17/10/11

Real Oviedo 3-0 Vecindario: goles sin fútbol

Victoria engañosa ante el Vecindario, un 3-0 que no reflejó la realidad del duelo, los canarios fueron superiores en la primera parte pero diez minutos les condenaron tras el descanso. No demostraron los blanquinegros su condición de colistas, siete córners a favor en los primeros 45’ no los había forzado ninguno de los equipos que hasta ahora se habían enfrentado a los de Pacheta. Pagaron cara la osadía de adelantar líneas e ir a por el partido, dieron metros al Oviedo y la puntería sonrío esta vez a los azules.

En la segunda jornada ante el Toledo, infinidad de ocasiones, tres palos para terminar 0-3 en el Tartiere y ganarse la crítica de la afición por no ver puerta; ayer 3-0 con un 100% de efectividad en los tiros a puerta y pitos por el mal juego. Es lógico el malestar del oviedismo, el equipo no invita al optimismo y los resultados son los que son pero no se puede perder el criterio. Este mismo partido lo vimos ante el Zamora no hace mucho y todo eran loas hacia Pacheta, su método y el empaque del que había dotado al equipo. Los extremismos son malos en ambas direcciones, hay que razonar las críticas y mantener el criterio, de lo contrario se pierde la fuerza del argumento.

Volvió a caer en el error Pacheta de jugar con un falso ‘10’ en la izquierda, tuvo que rectificar a los treinta minutos dando entrada al recuperado Candela en el lateral, devolviendo a Nano a su posición natural y con Manu Busto por detrás de Martins siendo Óscar Martínez el sacrificado. Alabar la iniciativa del mister por no esperar hasta el descanso, condenar el error en el once inicial, no siempre es blanco o negro, más bien casi nunca. Buen partido de Candela a pesar de la inactividad, que recupere su nivel se antoja imprescindible para que el equipo adquiera una identidad racional y gane en firmeza defensiva; su continuidad permitirá una disposición más lógica del resto de compañeros sobre el césped.

Ver el vaso medio vacío o medio lleno, el equipo ganó en eficacia y dejó portería a cero por segunda vez consecutiva en el Tartiere pero no dio sensación de fortaleza y pasó apuros ante el colista y en su feudo. A cuatro puntos del playoff, a seis del segundo pero a tres del descenso, la tabla aún no se ha partido para ningún equipo salvo para el Lugo y los de Pacheta está a tiempo de meterse en la zona noble. Es hora de sobrevivir, sacar adelante de tres en tres puntos como sea y sin importar el cómo; todos recordamos Valdebevas como punto de inflexión con Pichi, pero no el marco: juego poco brillante, equipo espeso, jugando en superioridad numérica durante 70 minutos y decidiendo en los últimos 10’ de partido. La brillantez y la seguridad la darán las victorias, ahora es momento de ganar sin pedir más.

Cuando el balón pasó por Aitor Sanz el equipo fue mejor, confundir juego directo con pelotazo es el error. El equipo debe generar por dentro para matar por fuera, sin superioridad de Aitor Sanz, Pelayo o Manu Busto no hay situaciones de 1vs1 para Xavi Moré y Nano, sin verticalidad ni velocidad en la circulación no hay espacios. Hay que combinar estilos, la descarga sobre el ‘9’ no debe ser el punto de partida sino un recurso más, si eres previsible estás condenado y más aún con la ausencia de tu referencia áerea. Se puede ser directo sin necesidad de que el balón vaya continuamente por arriba, que se lo digan a Mourinho. Pacheta necesita a Rubiato pero también necesita sacar el miedo de sus futbolistas y reforzar positivamente el balón a ras de suelo; cuántas más armas tienes más poderoso te conviertes.

Álvaro Cuello se fue con el Vetusta, de nuevo error por más que el partido de Juanma fuese correcto e incluso abriese el marcador. El chaval no está en fase de crecimiento, no necesita combinar primer equipo y segundo pues ya está mejor que los que juegan arriba y el equipo tiene necesidad cada fin de semana. Si los de Pacheta viviesen holgadamente y sin problemas de rendimiento se entendería la alternancia como ocurrió con Michu y Pelayo, pero en momentos de urgencia deben jugar los mejores para sacar el partido adelante. Ahora mismo Álvaro Cuello mejora a todos excepto al lesionado Jorge Rodríguez y por tanto debe ser carne de primera plantilla.

El Domingo toca visitar Gijón, el partido humillante del año. Para el Sporting B es el duelo de la temporada, todos los ojos de aficionados y medios afines estarán puestos en ellos más incluso que en el primer equipo, saldrán con intensidad máxima como si la vida estuviese en juego. Esa intensidad es el factor común en las últimas derrotas en feudo rojiblanco, siempre pasaron por encima en ganas y actitud. Si los de Pacheta igualan el ritmo saldrán vencedores, la calidad y la experencia se imponen en igualdad de condiciones pero si se repite la indolencia de Alcalá o de la primera mitad de ayer el escarmiento será de órdago en el Molinón. Obligación de ganar, no por el rival sino por el equipo, tres puntos vitales. Aún se está a tiempo.

Foto: RealOviedo.es

14/10/11

Entrevista a Michu: el crack

Parece que fue ayer cuando aquel chico espigado saltó al césped del Tartiere para desatascar al equipo de Rivas y dar la victoria a los suyos ante el Siero. Un desparpajo fuera de lo común, aquel día los oviedistas supimos que estábamos ante un chaval con madera de crack. Cumplió etapas en el primer equipo, se convirtió en referente para tocar la gloria en Ávila y más tarde el infierno con el descenso a Tercera de la 06/07.

Su fútbol aquí tenía techo, tuvo que emigrar a Vigo para no poner freno a su carrera. Paso a paso desde el filial se hizo con la titularidad en el Celta, al que casi lleva al ascenso. Pasó de ídolo a mito para nuestro Club cuando rechazó a los vecinos, nos hizo ver que el sentimiento aún importa para algunos, que el Espíritu 2003 no había desaparecido a pesar de que aquellos chicos ya no visten de azul. Hoy triunfa en Primera contra pronóstico de unos cuantos, el oviedismo disfruta de sus éxitos como si fuesen propios, es uno de los nuestros. Algún día nuestros caminos volverán a encontrarse, esperemos que los más alto posible. Pero la historia de Michu no ha hecho más que empezar, esto es sólo el principio...

- En primer lugar, darte las gracias por tu tiempo y por hacer un hueco para Ovieditis. Es un orgullo poder entrevistar a alguien que significa tanto para el oviedismo.
- No hay de qué, pero no me metas tanta presión (risas).

- Imagino que muy contento con el inicio de temporada: has dado el salto a Primera con el Rayo, indiscutible en el once para Sandoval e incluso viendo puerta como ante el Getafe o el Real Madrid. ¿Esperabas que las cosas fuesen tan bien tan rápido?
- Muy contento, en lo personal me está yendo muy bien; lo único que podría pedir es haber sacado algún punto más para el equipo en partidos como ante el Zaragoza o el Racing porque nos pudimos haber llevado los tres ante ambos y no solo un empate. Lo de los goles va por rachas, si me llegan a dar el anulado contra el Zaragoza llevaría ya cuatro. En Agosto lo habría firmado sin pensar, ojalá dure.

- Doblete en el Bernabéu con el gol más rápido que encaja el Madrid en Chamartín en toda su historia. ¿Qué se te pasa por la cabeza cuando bates a Íker?
- Jugar en ese estadio y contra esos futbolistas es algo muy grande, y marcarle a un portero como Íker con todo lo que tiene a sus espaldas y significa, pues imagínate. Pero de eso te das cuenta al cien por cien tras jugar, durante el partido no hay tiempo para pararse a pensar en eso y no lo aprecias del todo.

- Muy buen partido del Rayo, tuvisteis a los de Mou contra las cuerdas durante casi toda la primera parte, expulsan a Di María con 3-2, y al final os lleváis seis goles para Vallecas. ¿Cómo se digiere eso?
- Juegan en otra Liga, les basta con estar cerca del área para crear peligro y marcan con una facilidad que no te da margen de error, hay que hacer un partido perfecto y que ellos no estén finos para tener alguna opción de sacar puntos. Aún así da rabia porque les pusimos las cosas difíciles, pero con dos golpes te desarman aún con un jugador menos.

- Eres una de las revelaciones del inicio de Liga y cada partido se te ve con más confianza…
- Estoy contento con el rendimiento personal pero siempre se puede mejorar. La confianza me la da el Mister, al que le estoy muy agradecido, y yo sólo trato de devolverle esa confianza en el campo.

- Durante el verano sonaste para Betis, Granada, Espanyol o Deportivo pero al final tuviste que esperar a que los administradores del Rayo diesen el visto bueno a tu incorporación. ¿Había incertidumbre por si las cosas se torcían o sabías que era un mero trámite al llegar libre de contrato?
- Sabía que era cuestión de tiempo y papeleo, pero aún así no es algo cómodo. Lo que quería era ponerme cuanto antes a entrenar y no tener que preocuparme de otros asuntos. La situación del club es complicada pero me encontré con un vestuario ejemplar y eso pone las cosas mucho más fáciles. Poco a poco va volviendo a la normalidad.

- ¿Qué te pide Sandoval en el campo? ¿Tienes un rol parecido al que tenías en Vigo al coincidir de nuevo con Trashorras o en Vallecas gozas de más libertad para llegar desde segunda línea?
- El míster me está poniendo detrás del punta, donde me encuentro muy cómodo. Quiere que lance las jugadas de ataque y que entre desde segunda línea como dices. En Vigo jugué así a menudo pero actué más veces como mediocentro con Trashorras por delante. Aquí juego más arriba, hasta de delantero centro si hace falta.

- Te tocó vivir la cara amarga del fútbol con el penalty que fallaste en Granada pero a pesar de ello fuiste recibido como un héroe a la llegada del equipo a Vigo. El recuerdo del Celta y su afición debe ser impresionante.
- Sí, a la afición del Celta les estaré siempre agradecido, siempre me trataron genial. Les deseo lo mejor.

- A Michu le van muy bien las cosas en el Rayo, Adrián se hace un hueco a base de goles en el nuevo Atleti, Cazorla ya es el líder del Málaga y Mata es referencia en el Chelsea. Es el triunfo del Requexón y, en tu caso y en el de Adri (también Santi aunque acabase saliendo), el premio a los que en 2003 apostásteis por quedaros al lado del Real Oviedo.
- Del Requexón siempre salieron buenos jugadores, no hay más que mirar las plantillas del Oviedo en los años en Primera, siempre había muchos canteranos. Pero sí que es verdad que estos que citas se están saliendo, Campeones del Mundo y de Europa, y todos ellos en grandes equipos. Son la prueba de que si se trabaja bien el Oviedo puede sacar de la casa buenos jugadores.

- ¿Algo que decir a todos aquellos que se llenaron la boca diciendo que habías dejado escapar el tren de tu vida cuando rechazaste fichar por el Sporting? Al final el tiempo pone a cada uno en su sitio.
- No, no me importa lo que dijeran, mi futuro lo elijo yo y si tomé esa decisión fue porque me pareció la correcta. Desde entonces me dediqué a trabajar para ganarme otra oportunidad y ahora por fin estoy en Primera cumpliendo mi sueño. Cada uno puede opinar lo que quiera.

- Nuestro Oviedín ha vuelto a empezar mal la temporada, tercer año consecutivo que se tropieza en la misma piedra. Pacheta habla de ansiedad y también lo hacía Pichi Lucas en su día. ¿Qué hay de cierto en eso? ¿Tanto pesa nuestra camiseta? ¿Cómo afecta al futbolista esa presión por jugar en el Real Oviedo?
- Al Oviedo sólo le vale estar arriba y ascender, supone una presión muy grande que puede motivar mucho al futbolista ya que a todo el mundo le gusta pelear por objetivos grandes. Pero si las cosas se tuercen la presión es todavía mayor, juega en tu contra y la camiseta sí que puede comenzar a pesar más de la cuenta. Tampoco ayudan los problemas que hay fuera de lo deportivo. Es importante que la gente siga apoyando como siempre y enganchar un par de victorias, cuando Pacheta lo consiguió el año pasado el equipo se vino arriba.

- ¿Qué necesita el equipo para ir hacia arriba? Todos los veranos la ilusión es máxima pero siempre pasa algo que nos devuelve a la tierra, parece que el túnel no tenga fin.
- En el fútbol puede pasar de todo y nada asegura que las cosas vayan a ir como se espera, pero con esta son ya nueve temporadas entre Segunda B y Tercera así que algo se tiene que estar haciendo mal para que no se consiga llegar a la LFP. Ojalá no haya una décima y por fin vayamos para arriba, hay tiempo y equipo.

- ¿Ves solución a corto plazo para el Club? Tanto a nivel deportivo como extradeportivo… en Oviedo hace mucho que no se habla de fútbol.
- Lo primero que hace falta es que haya calma en lo extradeportivo y confianza en los dirigentes. A partir de ahí se puede empezar a trabajar. Si estos no pueden transmitir esa confianza entonces quizá sea necesario un cambio.

- Con vosotros era distinto, la conexión plantilla-directiva-afición era simplemente maravillosa. ¿Era ese vestuario (2003/04-2004/05) tan especial como lo parecía desde fuera?
- Esos años fueron muy jodidos y todo el que estaba en el Oviedo sabía que había que arrimar el hombro sin dudar. Jugadores, aficionados, cuerpo técnico… todo el mundo lo tenía claro e iba en la misma dirección. El vestuario también y por eso había un gran grupo.

- ¿Qué momento recuerdas con más cariño como oviedista? Obviando el 1-5 en Ávila y el posterior ascenso que me imagino tuvo que ser indescriptible desde dentro.
- Mi debut en el Tartiere con el primer equipo. Ganamos 1-0 (al Siero) y yo anoté el gol del triunfo.

- Eres uno de los nuestros, y como tal, disfrutamos de tus éxitos como si fuesen propios. ¿Un mensaje para la afición?
- Que sigan ahí apoyando por duro que sea, porque sin ellos esto se acaba. Ya llegará la recompensa, seguro.

- Muchas gracias por la entrevista y por tu oviedismo. Eres un ejemplo para todos los chavales que salen del Requexón. Un abrazo muy grande y mucha suerte para ti y para el Rayo esta temporada.
- Muchas gracias a ti también y suerte con la página.

Y muchas gracias también al personaje de Pelayo por la inestimable colaboración. Otro grande!

12/10/11

Kilómetro cero

Llegó a un equipo deprimido, rozando el descenso a Tercera, desde el primer momento su obsesión fue recuperar mentalmente al vestuario y machacó con el mensaje de ganar al Eibar. Rescató uno a uno a sus futbolistas, trabajó con ellos dentro de la caseta para hacerles ver que eran mejores que el rival que tenían enfrente, sólo tenían que creer. En el césped, instrucciones muy concretas; a veces lo complicado resulta hacer bien lo sencillo, Pacheta lo consiguió y sumó 32 puntos de 39 posibles. De haber durado un mes más la Liga Regular se hubiese alcanzado el playoff de ascenso.

El comienzo de curso ha sido lo contrario a lo esperado, nada sale bien y de nuevo su misión vuelve a ser la de reflotar el navío encallado, con la dificultad añadida de que ahora no hay efecto Pacheta posible, el técnico ya no trae aire fresco. La temporada pasada apostó por un esquema, alineación e ideario fijos: nadie entraba en el once sin mediar lesión o sanción de un compañero, tampoco salía. Cuando quedabas fuera por obligación, se hacía difícil volver a ingresar, que se lo pregunten a Jorge Perona. Ahora no hay continuidad, Pacheta busca la solución pero desconcierta, cambios de sistema y de jugadores, no está cómodo el técnico. Saberse la alineación de carrerilla será el síntoma de recuperación con el técnico burgalés.

Pidió plantilla corta con esa intención, no contaba con que los nuevos no entrarían con buen pie ni con que algún veterano estuviese ausente. En defensa sufre, Juanpa fue fichaje suyo pero es la decepción personificada, Candela tuvo la desgracia de la lesión y Owona no consigue cortar la hemorragia de amonestaciones que impiden que se pueda convertir en un buen proyecto defensivo. Visto el panorama, y con Juanma y Negredo entrando y saliendo del once por deméritos propios, no se entiende que Álvaro Cuello no sea indiscutible en este equipo. Pacheta tiene que coger el toro por los cuernos y darles galones al chaval y a Jandrín, ya es hora de tirar la puerta y dejarles entrar para no volver al Vetusta.

Está cayendo el técnico en errores de anteriores entrenadores que con él parecían olvidados, como el tirar a Manu Busto a banda izquierda. Sufrió el cántabro con él la temporada pasada, no fue indiscutible y supo que sin trabajo sin balón jugando por detrás del punta no sería titular. Ahora se vuelve al punto de partida, Manu Busto en la izquierda sin retorno defensivo y sin desgaste en la presión, acomodado en el colectivo y viviendo del gol para aferrarse a la titularidad. En la idea Pacheta él y Óscar no son complementarios, el gallego no puede ser un ‘9’ que juegue de espaldas a portería sino un ‘10’ que entre desde segunda línea, dos futbolistas para el mismo espacio y el mismo rol. Rubiato no está, Martins no demuestra nada y si no se le dan galones a Jandrín el once se hace por imposición, no por méritos.

Volver a los orígenes, presión en 2/3 de campo, líneas juntas y defensa replegada, fútbol directo buscando la velocidad en los extremos o descarga sobre el ‘9’ para la prolongación o segunda jugada. Pocos toques, evitar la circulación en el medio provoca pérdidas en el pase pero no descoloca al equipo, los goles del rival ya no llegarán a la contra. Presionar arriba y adelantar la última línea entraña riesgos, si falla el primer pressing tras pérdida los de atrás quedan vendidos, aún más con una defensa veterana y lenta. Nano destinado al lateral zurdo por recorrido y amplitud; Manu no es hombre de banda y Abásolo parece no querer entrar, Jandrín es el hombre en la izquierda siendo la derecha indiscutible para Xavi Moré. Falcón maldice las lesiones, Pascual no llega al nivel de hace unos meses y Pelayo va recuperando la confianza, cuando el primero se recupere será fijo si se parece al que vimos en Copa del Rey.

Retomar la idea fácil, vaciar la cabeza del futbolista con ideas simples y concretas, devolver la confianza a un vestuario tocado que no cree en sí mismo. La ventaja es que entrenador y plantilla han pasado por lo mismo, saben que es posible la recuperación pero ambos tienen el hándicap de que ya no existe el factor sorpresa. Se está a tiempo, Pacheta debe volver al lugar donde se inició todo y apostar por una alineación con los once mejores, sin mirar el DNI. Hay que recuperar al colectivo, ya no es tiempo de rescatar a nadie para el fútbol que no sea el Real Oviedo.

Foto:Lne.es

9/10/11

José Manuel, el oscuro pasajero

Nueva derrota azul en Liga, esta vez en Alcalá ante un equipo en puestos de descenso y que aún no conocía la victoria en lo que llevamos de competición. Los de Pacheta llegaban en inercia positiva, siete puntos de los últimos nueve y un calendario propicio para despegar el vuelo en las semanas venideras; todo un espejismo. El de esta mañana ha sido el peor partido de la temporada, los azules ni siquiera han llevado peligro a la portería de Juancho y en ningún momento han dado sensación de poder pelear por los tres puntos. El equipo sigue instalado en la zona media-baja de la tabla y sin argumentos para el optimismo más allá del ya conocido discurso de Pacheta.

El técnico burgalés no encuentra la tecla, no asienta un once fijo cuando quedó demostrado la temporada pasada que si el equipo está cómodo no toca lo que funciona. Los cambios en el once y en el sistema son un síntoma de que las cosas no van bien, de que el equipo no carbura. La defensa se resiente, todos han sido titulares, todos han vivido la grada o el banquillo por decisión técnica salvo Jorge Rodríguez, que lo ha hecho por lesión. Es el resultado de una mala planificación, una línea la defensiva que claramente se veía corta de efectivos a finales de Julio y donde un chaval del Vetusta es el mejor actuando fuera de sitio. El discutido Juanma alterna buenos momentos con errores garrafales como central, Owona no puede gozar de continuidad saliendo a tarjeta por partido, Juanpa es la decepción del nuevo curso y Negredo aún no ha sido el que fue la temporada pasada. La apuesta era arriesgada, jugársela a cara o cruz conlleva riesgos y aquí la suerte nunca va de cara.

Una vez más salen a la luz los deméritos de José Manuel, un superviviente nato. Es inexplicable que alguien que acumule sus fracasos como director deportivo y entrenador mantenga el puesto; casi condena al Real Oviedo a Tercera tras destrozar una plantilla que había llegado a playoff como segundo de grupo. Más de lo mismo en la confección, descartó a Javi Barral, ahora titular indiscutible con el Guadalajara en Segunda, sin que a día de hoy nadie se haya acercado a su rendimiento en el lateral izquierdo, más bien al contrario. Le abrió la puerta al capitán Aulestia, símbolo del oviedismo y fijo bajo palos durante cuatro largos años; ahora el equipo está en manos de Dani Barrio, buen proyecto de portero pero que a día de hoy no supera al de Ondarroa. Otros futbolistas en mi opinión válidos,como Invernón, Iván Ania, Rubén García o Gonzalo tampoco entraron en sus planes sin que nadie haya mejorado sus prestaciones hasta la fecha.

Presume de planificar a medio-largo plazo, ahora se firman contratos de dos e incluso tres años como en el caso de Aitor Sanz. Falcón y Juanma firmaron el verano de 2010 por dos temporadas, otros muchos han firmado 1+1 aún llevando varias temporadas de azul. En unos casos se acertará, otros serán fracasos, es el riesgo del director deportivo, nadie es infalible. La pregunta que queda en el aire es qué argumentos deportivos hubo en su momento para no firmarle a Diego Cervero un contrato por tres temporadas, siendo el pichichi indiscutible del Real Oviedo con Lobo Carrasco y Raúl González en el banquillo. El tiempo puso a cada uno en su sitio: al Requexón llegaron Miguel, Rayco, Rubiato o Martins, que con mejor o peor rendimiento no se acercan a los números que Diego ha logrado con el Logroñés en los dos últimos años. Es el caso más doloroso, no el único.

No es el primer equipo el único damnificado, ahí está el Vetusta como colista de Tercera tras haber perdido de nuevo esta tarde ante el Navia (2-0). Un filial supuestamente hecho para complementar a la primera plantilla pero para el que se decidió no contar con Jony, Pablo Carnero, Carlos Cuello o Prosi, además de perder a Pascual y Artabe. José Manuel desmanteló por completo un equipo que había quedado en la zona media alta de la tabla y en el que había muchos jugadores capaces de alternar primer equipo con Vetusta; ahora tan sólo Álvaro y Jandrín asoman la cabeza en las listas de Pacheta, con el agravante de que sin ellos el filial ocupa el último puesto de la clasificación y va camino de Regional Preferente. No hay mucho que decir tras echar un ojo a la tabla de Tercera, no hay defensa ni excusa para la labor de este señor.

Y también mención para el Juvenil A, que vuelve a División de Honor tras el descalabro sin precedentes que supuso su descenso a Liga Nacional, algo que ni en 2003 ocurrió tras la desbandada generalizada que hubo en el Requexón en aquel entonces. Décimotercer puesto para los chavales, cuarto por la cola con una sola victoria en seis partidos. No parece alentador el panorama para los chicos de Herrera, que parecen destinados a sufrir por la salvación hasta el último minuto, algo impensable no hace tanto. Y el Juvenil B, octavo en Liga Nacional tras encajar un doloroso 4-0 en Llanes. Y desde el Club y la dirección deportiva se atreven a presumir del buen trabajo que se desempeña con las categorías inferiores en el Requexón.

Estos son los (de)méritos de José Manuel, más allá de una etapa en el banquillo que no merece la pena siquiera recordar. Cada año más frustrante y peor planificado que el anterior, errores de bulto en la confección de la plantilla, descartes que triunfan en otros equipos y fichajes de relumbrón con sueldo astrónomico que ni siquiera cubren el expediente sobre el césped; filiales que deambulan sin rumbo y dos equipos juveniles que no son ni la sombra de lo que eran hace poco más de un lustro. Cualquier otro hubiese sido cesado de su cargo hace mucho tiempo, él no. En el ambiente sólo queda un interrogante, probablemente sin respuesta, y es ¿por qué?

Foto:Lne.es

3/10/11

Xavi Moré, factor diferencial

Tercera temporada, indiscutible con todos los entrenadores cuando estuvo disponible, decisivo cuando alcanza el pico de forma e imparable cuando está en estado de gracia. Él y Jandro fueron los que resucitaron al equipo en la 09/10 para que Manu Busto rematase la remontada; la temporada pasada fue el más beneficiado del efecto Pacheta y coleccionó golazos y asistencias en el tramo final de Liga. Ahora es el que da la cara en el Real Oviedo, la individualidad al rescate de un colectivo que no llega.

Primer verano sin lesiones, los años anteriores sus detractores le acusaron de ser futbolista de 10-15 partidos por curso sin reparar en que ni con Raúl ni con Pichi Lucas tuvo una pretemporada al uso. Siempre problemas musculares, futbolista propenso por su fútbol y por su físico, debe cuidarse más que cualquiera porque igual que esa explosividad mata al lateral le exige también a él. Con Pacheta la suerte le sonríe, no tuvo que parar antes del comienzo de Liga y ahora recoge los frutos; mantener la regularidad 30 jornadas más es el desafío.

Nadie va a descubrir ahora a Xavi Moré, todos le conocemos. Cuando encara 1vs1 con metros por delante es imparable, cuando corre al espacio más de lo mismo. Se sacrifica en defensa como el que más por mucho que digan; en Lugo dio una auténtica exhibición física y Owona puede dar fe de ello. Buen golpeo de balón, ve puerta desde fuera del área y eso le convierte en amenaza imprevisible. Sus goles siempre valen puntos, aparece cuando es estrictamente necesario y no para la galería con el marcador resuelto.

Por desgracia este Oviedo no es el del tramo final de la temporada pasada: achica más arriba, quiere robar a menos metros de portería pero no puede, los jugadores de banda tienen menos oportunidad de brillar porque se quedan sin situaciones favorables. Pacheta busca dar con la tecla, ante el Marino jugó con tres medioscentros para solidificar pero los de Quirós llegaron más claro que cualquiera en los primeros 20’ de partido, y los azules fueron mejores con el dibujo habitual en la segunda parte. La baja de Rubiato también pesa, era el futbolista sobre el que descargar juego directo para que Xavi o Nano fuesen a la prolongación; Óscar Martínez aporta otras cosas, son complementarios no sustitutivos.

Parece gafado el ex – alavesista, otro palo ante el Marino para sumar cinco en lo que llevamos de Liga; no debe preocupar la falta de gol porque terminarán entrando, pero se necesita ya que vuelva el estado de gracia. Manu Busto es la otra cara de la moneda, menos participativo en el colectivo, menos sacrificado ya sea por el centro o en la banda pero con la suerte de cara frente a la portería contraria. El equipo sería más compacto sin él pero el gol se cotiza alto y más en un equipo que no encuentra su fútbol. Martins es el reflejo del Real Oviedo, lejos del nivel que se le presuponía al firmar, no está aprovechando la baja de Rubiato y se queda sin tiempo para demostrar.

Por una cosa u otra, nadie en el equipo llega como Xavi Moré, el catalán es el que marca diferencias y el que da un respiro a Pacheta en este difícil inicio. Lo juega todo, ya no hay rotaciones para él y menos ahora que la Copa del Rey queda aparcada hasta la llegada de un grande en Diciembre. En su tercer año ya se sabe importante, se siente referente y le gusta, se siente cómodo con la presión del Real Oviedo y del Tartiere, está acostumbrado a ella desde sus inicios en Valladolid con su padre Pepe Moré al mando. Integrado en la ciudad y respetado por la afición, todos los ingredientes para firmar un gran año.

No podrá hacerlo sólo, si el equipo no da un paso adelante el ‘efecto Xavi’ se diluirá, es lógico. Pacheta debe recuperar lesionados, Rubiato y Falcón serán importantes en su justa medida. Encontrar sitio en el mismo once a Manu Busto y Óscar Martínez y sacarles el máximo provecho a ambos será otro reto para el técnico, el cántabro en banda sigue siendo menos futbolista y el gallego no es un ‘9’. El 4-1-4-1 del Cerro del Espino no funcionó así que la pelota está en el tejado de Pacheta. Y mientras, Xavi Moré al rescate.

Foto:Lne.es