza sigue abierta gracias al empeño y la pasión de Toño García, que parece estar destinado a ser presidente del Real Oviedo en un futuro cercano si todo sale como queremos. Una tragedia no consumar el traspaso y una rabia conocer a posteriori el proyecto de Pegaso para nuestro Club: Richard Rodríguez y Castillo, fichajes, Coronita, TV Azteca, conversaciones con Ayuntamiento y Principado … todo.

El tren ya pasó, se desconoce cuándo volverá a hacerlo. La prioridad pasa ahora por salvar la categoría de la manera más holgada posible, evitar agobios innecesarios que lleven los nervios a flor de piel en las últimas semanas. Hablar de lo extradeportivo no ayudará, es difícil pero la afición debe compaginar ambas prioridades porque tan importante es la salida de Alberto para el futuro del Real Oviedo como la permanencia en Segunda B de cara a la próxima temporada.

La plantilla es la que es, son ellos los únicos con los que contamos para evitar la debacle. No podemos dejarles sólos, no es la hora de reproches, no es momento de pensar en lo que debería dar esta plantilla sino en lo que somos capaces de sacar de ella. Los análisis y las evaluaciones para final de curso; hoy la prioridad es evitar el suspenso del alumno aunque sepamos que la capacidad es para aprobar con nota. La afición deberá poner la mejilla de nuevo, dejar el ‘orgullo’ de lado para alentar sin descanso al futbolista, salgan las cosas mejor o peor.

Un vestuario es complejo, muchos desconocen cómo funciona una caseta. El futbolista responde al estímulo y pocas veces al castigo, y más cuando la inercia es negativa como en nuestro caso. Ánimo continuo ante el fallo, lo único imperdonable es la falta de actitud pero no el error, nadie está libre de él. Debemos empezar a saber separar ambos términos porque cuando las cosas no salen cuesta un mundo invertir la dinámica; se pone todo pero no se recoge nada. Ellos son los primeros interesados en evitar un descenso histórico que les perseguiría toda su carrera, ahí están las trayectorias de Pepín, Jacobo, Castillo, Guerra y demás miembros de la 06/07.

Evitar polémicas, lo de ayer no tiene nombre porque la única perjudicada fue la plantilla, y por ende, el oviedismo. Si el objetivo es Alberto las campañas han de ir a por él, los futbolistas y el cuerpo técnico necesitan tranquilidad, paciencia y apoyo. Con gestos como éste o discusiones en redes sociales que después no extrañe si el nivel de implicación no sube o si alguno no tiene miramientos a la hora de reclamar lo firmado.

Que no se tome este artículo como un reproche a la afición, poco más podemos hacer. Pero ahora lo necesario es esto. Ánimo, apoyo y aliento, espolear cada jugada como si fuese la última, devolver el Espíritu 2003 también al césped. Tomar ejemplo de la grada de San Mamés, más volcada con el Athletic cuanto más delicada es la situación de los leones. Que nadie pueda poner un solo ‘pero’ a la actitud, entrega y comportamiento de la afición del Real Oviedo cuando acabe la temporada.