25/4/11

Victoria limpia en Mieres

El único camino era salir a competir, adulterar la competición es ensuciar el fútbol. No puede el Real Oviedo lamentar aquel contubernio vasco-navarro en 2001 que provocó el descenso a Segunda y después hacer lo mismo con el Caudal perjudicando a terceros. El Real Oviedo debe ser un club señor y predicar con el ejemplo. Además estaba la deuda con la afición, la trayectoria de todo el año no permite un descenso de intensidad por más que el equipo no se juegue nada.

Fue el discurso de Pacheta toda la semana, saltar al Hermanos Antuña a por los tres puntos, competir y dignificar a la afición azul. Las decisiones individuales sobre la plantilla de cara al año que viene ya deberían estar tomadas por el míster pero nunca está de más ver cosas, estudiar cómo puede rendir un futbolista en una determinada situación o comprobar su nivel de tensión sin nada en juego. Sea por egoísmo personal o implicación colectiva, el jugador del Real Oviedo sigue apretando y eso es mérito de Pacheta.


Salió con lo esperado, no hubiese estado de más Gonzalo como central con Castells y Falcón como medioscentros pero a este último le sigue faltando rodaje y chispa; no está al nivel de sus compañeros y menos para un partido como el de ayer. El campo pesado, lluvia intensa, mucho choque, arriesgar con Pelayo no era necesario. Pocas conclusiones se pueden sacar del partido ante el Caudal, el Real Oviedo hizo lo justo para ganar. El equipo dejó claro que se siente más cómodo cuando no lleva la iniciativa ni el peso del partido, por eso se hace más difícil de entender el desastre de León tras adelantarse en el marcador.

En Mieres esperaban el favor azul, hoy se llenan la boca con faltas de respeto hacia el Real Oviedo reclamando no se sabe muy bien el qué. Paco debería mirarse el ombligo, en lugar de exigir favores y verter amenazas de cara al próximo curso debería preguntarse por qué su equipo, jugándose la vida, permite un gol como el de Rubiato a los cien segundos de partido. Falta total de concentración y de tensión competitiva, algo normal cuando durante la semana se piensa en otra cosa. Un gol que les costó el partido y quién sabe si algo más. Si el Caudal hubiese dejado de lado el ansia y las prisas quizá el resultado hubiese variado, pero no puede pedir nada del partido el técnico mierense cuando Jorge fue el único que estuvo a la altura del envite.

Hablar de hipermotivación, aludir a la falta de asturianidad de la plantilla y cuerpo técnico ovetense para justificar que unos profesionales hagan su trabajo son pataletas de niño rabioso y de mal perdedor. Cuando compara la actitud carbayona en el partido de la primera vuelta con el de ayer ya falta a la verdad y a la lógica: aquel era un equipo roto, con dinámica perdedora y sin capitán, nada que ver con el Real Oviedo de Pacheta. Lo dicho, incomprensibles las declaraciones de Paco en rueda de prensa; seguro que hoy al leerse ve las cosas de otra manera.

Tres partidos para final de Liga. El objetivo sigue siendo ganarlos todos y cada uno de ellos, ser justos con el rival, con los terceros implicados y con nosotros mismos para acabar el año lo más arriba posible. No habrá nada palpable en juego pero el escudo y la camiseta hay que dignificarlos siempre para no dar razones a aquellos que hoy se echan las manos a la cabeza. La suya es un tipo de ‘ovieditis’ distinta a la nuestra.

Foto: Lne.es

11/4/11

Se acabó el sueño

Desplazamiento en masa, 4000 oviedistas teñimos de azul León y dejamos corta cualquier predicción sobre la presencia azul en el antiguo Antonio Amilivia. Una afición impresionante, merecen la pena los kilómetros y las horas de viaje sólo por ser uno más y vivir el ambiente. No me quiero imaginar la afluencia carbayona de haber estado el equipo luchando por el primer puesto o con opciones reales de entrar en playoff.

Equipo condicionado por las bajas, siete habituales en el once pero cuatro con presencia anecdótica, todos en puestos de columna vertebral. Indisposición de algún titular pero de muchos suplentes lo que provocó que Javi Martínez, Artabe y Carlos se estrenasen esta temporada. No nos confudamos, el Real Oviedo cayó por mal juego colectivo, mala presión tras pérdida y ausencia de victoria en la segunda jugada; los errores individuales fueron la gota que colmó el vaso.

Mal día eligió para el debut Javi Martínez. Más de un año desde su último partido, un Conquense-Racing B. Desde entonces, ni un simple amistoso con la elástica azul; llegó casi sobre la campana, los partidos de Copa del Rey fueron para Aulestia. Ayer salió sin ritmo de competición, debutar en Tafalla o Lemona hubiese sido llevable, hacerlo en León ante 4000 espectadores azules supuso un extra de presión para el chaval. Sensación de inseguridad, sobre todo con los pies. La afición no supo entender que la inactividad para un portero es un hándicap tremendo.

Hizo lo difícil el equipo de Pacheta, ponerse por delante. El gol con las señas de siempre, juego directo, Manu Busto abre para Moré y el catalán la pone de primeras para la entrada de Rubiato. A partir del 0-1 tocaba nada a favor de corriente pero dos errores individuales condenaron el partido. En el empate Artabe pierde la posición, Jorge tapa su hueco y Víctor Díaz cierra; en el segundo el sevillano pierde un mano a mano ante Mena que tenía ganado. La Cultural nos mató con nuestras propias armas, transición rápida, cambios de orientación y juego al espacio. Mena, Vergara y Rivera dieron una lección, jugando así no se entiende que los leoneses pasen apuros para salvar la categoría.

Ya no volvieron a estar cómodos los azules. Las segundas jugadas eran todas locales, el repliegue impedía situaciones favorables para Xavi Moré, la banda izquierda no existía porque Carlos es un hombre diestro de área, estaba fuera de sitio. Pudo llegar el empate en acción aislada, el centro chut de Xavi se fue al palo y Manu Busto perdonó un rechace de los que no solía perdonar hace un año. El 2-2 hubiese cambiado todo porque en la segunda parte el escenario fue totalmente leonés. Dieron los de Monteagudo una lección tras el descanso, durmieron el partido y el Real Oviedo fue incapaz de tirar a puerta hasta pasado el minuto 80.

Con nuestro estilo se hace difícil dar la vuelta al marcador si el equipo no va a la disputa en masa. Rubiato peleó todos los balones que le llegaron pero la segunda jugada siempre fue para la Cultural. Manu Busto no puede, los hombres de banda muy lejos y los mediocentros no llegaban. El mal posicionamiento colectivo puso la primera piedra, el resto fue mérito de los locales que bordaron nuestro fútbol.

Dividir y vencer, empezar en una banda para acabar en la otra, contragolpes de manual. Para entonces los de Pacheta ya perseguían sombras, la presión colectiva era nula y la defensa adelantada azul sufría con la velocidad de Rivera. Jugaron los cuatro que había, no se renunció al estilo pero se pagó caro. Artabe pasó un calvario, no ganó una disputa por arriba y sufrió a Rivera en el 1vs1, también López Ramos. Cayeron cuatro goles, pudieron ser más porque el equipo estaba partido, los extremos no volvían y el mediocampo no abarcaba, la sensación de fragilidad era notoria.

Con el tercero los locales bajaron el pistón y el Real Oviedo sacó el orgullo: Gonzalo en saque de esquina, Jandrín de cabeza o Rubiato al toparse con la madera pudieron maquillar el resultado. No hubiese sido justo como tampoco lo fue para la afición el cuarto tanto de Vergara, el mazazo demasiado grande para lo que había sido el día. Ya no hay calculadoras, sólo queda despedirse del curso ganando lo máximo posible y poner las primeras piedras del Objetivo Ascenso 3.0.

Foto: Magazine Oviedista

3/4/11

Punto para agarrarse al sueño

Jornada propicia, derrota del Real Unión en Logroño, pinchazos de Osasuna B, Gimnástica, Lemona y Real Sociedad B para seguir alimentando el sueño. Espadas en todo lo alto, Real Oviedo el mejor equipo del grupo en las últimas seis semanas, el Guijuelo el tercero tras una racha que le permite salir de la quema. El ambiente festivo, la entrada la segunda mejor de la temporada, la calculadora seguía funcionando.

Pacheta no tocó el equipo, siguió dando continuidad e introdujo la única novedad de Gonzalo como mediocentro en lugar del sancionado Aitor Sanz. Le ganó el burgalés la partida a Pelayo, el míster dice que ve al Káiser más aprovechable en el centro del campo que como central y lateral. Sorprendió la ausencia del chaval no en el once pero sí de la convocatoria porque Pascual quedó como único mediocentro puro en la lista; fui el primero que defendí y confié en la decisión del mister aunque el anormal desarrollo del partido demostró que ninguno estamos libre de fallo, ni siquiera él.

Salió el Real Oviedo a sentenciar por la via rápida, con ganas de pasar por encima del rival desde el primer minuto. La mejor media hora del curso, sucesión de ocasiones por todos lados, quien perdona suele pagarlo. La banda derecha fue un filón, el partido de Xavi Moré tremendo. El momento que está viviendo el catalán desde que llegó Pacheta es espectacular, MVP sin discusión de todo el grupo. El grupo sigue evolucionando, el equipo cada vez lo es más y la demostración fue el pressing azul en campo contrario tras pérdida. No podía dar más de tres pases seguidos el Guijuelo, el hambre oviedista en la recuperación era brutal.

Pascual liberado para la construcción, Gonzalo fue el guardaespaldas perfecto: rápido en la anticipación y en las ayudas, sólido en el juego aéreo. La responsabilidad con balón fue para el primero, robar rápido e iniciar el ataque cuando el rival no se reorganiza es un filón, los espacios abundaban. Pascual disfrutó jugando a pocos toques y buscando el puñal Moré en el costado derecho. Cuando se huele la sangre se va a por ella, el Oviedo vio la debilidad en ese lado y se olvidó de la banda izquierda, Nano buscó el medio para entrar en contacto con el balón.

Las hubo de todos los colores, Manu Busto tuvo tres antes de hacer el 1-0, incluso desperdició una pena máxima. Primer error grave del colegiado, Nano había marcado tras la infracción, no hay mayor ventaja que un gol y menos si después de anular el tanto no expulsas al defensa. El segundo fue el que marcó el choque, expulsión a todas luces injusta de Negredo por agresión en lo que era un simple forcejeo. Imposible que el línea vea nada cuando ambos jugadores están de espaldas; el trencilla incumplió la norma elemental de que si no está 100% seguro no se pita. Los ladrones tienen nombre y apellidos, con Iglesias Villanueva a la cabeza. Los tres gallegos robaron dos puntos y gran parte de la ilusión del oviedismo.

Intentó Pacheta recomponer al equipo tras el descanso, entró Juanma como lateral para volver a una línea de cuatro atrás aunque el oxígeno seguía faltando más arriba. Error sacrificar a Rubiato, Manu Busto no podía ayudar en la presión y Nano y Xavi Moré no tenían fuerzas para ir y volver, especialmente el segundo tras haber pasado la semana entre algodones. Los volantes llegaban cada vez más tarde a las ayudas y el Guijuelo forzaba situaciones de 1vs1 en banda, así llegó el tanto del empate.

El partido se rompió, el Guijuelo se estiró y Chema revivió tiempos mejores en la mediapunta, conducción y regate, impartió lecciones de cómo proteger un balón a pesar de su estatura. Los salmantinos demostraron criterio con balón, movieron de un lado a otro, jugaron a pocos toques, incorporaciones de los laterales, hicieron todo bien con uno más hasta que se pusieron por delante. Al Real Oviedo en el Tartiere no puedes dejarle con vida, el empuje de la grada iguala las fuerzas, los azules llevan dos años apelando a la heroica en el Estadio. Tuvo el empate Perona en la estrategia, jugada de pizarra de Pacheta para sumar puntos.

El 2-2 llegó a la salida del córner, quedaban tres minutos más descuento y el único que buscó la victoria fue el Real Oviedo. Decepcionante en el añadido el Guijuelo, estando con uno más no puedes estar pendiente del reloj sino de detectar tu momento para matar el partido. Consiguieron no entregarle el balón a los azules, un acoso y derribo sobre la portería de Montero hubiese acabado en victoria local. La tuvo Xavi Moré de cabeza, era el premio justo al esfuerzo del jugador y del equipo, también al juego en una primera parte sobresaliente. Más que nunca, orgullosos de lo que fuimos, somos y seremos.

Se recorta un punto respecto al playoff, sabe a poco. Nueve puntos a seis jornadas, Osasuna y Real Unión son los dos últimos visitantes en el Tartiere, todos los demás tienen duelos directos entre sí o con el Mirandés, aún falta mucha tela que cortar en esta Liga. El objetivo difícil sigue siendo la Copa del Rey, ahora a ocho puntos más goalaverage, el Palencia marca el umbral pues es el mejor ‘sexto’ de toda la Segunda B. Invadir León el Domingo, seguir alimentando la ilusión; el momento lo merece.

Foto: RealOviedo.es