30/9/12

Atasco azul, sin salida

1. Sale Sarriugarte con lo previsible, Javi Casares en el once para volver al 4-2-3-1 y en detrimento de Pascual, disposición lógica aunque llame la atención que sea Íker Alegre quien ocupe la banda diestra. Iván Rubio y Señé fuera de la lista de convocados, comodín el primero y marginado el segundo, los dos hubiesen ayudado a desencallar un partido del que no se supo variar el rumbo en ningún momento.

2. El Real Oviedo es aún un equipo sin identidad: sabe a lo que quiere jugar pero es incapaz de plasmarlo, tampoco se atreve porque hacerlo es exponerse al fallo. Pocas veces encaja mejor aquello de "lo más arriesgado es no arriesgarse". La propuesta necesita de gran precisión y técnica, no admite un pie encogido y sí el descaro y la osadía. El desparpajo y el desborde sólo se ven reflejados en Javi Casares y ahí empieza el embotellamiento.

3. El planteamiento del Marino, calcado al del resto de visitantes del Tartiere. Nueve futbolistas por detrás del balón, todos en treinta metros cerrando pasillos interiores. Un '9' sobre el que descargar y salir a la contra, el día en que los rivales se atrevan más seremos más frágiles pero se abrirá una vía para hacer daño. La ansiedad marcará el acierto en la retaguardia; la derrota en Salamanca hubiese hecho mella esta mañana, pero con victorias en la mochila el Tartiere sería inexpugnable.

4. Manu Busto recibe normalmente de espaldas, su fútbol pierde sentido si ha de girarse para jugar. Cervero es quien busca esa función, pero la precisión se resiente ante la tela de araña del rival; tres y cuatro futbolistas rodean al hombre con balón. Si no estiras la lona y ensanchas el campo, el embudo se hace solo. Cerrajería es el paradigma, futbolista que bate línea en conducción pero al que le cuesta mover de un lado a otro. Los de Sarriugarte hacen el trabajo a los rivales con su obstinación de entrar por dentro.

5. Incapaz Íker Alegre en el 1vs1, fue Javi Casares el único que llevó peligro hasta que su bíceps femoral dijo basta. Fue con Aquino pegado en la izquierda y Manu Busto tirado completamente a la derecha como lanzador cuando los azules encerraron, que no inquietaron, al equipo canario. Amplitud, que no profundidad. Lucien Owona no es futbolista para ganar línea de fondo, el problema de Javi Cantero es otro: temeroso, coartado, tuvo que ser la grada del Tartiere quien prácticamente le empujase a doblar a Aquino en su única incursión allá por el 90'.

6. El problema ya es obvio, al Real Oviedo le cuesta un mundo abordar una defensa cerrada, no es capaz de hilar fino en pocos metros. Si no eres capaz de entrar, has de obligar al rival a salir del área. Entregar más posesión y metros, hacer ver al contrario la posibilidad de pescar en el Tartiere. El Marino sale de la cueva porque vislumbra la proeza de sumar los tres puntos, con el descaro atacante llega la desorganización defensiva. Con espacios todo es más fácil, la plantilla azul tiene futbolistas para marcar la diferencia si son capaces de encarar con campo por delante, pocos tienen las individualidades que tiene Sarriugarte en su vestuario.

7. La formación tortuga, encogerse primero para salir desbocado después es más un deseo que una opción contemplada por el cuerpo técnico. Mínimo riesgo en los cambios, siempre hombre por hombre por más que la sobrecarga de Javi Casares obligase a jugar con otro '9'. El Marino ya defendía con todos, Mantovani y Baquero recepcionaban despejes sin presión alguna. Últimos 15' para ir a tumba abierta, Óscar Martínez por Owona para fijar dos centrales sin perder a los extremos ni a Manu Busto picando por dentro.

8. Sin Iván Rubio ni Señé en el banquillo, y con el primer cambio condicionando la última media hora, no hubo alternativa para buscar una vía de agua en la zaga canaria. La lista de dieciséis ha de ir enfocada al partido, si preveés un colista que te va a entregar toda iniciativa y posesión has de llevarte una baza más para el banco, aunque entrañe el riesgo de romper el equilibrio de suplente por línea. La prueba es que Sarriugarte no agotó los cambios este mediodía.

9. El Marino ya perdía tiempo a los 10', hasta seis futbolistas quedaron tirados sobre el césped de La Ería durante el partido y sin embargo se llevaron la primera amarilla en el descuento. El árbitro premia a quien quiere cortar el ritmo y castiga a quien desea jugar al no dar ninguna fluidez al juego; sinsentido mayúsculo que se repite en todos los campos del país. El error es de concepto y no de apreciación, lo cual agrava el fallo. Lo de hoy, lo que ya hizo el Fuenlabrada de Cosmin Contra, es inadmisible y no tiene nombre.

y 10. La que pudo ser una jornada propicia quedó en nada, la distancia respecto al líder sigue siendo de cuatro puntos pero lo peor son las sensaciones. Queda mucho por mejorar y la paciencia escasea, son muchos años en las catacumbas como para exigir tiempo por más que los chicos y Sarriugarte no tengan culpa de ello. Reacción, pedir más a nivel individual y trabajar en lo colectivo, el margen de mejora es amplio pero el examen llega cada siete días.

Foto: Jonás Sánchez

26/9/12

Asignatura pendiente

Enésimo fiasco del Real Oviedo a domicilio, en el Helmántico se enfrentaban dos históricos con las espadas en todo lo alto, comienzo parejo para luchar desde el principio por los puestos de privilegio. Primera prueba de fuego para los de Sarriugarte: rival de identidad, escenario impropio de la Segunda B y desplazamiento masivo de una afición con hambre de éxito y reafirmación. Cócteles para una tarde de fútbol, mejor panorama imposible para dar un golpe sobre la mesa.

El resultado ya por todos conocido, causas analizadas por muchos y es que el planteamiento del técnico azul sorprendió a propios y extraños. El Salamanca es un equipo que disfruta con la posesión, con Igor de Souza como referencia en el puesto de '9' para descargar y con Piojo pegado constantemente a la banda diestra para buscar el 1vs1 ante su par. De ahí que resulte inexplicable la apuesta por Manu Busto en banda izquierda, todos conocemos el déficit del cántabro en fase defensiva. Javi Cantero no tuvo ayudas y quedó en evidencia, en ataque los azules también se resintieron porque Manu Busto no es el mismo partiendo desde la banda.

El partido se perdió en el planteamiento, condenar a Cerrajería al costado zurdo para cortar la hemorragia no fue más que una señal de impotencia y un reconocimiento al error. Sarriugarte experimentó, incumplió aquello de "lo que funciona no lo toques" y es que ante la baja de Javi Casares trastocó todo en lugar de hacer el cambio de jugador por jugador y mantener las bases. Aquino esperando para jugar a pierna cambiada, Jandro para hacer ancho el Helmántico y recuperar la titularidad olvidada. Varió la disposición, la misma que ya no resultó en la primera mitad ante el Prat en el duelo copero. Félix sabrá los motivos, él conoce al vestuario pero la conclusión que sacamos desde fuera es que se cambió pero no para hacer daño a la debilidad del Salamanca ni tampoco para protegerse de sus puntos fuertes.

La desilusión no es nueva, el Real Oviedo lleva sin ganar lejos de tierras asturianas desde aquella tremenda victoria en Valdebebas. Lo que parecía el despegue definitivo hacia la LFP no fue más que la cima para comenzar el descenso. Primero Pacheta, ahora Sarriugarte, jugadores que ya se fueron y otros recién llegados, todos estrellados más allá de las fronteras del Principado. La debilidad a domicilio fue la que impidió acceder al playoff en el mes de Mayo; ahora son seis tantos encajados en dos partidos, contraste con la portería a cero conseguida en cuatro partidos oficiales en casa y el debut liguero en el Suárez Puerta.

Ser infranqueables en el Tartiere es el primer paso, no el único; si una lección se extrae de la temporada pasada es que sumar cada quince días no basta. Ser regulares a domicilio, ganar como costumbre y arañar un punto cuando no se pueda sumar los tres. Llegarán derrotas, pero la ambición debe ser máxima si se quiere aguantar el ritmo del Tenerife para lucharle el primer puesto. Exigir sin perder la perspectiva, ambicionar sin llevar a la autodestrucción. La paciencia será útil si se aplican análisis y soluciones a los fallos.

18/9/12

Dani Barrio, la reválida

Oinatz Aulestia marcó una etapa en la portería: héroe del último ascenso y prolongación del oviedismo sobre el césped; portó con orgullo, valor y garra el brazalete que se había quedado sin dueño tras la marcha de Diego Cervero. Oinatz será por siempre uno más de la causa azul. Paco Lledó fue su sustituto tras la salida del vasco el pasado verano. Inicio irregular para afianzarse con victorias y remontada en la tabla, fue el lanzador del juego directo y figura clave en el curso. Salida por la puerta de atrás, reclamó un dinero que era suyo pero se saltó el pacto con los demás compañeros, no había otra salida que separar caminos.

Dani Barrio llegó hace poco más de un año, primero para convertirse en la alternativa a Aulestia y después para ser competencia directa de Lledó. Le avalaba su gran temporada en el Marino, ascenso de los chicos de Quirós y el eterno Guillermo relegado al banquillo por las actuaciones del gijonés. Contactos con filiales de Segunda y Segunda B, el filial del Villarreal sonó con fuerza pero el Real Oviedo es el caramelo más goloso; el escenario para salir de dudas. El Tartiere puede encumbrar o desterrar, muy pocos de los que han salido por la puerta de atrás tras la prueba de fuego con el primer equipo han evolucionado después.

Segundo espada de Lledó, Dani Barrio empezó la Liga como suplente hasta que los seis goles encajados ante Leganés y Toledo le dieron su oportunidad en Copa del Rey. En el Anxo Carro fue el salvavidas, actuación prodigiosa ante el acoso gallego en la primera mitad, manos milagrosas para mantener portería a cero y evitar una goleada segura. Aquella noche la fortuna fue oviedista, tres goles en tres aproximaciones para pasar de ronda y seguir con el sueño copero. El guardamenta volvió a ser héroe en la tanda de penaltys ante el Salamanca en el Tartiere al pararle el último lanzamiento a Diego Reyes. El premio fue su titularidad en San Mamés, no muchos pueden presumir de haber jugado en la Catedral.

Alternó buenas paradas con errores impropios, a veces responsabilidad propia y otras fruto de la mala suerte, como aquel mal bote en el césped del Tartiere que costó la derrota ante el Lugo. Se mantuvo en el once hasta que llegó la decisión más comprometida de Pacheta en lo que a gestión de vestuario se refiere. Expulsado Dani Barrio en el Molinón por sacar una mano fuera del área que salvaba un punto; partido de sanción y oportunidad para Lledó, que salvó la victoria con parada milagrosa en la última acción del partido ante el Conquense. Pacheta dio confianza a esa parada, pero castigó el sacrificio de Dani Barrio en Gijón. Afianzado Lledó, tocó arrimar el hombro desde el banquillo.

Con la salida del jerezano se abría una nueva vía, también llegaba Mario Ruyales. Nuevo entrenador, igualdad de oportunidades por más que el madrileño fuese una petición de Félix Sarriugarte. Ambos con ambición por demostrar en Segunda B, por ser los cerrojos de un equipo referencia de la categoría. Una disputa de la que el mayor beneficiado es el colectivo. Retratado por el robo de Di María en el Tartiere, el 'Fideo' le jugó la misma a Víctor Valdés en Supercopa. Lesión en pretemporada para Dani, desventaja respecto a Ruyales para el inicio de Liga, invertir la situación en plena competición siempre es difícil. El mal fario de uno es la 'suerte' del otro, el menisco de Mario se quebró una semana antes del debut ante el Avilés y las puertas de la titularidad volvían a abrirse para Dani Barrio.

Fue Juan quien le puso a prueba en el Suárez Puerta, dos buenas intervenciones a disparos desde fuera del área para no sufrir con el 0-2, dosis de confianza para un inicio que puede marcar su futuro como portero del Real Oviedo. Sin apuros ante el Fuenlabrada en Copa del Rey, pero salvador de dos puntos in-extremis tres días después ante el mismo rival tras vencer a Pachón en el mano a mano y con el tiempo ya cumplido en el Tartiere. Incapaz en Matapiñonera, poco pudo hacer para evitar el 3-2 adverso en la hasta ahora única derrota azul.

El miércoles volvió la Copa al Tartiere, con ella otra tanda de penaltys como la que le encumbró ante el Salamanca. Tres de ocho lanzamentos atajados desde los once metros, su hazaña quedó incompleta por la falta de efectividad de sus compañeros. Actuación que quedará en el olvido y que recuerda a aquella del legendario Urruti en Sevilla ante el Steaua de Lacatus con la Copa de Europa en juego. Duckadam pasó a la historia esa noche deteniendo todos los penaltys chutados por el Barça y haciendo inútiles las paradas del malogrado meta vasco.

El Domingo sostuvo a los suyos en la primera media hora ante el Alcalá, zozobra colectiva que pudo costar cara de no ser por las manos de Dani Barrio. Portería a cero en cinco de los seis partidos oficiales hasta la fecha, intervenciones de mérito en todos ellos. El debate se va cerrando, pocos desconfían ya de su titularidad aunque algunos sigan mirándole con lupa en cada balón aéreo. Dani Barrio crece a la vez que lo hace el equipo, está ante su reválida como guardamenta azul. Con continuidad y confianza va camino de convertirse en el indiscutible bajo palos, que nadie dude de que ése será el perfecto indicador de que la nave avanza.

Foto: Irma Collín

11/9/12

Centenario, Diego Cervero

Esperando el momento desde el día de su presentación, incluso nos había anunciado que tenía preparada la celebración para el gol más significativo. Acabado el partido, poco que celebrar, hito ensombrecido por la derrota en Matapiñonera, y es que es recurrente que una hazaña individual en el mundo del fútbol se vea marcada por un traspiés. Pocas veces la fiesta es completa. Aún así, no se debe pasar por alto que el Domingo Diego Cervero celebró su centésimo gol vistiendo la camiseta del Real Oviedo.

Los inicios no fueron fáciles, la sequía duró diez jornadas hasta que por fin explotó en El Sotón con un póker de goles inolvidables. El chico que había firmado en blanco para asegurar el futuro del club en Tercera División ya veía puerta, sus celebraciones quedaban grabadas en la retina porque reflejaban la misma pasión que la de los miles de oviedistas que llenaban cada grada en el paso por los infiernos. Puñetazos al suelo, cabezazos, gritos, toda la furia azul de aquellos años expresada en un festejo, éramos un huracán.

Primera salida del Club, las dos le sirvieron para confirmarse y crecer vistiendo otras camisetas, inconcebible que no le dejasen hacerlo aquí. En su segunda etapa se puso las botas, dos temporadas para acercarse a la centena como nunca se había pensado, promedio de gol por partido con Rául González en el banquillo. Suyo fue el tanto que selló el ascenso, esperemos que último gol en la historia del Real Oviedo en Tercera. Llegó de Mallorca por la puerta grande y salió por la pequeña, de nuevo la ineptitud de unos dirigentes nos privaba del símbolo de la afición sobre el césped.

Tres años en Logroño para hacerse aún mayor, para acallar a todos aquellos que decían que no tenía nivel para ser referencia en Segunda B. Máximo goleador de la categoría de los últimos tres años, pichichi de grupo en las dos últimas temporadas; los números no engañan. Sustitutos que no cumplieron las expectativas, tan sólo Jorge Perona tuvo cifras defendibles pero el equipo vivía de Manu Busto, nunca de un delantero centro. Las hipótesis nunca son justas, tampoco es bueno mirar al pasado para lamentarse. La incógnita de qué hubiese pasado en el Real Oviedo si Diego Cervero hubiese sido el '9' siempre quedará ahí.

La tercera venida superó todas las expectativas, recibimiento de crack, lo que es y lo que merece. El chico que en 2003 firmó en blanco para asegurar la salida deportiva del club, y que diez meses más tarde decía aquello de "hasta que el Oviedo no suba a Segunda B, o me muero o yo de aquí no me marchó", ya tiene su sitio en el olimpo de los goleadores azules al lado de Lángara, Herrerita, Galán y Carlos. A él no se le pasará por la cabeza, nosotros le decimos que puede mirarles a los ojos a todos ellos porque Cervero también es historia viva del oviedismo.

Llegó el céntesimo, caerán muchos más, no conocemos el techo. Ya aguardamos la celebración del 101, ojalá pueda ser en el Tartiere. El del Domingo fue el reflejo del orgullo, valor y garra con que defiende su escudo y a los suyos, peleó un balón imposible para convertirlo en gol. Y después, recuerdo para Michu, embajador y orgullo oviedista en las Islas. Grande no, gigante.

Foto: Lne.es

6/9/12

Martín Mantovani, nuevo celador

Pleno de victorias y puntos en el inicio de temporada, nunca durante la travesía por las catacumbas había comenzado el Real Oviedo un curso en Segunda B de manera victoriosa. Seis de seis en Liga, Fuenlabrada en la cuneta en Copa del Rey, los tres duelos finalizados con portería a cero. Fiabilidad defensiva, solidez, la casa construida sobre los cimientos para que la calidad individual en zona de 3/4 en adelante vaya decidiendo partidos. Así hasta que el método Sarriugarte vaya calando.

Tan sólo Lucien Owona y Álvaro Cuello repiten en la retaguardia respecto al curso pasado, ambos parecen destinados a pelear por un puesto en el lateral diestro. Baquero y David Fernández para aportar salida de balón, Javi Cantero para ganar profundidad y poderío en el 1vs1, Efrén para dar paso al Vetusta. Pero sobre todos ellos la sensación en los inicios está siendo Martín Mantovani, el indiscutible, el estandarte de una línea de garantías que crece a pasos agigantados tras menos de un mes trabajando juntos.

Llegó de rebote, segunda opción, ojalá todos saliesen igual. Planificación de chapeau, tras los problemas con Aarón Bueno y César Diop ahí estaban Javi Casares y Galder Cerrajería para mantener o subir el nivel. Con el central pasó lo mismo, Jaime Astrain era la primera opción, el Córdoba anunció su cesión de forma oficial pero faltaba el paso del reconocimiento médico. Generalmente visto como un trámite, requisito y seriedad en la revisión son fundamenteales a la hora de firmar un futbolista. Roto el acuerdo, Mantovani estaba en Oviedo apenas 48 horas después.

Apenas fichado ya trabajó en Navia mientras sus compañeros se preparaban para jugar frente al Racing B, cultura de trabajo, en pretemporada no hay tiempo que perder. Los problemas físicos de David Fernández le allanaron el camino, ahora ya no se entiende la zaga sin su presencia con tan sólo tres partidos oficiales a las espaldas. Seguro de vida en el juego aéreo, ni él ni Baquero han tenido problemas en centros laterales ni tampoco a balón parado. Sarriugarte quiere defensa adelantada, Mantovani lo posibilita: colocación y velocidad en el giro para no perder la espalda, perfecto al corte para anular último pase y al cruce para salvaguardar a Owona y al propio Baquero.

Ahí comienza todo, dejar metros a la espalda permite juntar líneas, jugar en campo contrario para mandar: cuanto más y en menos tiempo robes, más y mejor atacas. Pacheta lo buscó en el inicio del curso pasado, el inicio liguero es conocido por todos. Cada error costaba un gol en contra, la efectividad rival era máxima y ese precedente es el mejor aval para Mantovani y el resto de la zaga. La idea entraña riesgos pero el resultado avala, el argentino es un corrector para proteger a los suyos y afianzar la idea de Sarriugarte.

Se gana al Tartiere en cada disputa, no ha perdido un duelo individual en tres partidos ni a ras de césped ni por arriba. Ante Avilés y Fuenlabrada pudo con todos, velocidad y anticipación para salir victorioso, una colocación soberbia para estar siempre donde debe. Los números lo dicen todo, cero goles en contra y tres disparos a puerta cedidos en 270 minutos: dos desde fuera del área, el otro un mano a mano de Pachón ante Dani Barrio tras despiste en el perfil zurdo. Una posición la de central que requiere dotes de mando, el carácter argentino no es un estereotipo. El grito ya es unánime, Mantovani apunta a nuevo líder azul.

Foto: Álvaro Campo.

3/9/12

La mezquindad no se puede pagar

Debut liguero de Sarriugarte ante la parroquia azul tras el aperitivo del Jueves. Segundo partido en cuatro días ante el mismo rival, todos sabríamos que el Domingo sería más complicado. Adaptación del Fuenlabrada a las dimensiones y al ambiente del Tartiere, eliminado factor sorpresa aunque después el empuje fue el de costumbre para terminar jugando con doce. La Liga no es la Copa del Rey, las fuerzas se igualan, decidió un detalle para conseguir el pleno.

Sorpresa en el once, Galder Cerrajería de inicio para cerrarle el paso a Iván Rubio tras sólo un entrenamiento. Nivel fuera de toda duda, todocampista vasco: kilómetros, recorrido, presión sin balón, conducción para batir líneas, perfecto aguantando y protegiendo el cuero. El saque de banda previo al 1-0 lo fuerza tras soportar las enbestidas de dos rivales; en el descuento dio un recital llegando incluso al córner en una galopada con balón. Otra cosa es la gestión que haya hecho Sarriugarte de su incorporación al grupo y cómo haya sentado su titularidad en la caseta después de un único entreno. Siempre complejo, la primera impresión del vestuario es buena.

Fuenlabrada defendiendo con dos líneas de cuatro en veinticinco metros, buscaron acumular gente por dentro con la ayuda de Rubén Ramos para tapar la salida de Aitor Sanz y Cerrajería y aislar a Manu Busto. No pudo recibir el cántabro en zona de 3/4, pasó inadvertido prácticamente hasta el último cuarto de hora. Responsabilidad para Owona y Javi Cantero, los azules intentaron ensanchar el campo con Aquino y Javi Casares sobre la cal y a pierna buena, ni uno ni otro triunfaron. El primero notó la falta de ritmo, viene de una temporada en blanco con el Valladolid; el segundo fue el más vigilado, doble e incluso triple marcaje para evitar que ganase línea de fondo.

El césped del Tartiere juega en nuestra contra, un año más será un obstáculo y lo será aún más para la propuesta Sarriugarte. Blando, levantado, irregular, imposible dar velocidad a la circulación si en cada control necesitas tres toques para orientar la pelota. Desbordar en 1vs1 es una hazaña, Aquino y Casares estuvieron más pendientes de que el balón no hiciese un extraño al mandarlo al suelo, que del regate en sí. Todo facilitó la tela de araña de Cosmin Contra, los suyos perdían tiempo, interrumpian el juego en una constante para cortocircuitar el ritmo y desquiciar al futbolista azul. Por eso el 1-0 fue el triunfo de la paciencia más que el de la fe.

Abuso del juego directo ante la incapacidad, Diego Cervero estuvo en todas. Entró Óscar Martínez para pegarse en banda izquierda y a los 5' pasar al centro. Buscó Sarriugarte un receptor más en zona de 3/4, un futbolista capaz de jugar de espaldas a portería, una salida más en largo pero también un apoyo por dentro para Manu Busto y la pareja de medioscentros. Javi Cantero pasó a ser un extremo más cuando los madrileños se quedaron en inferioridad, la amplitud en los costados era innegociable. Tuvo su fruto, el último cuarto de hora era un monólogo por organizado, no por insistencia. Gran actuación la de Óscar, de nuevo en dinámica y tras una pretemporada sin minutos, mucho mérito el suyo, nunca es fácil entrar tras pasar las primeras semanas apartado del grupo.

Tres puntos merecidos, cada equipo recibió lo que propuso independientemente de la brillantez empleada. El Fuenlabrada disparó dos veces a puerta en dos partidos, la primera tras 145' de juego. Demérito de su propuesta y mérito de la defensa azul, de nuevo Mantovani a los altares. Tres partidos han bastado para confirmarse, infranqueable por arriba y seguro al cruce, seguro de vida. Permite apretar arriba y adelantar la línea defensiva, vivir con metros a la espalda para achicar cuanto se pueda. Bendito el informe negativo a la incorporación de Astrain, con él no habría llegado el argentino. No se entienda como un menosprecio al central madrileño sino como un alivio por el fichaje de un futbolista colosal.

Pleno de victorias, portería a cero en tres partidos oficiales. Dani Barrio salvó dos puntos en mano a mano ante Pachón sacando un pie mágico cuando ya se cumplían los 90', una intervención para zanjar debates y dudas de una vez por todas. Todos suman, la comunión entre futbolistas, plantilla y grada es total, la casa se construye desde la base. Verse arriba ayuda, crecer con victorias es más fácil pero la autocrítica siempre presente. El camino por recorrer es largo, esto no ha hecho más que empezar.

Foto: Jonás Sánchez.