27/3/11

Lemona 0-1 Real Oviedo: la ilusión vuela

La salida más complicada de la nueva era y probablemente de lo que quedaba de temporada. Lemona es una plaza difícil, ya no tienen al diferencial Urko Vera pero el colectivo supo sobrevivir y los vascos se mantienen en la mitad alta de la clasificación con esperanzas coperas. Saben jugar las bazas de Arlonagusia, dimensiones reducidas, dificultad para jugar a ras de hierba, características básicas de un campo 'made in Euskadi'.

Pacheta no tocó el once, a este paso nos lo sabremos de memoria salvo cuando las lesiones y sanciones como la que impedirá a Aitor Sanz estar frente al Guijuelo condicionen la alineación. El partido fue un calco de lo esperado: juego directo y batalla aérea, ganar la prolongación y la segunda jugada clave, todos esperaban el error del contrario porque se sabía que el choque se decidiría con gol partita. El equipo va evolucionando, no es el mismo del partido ante el Eibar sino que añade variantes y pule los defectos.

Primer despazamiento con portería a cero desde el cambio de entrenador, mérito de más teniendo en cuenta que en Arlonagusia cada ataque es una ocasión. En la segunda parte el Real Oviedo entregó la manija al Lemona pero nunca perdió la compostura, aun sin dominio los azules supieron ser serios y ésa es la manera de recoger victorias. Defendiendo así basta con meter una de las ocasiones que genere el equipo, calidad sobra, Pacheta lo dijo en rueda de prensa. Acertó con los cambios, Jandro dio más presencía física y Perona aportó lo que Rubiato no pudo. La jugada del 0-1 de manual, el golpeo de Pascual para recordar.

Jorge Perona volvió a sentirse importante, entró en la rotación y participó en la jugada del gol, lo necesitaba. Salir del equipo es fácil si bajas la guardia una semana, entrar es muy difícil porque todo el que entra mantiene el nivel y aporta su cuota al colectivo. Pasó con López Ramos, con Rubiato y con Manu Busto; Perona se había caído de la lista pero la lesión de Jandrín le abrió las puertas, veremos quiénes son los elegidos para el Domingo que viene porque cada convocatoria con Pacheta es un privilegio y un premio por el nivel que va demostrando la plantilla en el día a día.

Dijo el técnico en la previa que si se ganaba en Lemona empezaría a sacar la calculadora, se refería a las cuentas para asegurar la permanencia matemática y nunca para el cuarto puesto. Tras el partido cambió el discurso: “no dejaré de pensar en el partido a partido, pero no le voy a quitar la ilusión a nadie de que piense lo que quiera, ni a mis jugadores ni a nadie”. La empresa es casi utópica, no hay que tener en cuenta solamente a Real Unión sino a Logroñés y Osasuna B sobre todo, también al resto que aún nos sobrepasan en la tabla. Pero Pacheta sabe que el año ha sido difícil para el oviedismo y que la esperanza de la afición es importante, con esta ilusión siembra las primeras semillas para el intento del año que viene.

Entrar en Copa del Rey empieza a ser viable, evitar la maldita Copa Federación es prioritario. Una competición que desprestigia al Club y que sólo ocasionaría pérdidas aunque aportase minutos de rodaje para los chicos del Vetusta y los inactivos de la primera plantilla. Paso a paso, antes de pensar en el cuarto habrá que pensar en el sexto. Llevamos velocidad de crucero, ahora todos pensamos en ganar lo que queda aunque enfrentarse a equipos con la vida en juego será un hándicap. Lo difícil se hace, lo imposible se intenta, nadie se atreve a decir que no lo conseguiremos.

Foto: Magazine Oviedista

24/3/11

Irrupción Pascual

Llegó sin hacer ruido, sobre la campana. La decepción era máxima por la ruptura en la operación Pegaso; sin ella se iban al traste las opciones de cambio accionarial y también la entrada de Richard y sus fichajes en el Real Oviedo. Hacerle ficha del primer equipo a Pascual fue el síntoma de que nada iba a llegar a buen puerto y la afición miró con recelo el ascenso del canterano.

Los precedentes no ayudaban, Pascual ya había debutado con Antonio Rivas durante la primera andadura en Tercera pero no pudo asentarse, tuvo que buscarse las habichuelas lejos del Real Oviedo. Aranjuez, Lealtad, Marino y Ribadesella fueron sus paradas, solamente en Luanco permaneció más de una temporada; llevaba visos de trotamundos cuando volvió a casa para jugar en el Vetusta y ser referencia de los chavales en la vuelta del filial a Tercera División. Para otros un paso atrás, para él una oportunidad.

Indiscutible para Velázquez, entrenaba con Pichi Lucas como muchos de sus compañeros pero los que tenían premio eran los demás. Prosi contó en varios partidos por las bajas en el centro del campo pero los que veían al Vetusta siempre destacaban a Pascual. No podía alternar primer equipo y filial por edad, todo pasaba por el cambio de ficha en el mercado de invierno si es que se daba la posibilidad. Su apuesta fue arriesgada pero vestir otra vez la camiseta azul pesaba más que cualquier cosa.

Entró en el último partido de José Manuel ante el Sporting B. La afrenta fue mayúscula, la crítica feroz, Pascual apenas pudo dejar un par de destellos en algún cambio de orientación; poco más se podía hacer en un equipo roto en añicos. Entró Pacheta y se invirtió la dinámica, trece puntos de quince posibles y la sensación de que se ha tirado la temporada a la basura por no haber tenido un capitán que dirigiese el navío cuando se destituyó a Pichi Lucas. Pascual se hizo indiscutible con el burgalés, la continuidad en las alineaciones y la confirmación de una pareja de medioscentros es clave.

Pascual es la demostración de que en el Requexón hay más de lo que creemos y de que si la dinámica es positiva cualquiera de los chavales que despuntan en el Vetusta pueden entrar y mantener el nivel. Por eso llega el momento Jandrín: Pacheta lo sabe y el extremo es fijo en las convocatorias, los minutos le llegarán. Nunca es tarde si la dicha es buena, nadie creía que Pascual se asentaría en el primer equipo pasados los 25 y ahora es un fijo. Le da al equipo lo que nadie aportó en todo el curso: pausa, precisión a pocos toques, cambios de orientación. El Real Oviedo necesitaba a un distribuidor en el centro del campo, alguien capaz de hacer jugar a los demás.

El juego directo y la verticalidad permiten los espacios, Pascual y Aitor Sanz disfrutan enviando al espacio y Nano y Xavi Moré gozan yendo al pase en profundidad o encarando en 1vs1 sin ayudas al lateral. El equipo ya no se parte, los dos primeros se complementan y los hombres de banda repliegan, la presión es conjunta y el bloque más sólido. Pascual se ofrece a los centrales, quiere más balón, Aitor se descuelga más para dar el último pase; ya hay sociedad del madrileño con Xavi Moré. La premisa es ser rápidos para jugar en ventaja, el toque de Pascual es clave para mover rápido el cuero de un lado a otro y evitar las ayudas en defensa del rival.

No hay dudas sobre él, si mantiene el nivel se habrá ganado el puesto para intentar el ascenso temporada que viene al igual que Aitor Sanz. Pelayo es el tercero aunque las lesiones le lastran, va por delante de Falcón pero éste último tiene un contrato goloso por un año más; Castells es seguro que no seguirá. Difícil, sea quien sea el que esté al mando del Real Oviedo más allá del mes de Junio se encontrará una plantilla hipotecada por la gestión de José Manuel.

20/3/11

Real Oviedo 2-0 CD Alavés, confirmación

Partido de Primera División en Segunda B, el mejor ambiente de la temporada en el Carlos Tartiere para recibir al Alavés. La auténtica prueba de nivel para medir el efecto Pacheta, los vitorianos llegaban como líderes y con mucho en juego pues los cuatro primeros puestos están en un pañuelo. Con la derrota de hoy y las victorias de Eibar y Mirandés los de Tomé caen hasta la tercera plaza, se jugaban mucho en el coliseo azul.

Pacheta no toca lo que funciona, se especuló con la titularidad de Juanma una vez superados sus problemas físicos pero el burgalés dio continuidad al once que venció en La Muela y López Ramos ocupó el lateral izquierdo. Mismas intenciones desde que el técnico se hizo cargo del equipo: transiciones rápidas, pocos toques en zonas de riesgo y Rubiato como referencia para descargar juego. Impresionante partido el del madrileño, estuvo en todas las disputas, fantástico en la presión y en la batalla aérea, jugó de espaldas a portería para habilitar las entradas de los extremos y de Manu Busto. El gol es un premio, sin él la valoración es la misma como ya destaqué tras el partido ante los cachorros del Athletic.

El Alavés demostró su condición, sabían de la reacción azul y el propio Tomé calificó el partido de “duelo de playoff”. Presión en la salida para forzar el pelotazo y no el pase largo, obligaban tanto a Pascual como a Aitor Sanz a recibir siempre de espaldas. El Oviedo vió el riesgo en la intensidad vitoriana, transformó la verticalidad en precipitación, las pérdidas de unos y otros fueron la tónica de toda la primera parte. En los minutos de tanteo se marcó la diferencia, Jorge Rodríguez tuvo salida limpia y Rubiato rompió a la espalda de los centrales, Manu Busto acompañó la jugada para recoger el balón suelto y definir ante Dituro.

La posesión fue vitoriana pero el control oviedista, no sufrieron los azules salvó en un chut con izquierda de Óscar Rico que sacó bien Aulestia. Superioridad vasca en ese lado, buscaron el 2vs1 ante Víctor Díaz con Moya y Rico, exigieron en lo defensivo a Xavi Moré, es la mejor manera de anularle en fase ofensiva, no estuvo cómodo el catalán aunque cuando la intensidad vitoriana bajó un punto volvió en ataque para marcar la diferencia. Sólidos Negredo y Jorge por arriba y por abajo, Geni pasó inadvertido y Jito no llevó peligro en la segunda parte, nunca dio sensación de peligro el Alavés aunque Tomé sacase toda la artillería en los últimos treinta.

Partido exigente, el rival no dio facilidades y por eso los extremos no aparecieron hasta bien entrada la segunda, Xavi Moré para decidir, Nano para casi firmar un gol antológico. Manu Busto no entraba en juego, siempre un paso por delante de la línea de fuera de juego, entró Jandro para ganar presencia física, batalla y velocidad a la contra. Tuvo tres carreras de mérito el ‘7’, se contragió del trabajo de Rubiato y ayudó a que el partido no se jugase en el área de Aulestia cuando el marcador estaba por decidir. Jorge Perona fuera de la lista, mismo mensaje que recibió Busto hace tres semanas; si no da un paso adelante el valenciano no volverá.



Para enmarcar el partido de Pascual y Aitor Sanz. Muchos kilómetros, mucho trabajo en defensa, se echó en falta algo de pausa con el marcador a favor pero el desgaste fue terrible. La verticalidad provoca pérdidas y más kilómetros en las piernas, el siguiente objetivo de Pacheta ha de ser el de controlar los partidos con posesiones largas, defender algunos minutos con balón para evitar riesgos en el área de Aulestia. Apareció Aitor para sentenciar, automatismo con Xavi Moré desde la llegada de Pacheta, pase al espacio para la diagonal por dentro del catalán; dos goles ante Eibar y Bilbao Athletic, penalty y expulsión ante el Alavés, sociedad ilimitada. Dituro a la calle, Morcillo acabó bajo palos porque Tomé quemó todas las naves en el 70’, hubo diez minutos de disfrute en el Tartiere.

La Liga se hará corta, la distancia ya es mayor respecto al descenso que respecto al quinto clasificado, entrar en Copa del Rey pasa a ser el objetivo azul aunque siempre con la mentalidad de partido a partido. Vuelve a haber hambre de fútbol en Oviedo, Pacheta ha conseguido algo que va más allá de los resultados y es que la ciudad tenga ganas de que llegue el Domingo para que ruede el balón. El Tartiere acabó coreándole, no hubo gesto tal hacia un entrenador desde Antonio Rivas en 2003. Toca disfrutar de la victoria aunque algunos ya piensen en #ganaralLemona.

Foto: lne.es

13/3/11

Nano y Rubiato, resurrección

El reto de conseguir dos victorias consecutivas por primera vez en lo que va de temporada, la tarea no era sencilla en el césped sintético de La Muela. En casa se hacen fuerte los aragoneses, campo muy especial por la hierba y por el viento, jugar a fútbol es complicado y una laguna de concentración puede costar muy caro. Ya avisó Pacheta durante la semana que le preocupaba mucho su equipo de cara a este partido.

Ganar significaba partir la zona baja, cinco puntos respecto al rival matinal y la posibilidad de dejar a ocho la zona de descenso a la espera de resultados. Le quedaba por demostrar a Pacheta que su equipo también podía ganar a domicilio, el empate de Tafalla dejó dudas en algunos a pesar de que el Real Oviedo murió en el área del Peña Sport y de que se hizo acreedor de los tres puntos durante los noventa minutos.

Mismo once que ante el Bilbao Athletic, la única duda estaba en si Perona volvería al once como en los dos primeros partidos del burgalés en el banquillo o si Manu Busto entraría por Miguel como ante los cachorros. Fue el cántabro el que salió de inicio, quizá pensó Pacheta en él por la calidad diferencial a balón parado y por su capacidad para bajar la pelota y jugar a ras de césped en un partido en el que el cuero estaría más por el aire que por el suelo.

Fueron dos discutidos los elegidos para la gloria, Rubiato y Nano anotaron los goles de la victoria en La Muela. El primero goza de la confianza del entrenador, sin Miguel será indiscutible porque Pacheta quiere un ‘9’ poderoso en el juego aéreo y capaz de jugar de espaldas a portería, alguien sobre quien descargar en el momento en que sea imposible ser profundos. El segundo vuelve a disfrutar y sentirse cómodo en una idea de fútbol que apuesta por las bandas, que le permite jugar con espacios y encarar en situaciones de 1vs1. Ambos agradecieron el cambio en el banquillo.

Rubiato pudo ser héroe en Tafalla pero el linier y la mala suerte le privaron de ello, gol mal anulado y poste en el descuento que hubiese significado el pleno de Pacheta como entrenador azul en su primer mes. El detalle marca el juicio de valor y Rubiato fue señalado por su falta de gol tras los partidos ante Peña Sport y Bilbao Athletic; ante los cachorros no tuvo ocasiones, se fajó en el juego de espaldas y en la presión a los centrales para evitar el juego directo hacia Urko Vera, trabajo defensivo que pasó desapercibido para el espectador. Sus números durante el año no le ayudan pero todo futbolista necesita continuidad y confianza, sin ellas es difícil que lleguen los goles. Tiene ante sí seis semanas para ganarse el puesto y el aplauso a base de tantos.

El caso de Nano es diferente. El andaluz empezó con mal pie y cuando entras así en el Real Oviedo y los resultados no acompañan cambiar la perspectiva no es fácil. Siempre en el punto de mira, las expectativas eran muy altas por su pasado en Cartagena y Cádiz; era uno de los llamados a marcar las diferencias este curso. Tardó en adaptarse, la imagen pasiva e indolente le condenaba, no encontraba su sitio. En Mendizorroza llegó el cambio, Ovieditis lo detectó porque en ese momento Nano empezó a aparecer. Dejó de esconderse, dio la cara y se hizo con el puesto aunque el rendimiento siguiese lejos de sus posibilidades. Las cosas no salían pero el cambio de actitud era evidente, de nuevo la falta de resultados empañaba el juicio; Nano fue de lo poco salvable en los partidos de José Manuel.

Le podían el ansia y las ganas de agradar, ante el Sporting B tuvo el empate pero el afán por gustar le hizo fallar en el mano a mano con dos compañeros al lado esperando el pase de la muerte. Se benefició de la llegada de Pacheta pero los focos fueron para Xavi Moré por sus goles ante Eibar y Bilbao Athletic, el trabajo del andaluz quedaba en un segundo plano y seguía gafado ante puerta. Afortunadamente no falló ante Zaparain y su tanto vale dos puntos importantísimos de cara a la tranquildad azul.

Victoria necesaria, sabe mejor por llegar los goles de quienes vienen. Cuando no hay argumentos siempre se recurre a la falta de actitud, alguno en la radio intentó justificar hoy la ineptitud de José Manuel con críticas a los futbolistas. La actitud es un reflejo del liderazgo, imposible sacar nada con ese señor en el banquillo. ¿Por qué con uno corren y con otro no lo hacían? Recurrir a la cama es simplista y propia de alguien sin idea alguna de lo que es un vestuario.

9/3/11

Real Oviedo in crescendo

Victoria doble sin paliativos la del Domingo. Se hizo bueno el punto sacado en Tafalla y se goleó a un buen equipo, un filial siempre es complicado y más si son los cachorros de Lezama. Lección en el partido de ida, el Bilbao Athletic llegó al Tartiere con siete puntos de ventaja sobre los azules y como uno de los equipos más rocosos del grupo: ninguna derrota por más de un gol, había puntuado en doce de sus trece últimos partidos.

No sorprendió Pacheta con el once, misma idea que ante Alavés y Peña Sport: doble ‘9’ con Miguel y Rubiato de inicio por la lesión de Perona, Manu Busto esperando oportunidad en el banquillo. Tuvo minutos el cántabro por la lesión del Culebra, durante la semana él mismo reconoció que su actitud no era del todo buena y que debía cambiar eso si quería entrar en los planes del entrenador. Volver siempre estuvo en su mano, el míster querrá recuperarle pero no a costa del grupo. Si trabaja como los demás la calidad diferencial será la que despeje dudas.

Costó entrar en el partido, el césped jugó en contra de unos y otros, el Bilbao Athletic se sabía la lección y presionó en zona media para evitar los envíos de Pascual y Aitor Sanz a la espalda de los laterales. No había profundidad, ninguno de los dos llegaba y si el partido se rompía sería por error puntual o en el balón parado. Sirvió Manu Busto, jugada ensayada con la entrada de Jorge Rodríguez desde atrás para prolongar; no salió pero allí estaba Víctor Díaz con el recurso de la puntera para poner el 1-0.

Xavi Moré siguió en la línea ascendente, también Nano. Los hombres de banda ahora juegan a favor de corriente, un fútbol que les permite encarar en 1vs1 y les regala espacios para correr sin balón. El 2-0 fue significativo, automatismo de Xavi y de Aitor Sanz, acción ensayada durante la semana en el Requexón. Rubiato no tuvo ocasiones, pudo ser héroe en Tafalla y fue peón ante los cachorros: juego de espaldas, apertura de espacios y presión a los centrales para evitar el juego directo vasco.

Con marcador a favor el Real Oviedo también es otro desde la llegada de Pacheta. Antes había ansiedad, miedo, se replegaban líneas y no se cerraban los partidos, el rival crecía a partir del temor azul. Ante los cachorros se repitió la misma historia que ante el Eibar, dos goles de margen antes del descanso y el mismo plan para la reanudación: cerrar con el tercero. Contra los de Mandiola se crearon ocasiones pero no se concretó, ante los de Lezama Manu Busto dio en la diana a la primera.

El problema nunca fue de plantilla sino de entrenador, Ovieditis siempre defendió la idea incluso cuando todo era insostenible. Ahora alguno se echa las manos a la cabeza y exige responsabilidades a la plantilla por no demostrar este compromiso desde el primer día pero nada más lejos de la realidad. En fútbol, como en cualquier trabajo, si el jefe no te llega, no te motiva, no te demuestra que su camino es el bueno para llegar al éxito, estás perdido. Si en la oficina tu superior tiene menos idea que tú, no sabe dirigir y además crea problemas con el personal, es imposible que vayas con ganas a trabajar. En la caseta pasa lo mismo; las limitaciones de Pichi Lucas todos las conocemos, José Manuel ni siquiera fue un entrenador.

En cuanto ha llegado alguien con sentido común, capaz de inculcar unas pocas ideas básicas y muy concretas y de gestionar bien el vestuario tratando a todos por igual y levantando la moral de un vestuario hundido, el equipo ha subido como la espuma. El Real Oviedo necesitaba un líder en el primer equipo. La plantilla tiene puntos flacos como todas las del grupo, quizá fuese para pelear por el primer puesto o quizá no, ahí entran en juego los detalles. Lo que sí es seguro es que entrar en playoff era obligado y viable.

Ganar a La Muela significa alejar el fantasma del descenso para pelear por entrar en Copa del Rey. La exigencia debe ir a mayores con el equipo, no hay otra manera de progresar. Dice Pacheta que el objetivo debe ser que la afición no quiera que se acabe la Liga, si las 38 jornadas se nos hacen cortas será buena señal. Vamos en el camino, ahora queda sumar de tres en tres a domicilio para recuperar el respeto de todos.

Foto: Álvaro Campo.

2/3/11

PAULO BENTO, o capitão

El presente es angustioso, el futuro más que incierto; tan sólo echar la vista atrás esboza una sonrisa en nuestros corazones azules y es que el darse cuenta de lo grandes que fuimos no hace mucho es lo único que nos da fuerzas para seguir peleando por volver al lugar que nunca debimos abandonar. Máster en supervivencia, uno no se hace grande celebrando éxitos si no superando adversidades, cuando regresemos nosotros seremos gigantes.

Hace dos semanas volvió la melancolía, se enfrentaron Real Oviedo y Sporting de veteranos en partido de la Liga Indoor. Oportunidad de ver a antiguas figuras vestidas de corto, ídolos como Viti, Mora, César, Jankovic, Jerkan o Iván Ania, pero uno por encima de todos ellos: Paulo Bento. Él representa mejor que nadie lo que fue el Real Oviedo en los 90, exponente de grandes figuras azules en la década como Jokanovic o el malogrado Dubovsky, nadie se involucró tanto con el Club y la ciudad como hizo el portugués.

Paulo Bento era jerarquía y autoridad, mandaba y ordenaba desde el mediocentro dejando ver que su futuro estaba en los banquillos. No extrañó verle rescatar de la mediocridad al Sporting Clube ni extraña que se le confíe el puesto de seleccionador portugués a pesar de su juventud. Jugaba en el doble pivote, Viktor Onopko era su pareja de baile hasta que el ruso retrasó su posición al centro de la defensa y Albert Nadj irrumpió como compañero de Paulo en la 98/99 con Fernando Vázquez al mando. Los dos primeros formaron una sociedad para el recuerdo: uno era el capitán de la gran Rusia de los Karpin o Mostovoi, el otro el respeto de toda Portugal.

Juntos en el 4-2-3-1 de Juanma Lillo, aquel Real Oviedo llegó a tocar la pelota como los ángeles aunque los resultados no acompañaron. Paulo Bento representaba el orgullo, el valor y la garra; calidad defensiva e intensidad en la recuperación. Era intenso en la marca, atento y listo en la cobertura, jugaba fácil, robaba y soltaba, por delante tenía a un genio llamado Petr Dubovsky para poner las gotas de fantasía. Buen manejo con pierna derecha, destacaba por encima de todos en la ausencia de errores, nunca podías señalar al portugués por un fallo que comprometiese el partido.

Se hizo dueño del Tartiere, recogió el brazalete de capitán, era el emblema azul. Calidad internacional, compromiso de canterano. Entrenaba como un chaval del filial, siempre dio todo por la camiseta y el escudo. Rechazó ofertas sustancialmente mejores en lo deportivo y en lo económico por seguir en Oviedo y en el Real Oviedo, estaba cómodo aquí y se sentía referente. En verano de 2000 volvió a Portugal, la Eurocopa le coronó como uno de los mejores mediocentros del viejo continente. Nuestro Consejo fue incapaz de hacerle una oferta medianamente decente al Capitán a pesar del deseo del jugador de quedarse más tiempo entre nosotros. También Dely Valdés y Pompei fueron invitados a irse, Petr nos dejó injusta y prematuramente una calurosa tarde de Junio y el castillo de naipes se derrumbó, nada volvió a ser lo mismo en la familia azul.

El otro día los sentimientos volvieron a aflorar en el pabellón de La Guía, ver al seleccionador portugués dejarse la piel por nuestro escudo, pelear cada balón y dejar claro en cada pugna con el rival que el orgullo, el valor y la garra van con la camiseta. No se olvida de nosotros y nosotros nunca nos olvidaremos de él. Nuestros caminos volverán a cruzarse, nos hará grandes desde el banquillo como nos hizo desde el mediocampo del Tartiere. Es un sueño, pero sin esperanzas y recuerdos como el de Paulo algunos seríamos incapaces de seguir luchando por lo que queremos.

Quiero darle las gracias a Marcos López 'Aco' por las referencias a la hora de escribir el artículo. Yo era un niño, Paulo Bento mi ídolo, sólo tenía referencias puntuales del futbolista y el gran recuerdo de su figura.