28/10/09

Indiscutible es el uno: Oinatz Aulestia

El fútbol son conceptos tácticos, estrategias, detalles, también psicología, pero a la hora de la verdad siempre hay dos jugadores que están en el ojo del huracán de cara a la afición, también para los medios de comunicación: el portero y el delantero centro. Ellos son los que marcan la diferencia, uno pone la guinda al juego del equipo o echa por tierra el trabajo de sus compañeros; el otro lo salva o lo condena con una sola intervención. El fútbol es un deporte de once contra once, pero la solidez la marcan la suma del guardameta y el punta: el Madrid vivió muchos años de las paradas de Casillas y los goles a la contra de Ronaldo, se mantenían en la lucha los blancos con dos futbolistas.


En Oviedo la figura del ‘9’ está discutida como quedó claro en el artículo anterior y sus comentarios. Pero si hay una figura indiscutible a día de hoy en el Real Oviedo, esa es la de Oinatz Aulestia, santo y seña de la afición dentro y fuera del campo, digno sucesor de Diego Cervero como símbolo y referente de la plantilla. Se lo ganó tras la debacle de Caravaca, empapeló el Requexón con lemas y esloganes de remontada la semana previa al partido de vuelta, fue uno de los culpables de que el milagro estuviese tan cerca. Quizá esos gestos fueron los que decantaron la balanza de su continuidad porque su temporada fue irregular, jugaba muy desprotegido y expuesto en un equipo cogido con alfileres y se contagió de la fragilidad del resto.

Con Raúl el equipo cambia, Aulestia también. Ya no es el apagafuegos, no interviene cada cinco minutos sino que apenas se le ve en los partidos del Real Oviedo. El rival llega a puerta una o dos veces y Oinatz aprende a mantener la concentración y el ritmo a pesar de largos minutos de inactividad, reflejos y paradas felinas en acciones aisladas. Domina el juego con los pies, ya no comete errores infantiles como en la temporada con Lobo Carrasco ante el Siero en el Tartiere sino que da seguridad a sus jugadores y se convierte en el primer atacante del equipo.

Será recordado por parar el penalty decisivo en Son Moix que daba el ascenso, pero la eliminatoria la ganó en el partido de ida en el Tartiere, salvando un mano a mano ante Martí en una jugada en la que Íker Lasarte tira mal el fuera de juego y el delantero mallorquinista se queda sólo delante del guardameta vasco. Disparo raso abajo, Aulestia salva con una mano impresionante gracias al achique; cuando el capitán bermellón ve el pase Oinatz está bajo palos, cuando se gira lo tiene sobre la línea del área pequeña. Ese gol hubiese supuesto mes y medio de sufrimiento más para la parroquia oviedista, tres posibilidades para perder un ascenso necesario en lo deportivo y en lo social.

Esta acción, el penalty parado a Kevin en Mallorca y la celebración en el balcón del Ayuntamiento aumentaron su leyenda. Ídolo del oviedismo y en el punto de mira del sportinguismo, todos los ingredientes en la coctelera para convertir a Aulestia en nuevo emblema.



En 2ªB sigue siendo indiscutible. La portería es coto privado de Oinatz por méritos propios y por incapacidad de Iván para competir por el puesto. Es una lástima el estancamiento del cántabro, que en su primera temporada demostró estar capacitado para ser guardameta del Real Oviedo pero que después no contó con excesivas oportunidades y no marcó diferencias cuando las tuvo. Si necesario es que un jugador de campo joven cuente con minutos, mucho más lo es para un portero; visto con perspectiva, lo adecuado para Iván hubiese sido una cesión de uno o dos años a otro equipo de Tercera para confirmar lo apuntado en la 06/07.

El irregular comienzo del equipo esta temporada no le ha pasado factura a Aulestia, que ha sido el salvador y quien ha evitado que los números fuesen aún más alarmantes. Sus paradas han mantenido al Real Oviedo con alfileres en esa zona media, con tres o cuatro puntos menos la situación sería peligrosa. Difícil sorprenderle desde fuera del área, es un frontón que despeja todo lo que le llega; no suele blocar pero nunca deja balones muertos cerca de portería, el rechace siempre va a córner o hacia el lateral. Maestro en el 1vs1, como demostró ante Racing B o esta misma semana ante el Cerro Reyes: sale rápido, reduce distancias con el delantero, disminuye su ángulo de tiro y si éste no hace un buen control tendrá al vasco encima por lo que hacer gol es misión complicada.

En los últimos meses, además, ha mejorado con creces en el juego aéreo, como destaqué en la crónica ante el Tenerife B y en el amistoso ante la Cultural Leonesa. Sabe cuando atrapar el balón y cuando despejar de puños, maneja los tempos en la salida y nunca se queda vendido en el salto. Contar con un portero así da un plus de confianza a la defensa, aumenta el rendimiento individual de cada uno de ellos. Contraste con la primera temporada como oviedista donde cada balón por alto era un suplicio y un riesgo para el equipo.



Por supuesto que tiene debilidades, si no mantiene la concentración y la exigencia al 100% comete errores de bulto como le sucedió en pretemporada. Pero si trabaja como debe, si sigue en esta línea, puede pasar a la historia como el portero que llevó al Real Oviedo de Tercera a Primera, capacidad y cualidades tiene incluso para jugar en Segunda División sin problemas. El camino es largo y difícil, si no se recorre no será por imposibilidad de Aulestia. Tiene 28 años, él y todos deben aprovechar el impulso del pasado ascenso para seguir la escalada, aún hay tiempo para lograrlo pero el cambio debe llegar ya.


Desde aquí agradezco a Álvaro Campo la cesión de sus fotos para el blog; son impresionantes, y es un deleite para todos nosotros poder disfrutarlas en el Foro y a partir de ahora en Ovieditis.

24/10/09

Miguel: el eterno debate

Un mes de baja, el calendario juega a favor y el objetivo de Miguel será estar listo para la visita a Valdebebas el 22-N para jugar ante el Castilla. Cerro Reyes, Puertollano y Alcalá, partidos para sumar de tres en tres y llegar preparados al duelo ante el Leganés en el Tartiere. El objetivo es ir día a día pero echando una vista al calendario vemos que el momento es ahora o nunca.

Odiado y querido a partes iguales, el Tartiere se divide entre los detractores que comparan su fútbol con el del ídolo Diego Cervero y los defensores que intentan ver más allá de los fallos ante portería o de la incapacidad para hacer sprints de 20 metros. Miguel no compite con compañeros, ni siquiera contra sí mismo; Miguel lucha contra la sombra alargada de un símbolo que era más que un jugador para la afición del Real Oviedo, y por mucho que haga sobre el campo, esa batalla siempre estará perdida. Valorar cifras no sirve de nada cuando uno compite en Segunda B y se comparan con las que Diego hacía en la Tercera Asturiana; de un nivel a otro hay un mundo, y por eso los registros goleadores o incluso las sensaciones que se comparan no son objetivos, aun sabiendo que un debate nunca lo es del todo. Enfrentar a Miguel y a Cervero es además de injusto para los dos, un error, puesto que ambos podrían haberse complementado a la perfección.



Miguel no es un goleador, nunca en sus temporadas en Primera o Segunda ha superado la decena de tantos. La secretaría técnica lo sabía y los aficionados también, por lo que están muy equivocados aquellos quienes justifican la presión sobre el ‘9’ aludiendo que por venir de superior categoría hay que exigirle 20 ó 25 goles como mínimo. No se le pueden pedir peras al olmo, y está claro que Miguel nunca tendrá los registros de un killer; pero lo que sí se le puede exigir es que ayude a que sus compañeros vean más puerta, algo que ha conseguido en todos los equipos en los que ha estado. Trabajo en la sombra para darles facilidades a otros.

Es cierto que desaprovecha ocasiones y que se le debe exigir más de lo que está ofreciendo, tanto a él como al resto del equipo. Pero debemos pensar que estamos en Segunda B, no podemos hablar de 100% de efectividad porque el único futbolista que podía llegar a esos niveles era Ronaldo Nazario da Lima. Miguel falla de cara a gol cuando tiene tiempo para pensar en la definición, ve la portería pequeña pero es un hándicap con el que tenemos que aprender a vivir; en cuanto consiga mojar en dos o tres jornadas consecutivas (o casi) el porcentaje de acierto se eleverá porque en la mayoría de las ocasiones el gol es una cuestión de confianza y seguridad.

Reducir el debate a expresiones tipo “a un delantero se le debe exigir que haga goles y él no los hace” es minimizarlo, simplificar la discusión. El juego ha evolucionado, los defensas no se pueden limitar a defender y los delanteros a marcar, que se lo pregunten a los jugadores que entrena Pep Guardiola. Miguel es la primera referencia para los centrales en el juego directo, una solución fácil cuando el equipo está atascado y un recurso que Raúl González convirtió en prioridad hasta que dejó de ser entrenador azul. El problema del equipo no venía en que Miguel no ganase todas las disputas aéreas, sino en que el resto de compañeros no acompañaban la acción y no existía coordinación de movimientos para ir a la prolongación o a la lucha de la segunda jugada. El juego directo no se trabajaba por semana, sino que era la improvisación de un equipo que no sabía a qué jugaba.



El punta azul es también un desahogo para la gente del centro del campo cuando baja a recibir a zona de ¾ o cuando aguanta la pelota de espaldas a portería. No tiene facilidad para jugar a un toque pero esa técnica en el manejo de balón no se le puede pedir a un hombre de 2 metros salvo que este se llame Zlatan Ibrahimovic. Gracias a esta habilidad para esconder el cuero del alcance de los rivales ya ha forzado tres penaltys en lo que va de temporada e innumerables faltas en las inmediaciones del área, sin contar las que el árbitro no señala, y que son muchas por cierto. No es un fútbol bonito que levante al público de su asiento pero sí efectivo y que da un respiro en esta categoría donde una jugada aislada puede decidir un partido.

Miguel siempre tiene una marca fija, a veces incluso doble marcaje tipo sandwich por parte del central y de uno de los medioscentros rivales. Ante el Tenerife B se le vio caer mucho a banda, sacando a su marca fuera de sitio y generando huecos para Rayco y dificultando las ayudas al lateral rival en el costado contrario, teniendo Xavi Moré muchas situaciones de 1x1 ante su par. Miguel caía a banda izquierda y arrastraba un central; el otro tenía toda la parcela central para él sólo con Rayco merodeando por lo que el lateral zurdo tinerfeño no tenía apoyos para hacerle 2x1 al volante azul. Otro delantero no sería perseguido con marca al hombre pero Miguel coacciona el juego del Real Oviedo y también el del contrario, como así reconoció Antonio Rivas en rueda de prensa tras el partido ante el Atlético de Madrid B.



Se le achaca al punta azul que no participa en la presión como lo hacía su predecesor; es imposible que un hombre de su altura haga los sprints de 20 ó 25 metros que sí se podía permitir Cervero. Pero muchas veces para dificultar la salida de balón rival basta con saber colocarse, como ante los filiales de Atleti B o el propio Tenerife: 2x2 a los centrales con uno de los puntas retrasando posición en repliegue para tapar al mediocentro. La persecución cuando el contrario retrasa a pelota hasta el portero no debe ser tarea suya sino de Rayco o Manu Busto, mucho más explosivos y veloces para la tarea.

El Real Oviedo tiene durante el próximo mes una reválida que veremos cómo supera. Miguel es una referencia clara en el juego del equipo como así han reconocido compañeros y entrenador. Ante el Tenerife se empezó a intuir que con Pichi Lucas no girará todo en torno al espigado delantero, sino que se convertirá en un engranaje más del equipo. Con su baja, Rayco, Manu Busto y Nacho Méndez se ven obligados a dar un paso adelante en juego y actitud si quieren ser merecedores de un sitio en el Real Oviedo y ganar importancia para lo que queda de temporada. Buena noticia para el colectivo, que durante este mes debe buscar recursos para ganar y conseguir continuidad en el juego para no tener que recordar a Miguel mientras el balón ruede sobre el verde.


Correción sobre el artículo 'Virus Mata': el representante de Jhony Rodríguez no es Juan Mata, sino Alfredo Martínez. Aunque sí es cierto que el 'asesor' aprovechó la circunstancia del fichaje del chaval por el Barça para visitar la Ciudad Condal acompañado de otro personaje engendrista con intereses que en nada tenían que ver con Jhony ni con el Real Oviedo. Muchas gracias al forista de_na por la aclaración.

21/10/09

Virus Mata

Si hay un equipo que puede presumir de seguir con vida gracias a su afición, ese es el Real Oviedo. Los socios azules llevan años entregados a su equipo mientras este vaga por categorías no acordes a su historia, y no tienen ningún reparo en organizar rastrillos para sacar beneficios para el Club, ni en quitar la nieve del césped del Tartiere para poder disputar un partido de Liga, ni tampoco para decorar el estadio escribiendo el nombre de Real Oviedo en la tribuna principal cambiando cientos de asientos de sitio. Pero lamentablemente, de un tiempo a esta parte el Club se ha convertido en coto privado de dos personajes que hacen y deshacen a su antojo con el apoyo del Ayuntamiento de la ciudad y el rechazo de la totalidad de socios y aficionados que quieren al equipo carbayón por encima de todo.

En esta vida, y sobre todo, en el nuevo fútbol negocio, quien tiene el dinero tiene el poder, y no se aprecia por el momento la figura de ningún empresario que esté dispuesto a invertir y entrar en el Real Oviedo, por lo que el Club deberá seguir aguantando el secuestro al que es sometido por dos personas que lo manejan como si de un trapo se tratase. Estos personajes tienen nombre y apellidos, y no son otros que Alberto González y Juan Mata Sr. Aquí analizaremos la figura del segundo, que es quien controla los hilos de todo el ámbito deportivo del Real Oviedo, que es al fin y al cabo lo que nos interesa en este blog.



Juan Mata es representante de futbolistas y a su vez, ‘asesor externo’ del Real Oviedo, con todo lo que ello conlleva. Por tanto, no es difícil suponer que la plantilla del primer equipo cuenta con algunos de los jugadores que este señor tiene bajo su control, la mayoría de ellos, con más o menos calidad pero sin sitio en la plantilla azul a juicio del técnico que debía planificar la nueva temporada. Tres de estos futbolistas vieron renovados sus contratos al finalizar la campaña pasada a pesar de que era sabido por todos que no entraban en los planes del entonces entrenador Raúl González para el nuevo curso y que hipotecaban tres fichas importantes a la hora de confeccionar la plantilla del retorno a Segunda División. Uno de los futbolistas que está bajo su tutela es Jandro, que tras tres años en el exilio (Mallorca ‘B’ y UD Mérida), tuvo que cambiar de representante y ‘entregarse’ a Mata para poder cumplir su sueño de volver de nuevo al Real Oviedo.

Todas estas intromisiones en la planificación de la primera plantilla fueron admitidas por un Lobo Carrasco que desconocía todo sobre el Club, la categoría y los rivales, pero no por Raúl González, oviedista y con más de 20 temporadas a sus espaldas como entrenador en Segunda División B, de ahí que la tensión y los roces entre ambos empezasen desde bien pronto, siendo tapados por la dictadura que instauró el equipo la temporada pasada en Tercera División. Pero este verano empezó lo serio y el técnico se marcó como una prioridad la rescisión de contrato de Sergio Villanueva con el fin de liberar una ficha y poder ponerle la guinda a la plantilla en forma de delantero centro, algo con lo que Juan Mata no tragó. El affaire con Fernando Vázquez o el fichaje de Xavi Moré (deseado por el técnico y no por el representante de futbolistas) fueron otros de los temas en los que la figura del entrenador chocó diametralmente con la del asesor externo. El final estaba cantado.

El caso de ‘Chicho’ fue la gota que colmó el vaso, el desencadenante del cese, pero no el único desencuentro. El primer intento de intromisión en la labor de Raúl González fue el fichaje de los brasileños André y Fabinho sin su consentimiento. Estos chicos están representados por la empresa carioca de gestión de futbolistas Traffic, de la que Juan Mata es el máximo exponente en España. Ni uno ni el otro tenían nivel para formar parte de la primera plantilla, por lo que la decisión del técnico, una vez sabido que era imposible deshacerse de ellos, fue enviarles al Vetusta para ayudar al filial a conseguir el ascenso a Regional Preferente, lo que obviamente, no le cayó en gracia al asesor.



Mata, ni corto ni perezoso, no desiste en su idea de colocar en el Club azul a todos los futbolistas que pueda y que no encuentran plaza en otro sitio; hace pocos días se incorporó a la disciplina del Real Oviedo Franco Fasciana, futbolista venezolano y representado casualmente por él mismo. Por el momento, el jugador entrenará y jugará con el Vetusta … a saber por cuánto tiempo.

EL REQUEXÓN

Y si daño hace que este individuo corte el bacalao en la primera plantilla, tanto o más provoca que haga lo propio en El Requexón, por el que pasa el futuro del Real Oviedo y que hasta la presente temporada cosechaba resultados meritorios con sus equipos más representativos, algo digno de elogio teniendo en cuenta la cantidad de años que lleva el Club vagando por 2ªB y Tercera mientras el eterno rival vive en Primera y atrae a una cantidad ingente de futbolistas a Mareo.

Sin embargo, esta temporada el rendimiento no está siendo el esperado en la mayoría de los equipos de la cantera. Ni el Vetusta, ni el División de Honor ni el Liga Nacional están respondiendo a la altura de las expectativas, siendo sus resultados mucho peores que en años anteriores.



A lo largo de estos últimos años, han abandonado el Requexón entrenadores perfectamente válidos y oviedistas como Javi Amieva, Quico y Santi Arias, Monchu, Vallina o Sánchez. Muchos de ellos no se bajaron del barco en 2003 y colaboraron activamente en la supervivencia del Real Oviedo, por lo que la recompensa por todo el esfuerzo, entrega y dedicación que tuvieron para con el Club en lo momentos más duros de su historia fue el despido vía telefónica. Las justificaciones, muy variadas; la más vergonzosa, sin duda alguna, la que recibió Emilio Cañedo, técnico del DH la temporada pasada: Mata le justificó su cese alegando que “no era un hombre de club”.

Desde 2005, el Requexón lo han copado ‘entrenadores’ vinculados a anteriores Consejos de Administración, como Emilio José Álvarez Pello o Víctor Ferrera Iglesias. Para más inri, últimamente las puertas de la cantera oviedista parecen estar abiertas de par en par para personajes que en aquel verano de 2003 no dudaron en dar su apoyo al ACF formando parte del ‘proyecto ilusionante’, como por ejemplo Nacho Canal y Jesús Hevia, que no han encontrado problemas para enchufarles equipos de las categorías inferiores carbayonas a técnicos como José Vicente o Ignacio Suárez. Caso a parte es el de Nikola Jerkan, figura histórica del Club como jugador y nuevo entrenador del Liga Nacional, que a parte de demostrar en el día a día su ineptitud para sentarse en un banquillo, se ha permitido el lujo de colocar como mano derecha a Manel, uno de los mercenarios que provocó que el Real Oviedo diese con sus huesos en Tercera División y viese seriamente cuestionada su supervivencia. Ver para creer.



Es digno de destacar que el Requexón no es sólo una via de entrada para aprovechados sino una vía de salida para muchos futbolistas con futuro. Juan Mata no sólo saca provecho del Real Oviedo enchufando y colocando jugadores y entrenadores en el Club, sino que también saca beneficio llevándose chavales a otros equipos. Larga es la lista de muchachos que salieron del Requexón rumbo a otros clubes en 2003 de la mano de este señor: su propio hijo Juanín Mata que ahora triunfa en el Valencia, y Prosi, que milita en el Montañeros de Segunda B tras pasar seis temporadas en la cantera del Real Madrid, son los más significativos.

Mención aparte merece el sangrante caso de Jonatahan Rodríguez, centrocampista de gran calidad que recorría casi 200 kilómetros entre ida y vuelta para asistir a cada entrenamiento con su equipo, y que enseguida llamó la atención de clubes de fuera de Asturias. El RO, en lugar de hablar con él para buscar una solución que satisfaciese a ambos, decidió apartarle de las convocatorias. A pesar de ello, el chico seguía asistiendo día sí y día también a los campos del Requexón para entrenarse con el resto de sus compañeros. Obviamente, quién decidió apartarle de la disciplina azul y convertirse después en su representante fue Juan Mata, interesado en sacarle del Real Oviedo y buscarle una plaza más apetecible para sus intereses económicos. Hoy, Jonathan reside en La Masía y ya ha participado en algún entrenamiento con el Barça de Pep Guardiola.



Oviedistas, éste es el personaje que gobierna en el Real Oviedo y que se pasea por el Club como Pedro por su casa. Podremos apuntar a los jugadores, al entrenador, o incluso al Consejo si las cosas van mal, pero mientras Juan Mata y Alberto González sigan manejando los hilos del conjunto carbayón será imposible ver un proyecto serio de retorno a Primera División. Y sobre todo, será imposible garantizar la supervivencia del Real Oviedo con ellos al mando puesto que cada día que pasa el daño que hacen a la institución es mayor, y las esperanzas de volver algún día a dónde merecemos, un poco más pequeñas.

Aprovecho para darle las gracias a Soyazul, a la que podéis leer en su blog 'Corazón Azul', por la ayuda prestada a la hora de realizar este artículo.

18/10/09

Real Oviedo - Tenerife 'B': Dr.Jeckill y Mr.Hyde

En apenas cinco entrenamientos no se pueden hacer milagros ni cambiar la cara del equipo. La prioridad hoy era sumar los tres puntos y no perder el vagón de cabeza, así que objetivo cumplido a pesar del sufrimiento y los agobios finales. Es comprensible pero no real el enfado de Pichi Lucas con el juego porque él es el primero que sabe que hay cosas que no se pueden exigir en el primer partido. Otra cosa es el cabreo con las lagunas de concentración y los riesgos innecesarios en zona defensiva que cuestan sustos, como los gambeteos de Curro cerca del área en el minuto 87. Las declaraciones post-partido van encaminadas a picar a los jugadores, evitar la relajación y aumentar la competitividad de la plantilla.

En la mañana de hoy hemos visto dos Real Oviedo completamente distintos. En la primera parte, un equipo que presionaba como un bloque, que agobiaba la posesión del rival, que monopolizaba la pelota y dominaba el juego. En la segunda, mismos males de partidos anteriores: desconexión mental, descoordinación táctica y esperanzas para un Tenerife B que debería haber sido rematado mucho antes.



Empezó el partido con un dèja vú, sensaciones idénticas a las del choque ante el Cacereño, con gol tempranero y ocasiones que hacían preveer 90 minutos de tranquilidad. Vino el dominio de balón gracias al buen trabajo defensivo del equipo, que por fin presionó como un bloque y no de manera individual. El Tenerife B, como filial que es, tiene obligación de jugar la pelota y prohibición de buscar el juego directo; el Real Oviedo se aprovechó de ello y con Miguel y Rayco presionando 2x2 a los centrales anulaba toda la creación tinerfeña, obligando a los medioscentros canarios a buscar el balón demasiado atrás facilitando que los azules adelantasen las líneas y robasen con facilidad y a pocos metros de portería. En repliegue, uno de los puntas se descolgaba y el equipo se plantaba en un 4-1-4-1, provocando superioridad en el centro del campo y buscando la contra aprovechando los buenos movimientos de los dos delanteros más Moré y los lanzamientos de Iván Ania y Curro.

A la hora de sacar el balón jugado desde atrás se apreciaron diferencias respecto a lo visto durante toda la temporada. No hubo dependencia de los dos medioscentros, sino que tanto los laterales como los volantes se involucraron mucho más en la salida de balón. Ernesto y Rubén fueron clave abriendo el campo y permitiendo que Iván Ania y Xavi Moré diesen más opciones de pase a Gonzalo y Jorge, liberando a su vez a Curro y Mario Prieto, que no canalizaron todas las posesiones. Las dos primeras líneas de presión tinerfeña se superaban fácilmente y Rayco hizo un buen partido en los apoyos al mediocampo, desahogando al equipo en zona de ¾. Los 1vs1 en banda se sucedían y por fin Xavi Moré dejó ver parte del fútbol que lleva dentro; el lateral izquierdo tinerfeño soñará con él porque el catalán fue un quebradero de cabeza durante los 70 minutos que estuvo sobre el campo, llevándose todos los duelos individuales con descaro y atrevimiento. El Real Oviedo le necesita y esperemos que siga en esta línea.

Con este panorama, agradó ver que los azules no recurrieron en ningún momento al balón largo buscando la cabeza de Miguel salvo en una o dos jugadas aisladas en las que la presión canaria se convertía en peligrosa. Excepciones perdonables puesto que es preferible rifar el balón y perderlo en campo rival que intentar salir jugando y que el contrario recupere la posesión cerca del área de Aulestia.



La segunda parte comenzó con ocasión de Rayco, pero no fue más que un espejismo. Salvando esa jugada, y dos más de Miguel (en una sufrió penalty, en la otra el fallo es imperdonable), el Real Oviedo apenas llevó peligro al área tinerfeña. Los azules se olvidaron del sacrificio defensivo de la primera mitad, del repliegue y la presión en bloque, de las ayudas atrás forzando situaciones favorables de 2x1 sin balón. Una vez más, se le dio oxígeno a un equipo que estaba contra las cuerdas, se dejó al rival crecer a lo largo del partido y el sentimiento que quedó en el Tartiere es que si el choque durase 10 minutos más, el empate sería más que probable. Pichi Lucas tardó en hacer los cambios y para entonces la cuesta abajo del equipo era irreversible; además, se equivocó en el orden de los mismos, privando al Oviedo demasiado pronto de Xavi Moré y dándole pocos minutos a Pelayo, que a mí entender está un paso por delante de Mario Prieto.

Digna de destacar en estos últimos minutos de agobio la seguridad que transmite Aulestia, muy seguro en todas sus intervenciones y grande por alto, sin dar ni un pequeño resquicio para la esperanza a los jugadores del Tenerife. Contar con un portero así aporta un plus más a los defensas en este tipo de situaciones en las que se saben observados con lupa por toda la grada.

Situaciones encontradas, buena primera parte que sirve para dar algo de esperanza, y mala segunda mitad que nos hace ver que a Pichi Lucas le queda aún mucho trabajo por hacer si quiere conseguir que este equipo sea competitivo y pueda optar más adelante a entrar en puestos que den el privilegio de disputar fase de ascenso. El Real Oviedo necesita crecer futbolísticamente, pero mejor si lo hace sumando puntos de tres en tres como ha hecho hoy.

14/10/09

Paso a paso se puede llegar lejos

Por fin, dos semanas y media después de la destitución de Raúl González, el Real Oviedo tiene nuevo entrenador. El elegido ha sido Pichi Lucas, ex-entrenador de la SD Compostela, de la Ponferradina y del Cartagena, siendo un ascenso a Segunda División con los del Bierzo en la temporada 2005/06 su mayor éxito.

Tras su presentación el martes en el Carlos Tartiere, cogió las riendas del equipo inmediatamente y dirigió su primer entrenamiento. Conoce a la plantilla pues lleva muchos años entrenando en la categoría, y además, ha visto unos cuantos partidos del Real Oviedo esta temporada. El nuevo entrenador cree que “hay potencialidad para estar más arriba” y “mimbres para hacer cosas más positivas que las hechas hasta ahora”. Pero sobre todo, me quedo con su idea de marcarse “objetivos cercanos” y dejar bien claro que “cada partido es una final”. Como ya dije en el post anterior, a partir de ahora debemos olvidarnos de un ascenso que sólo crea ansiedad en plantilla y entorno para empezar a fijarnos únicamente en el siguiente duelo liguero, pensar semana a semana e intentar sumar de tres en tres. Pasadas unas cuantas jornadas será el momento de decidir cuál debe ser el objetivo final de este Real Oviedo.



El partido ante el Tenerife ‘B’ es vital: la clasificación está a punto de partirse en dos mitades y los azules estamos justo en el medio, pudiendo caer a uno u otro lado. Si el equipo se mete en la zona baja después será muy complicado nadar contracorriente, la presión y la tensión aumentarán, el ambiente se enturbiará y ganar será difícil. Por eso Pichi Lucas se encontrará ante un partido clave con solamente cinco entrenamientos a cuestas.

Todo el que sepa un poco de fútbol sabrá que lavarle la cara a un equipo en tan poco tiempo es imposible. El mister dice sea “vertical y atrevido y con sintonía entre lo que aportemos en ataque y en defensa”, así que puede ser que se vean ratos de buen juego durante momentos del partido, pero no será la tónica general. Lucas debe hacer un reseteo en la mente de los futbolistas y empezar de cero para formar un equipo compacto que aspire a ser importante en la categoría.

EMPEZAR DE CERO

A día de hoy, poco aprovechable tiene en la base; Aulestia es el portero menos goleado del Grupo II pero no porque el equipo dé fiabilidad defensiva, sino por méritos individuales del propio Oinatz y de jugadores como Gonzalo, Jorge o Javi Barral, y también por deméritos del rival, que le han perdonado la vida al Real Oviedo en muchas ocasiones. Hasta el domingo, los contrarios creaban dos, tres o cuatro oportunidades por partido y pensábamos que eran jugadas aisladas, excepciones que hacían cumplir la norma de que lo mejor del equipo era su entereza atrás, pero el Sporting B demostró la realidad. El primer conjunto que quiso quitarnos la pelota, que nos jugó de tú a tú, que trató bien el balón y que jugó por banda nos creó acciones de peligro continuamente, convirtiéndonos por momentos en un muñeco incapaz de sacudirse del dominio rojiblanco.



Es por eso que la primera misión de Pichi Lucas debe ser la de darle solidez al equipo, juntar las líneas, conseguir que los diez jugadores de campo presionen en bloque para facilitar el robo y economizar esfuerzos en lugar de ir por libre como ocurrió en el Molinón. Mejorar el sistema de ayudas también será primordial para no echar a los leones a unos laterales que suelen sufrir situaciones de 2x1 más veces de las deseadas, y tampoco a los medioscentros, mirados con lupa en los últimos partidos. Es cierto que algún jugador penaliza más de la cuenta, pero muchos fallos de los que se le achacan son colectivos y no individuales, así que el aficionado debe intentar ser un poco más justo y ver el fútbol con los ojos de un entrenador antes de criticar cualquier cosa.

El segundo objetivo del nuevo entrenador debe ser instruir al equipo para que aprenda a superar la presión del rival en el momento de sacar la pelota desde atrás. El Sporting B se lanzó muy arriba, puso marca individual a nuestros dos medioscentros y ahí desconectó al Real Oviedo. A partir de ahora se deben trabajar más variantes, como la de retrasar a Manu Busto 10 ó 15 metros para que participe más en la construcción, o estrechar el campo con los volantes y abrirlo con los laterales para generar superioridades en el centro del campo. Lo que no puede ser es que el único recurso del equipo ante la presión arriba del rival sea enviar un pelotazo a Miguel y lavarse las manos confiando en que él o el otro delantero se inventen una jugada individual.



Y por último, sería recomendable que la sesión de entrenamientos del Sábado fuese dedicada única y exclusivamente a la estrategia. Una vez conseguido lo anterior, el talento en zona de ¾ para adelante puede marcar diferencias sin necesidad de tener un libreto perfeccionado. Soy muy pesado con las jugadas a balón parado pero es que estas acciones ganan partidos, y más en Segunda B. Hasta el momento, el Real Oviedo ha despreciado las jugadas de pizarra y el único gol fruto del ensayo en el Requexón llegó en el amistoso de pretemporada ante el Zamora, mientras que la Cultural Leonesa, por ejemplo, nos ilustró con todo un repertorio de acciones a balón parado en el partido que jugamos en León allá por el mes de Agosto. Han pasado dos meses desde ese día y seguimos sin sacar partido a la estrategia más allá de lanzamientos de penalty o búsqueda de gol directo en faltas o saques de esquina.

Desde aquí, mucha suerte a Pichi Lucas: la suya será la nuestra.

11/10/09

La humillación no es la derrota

Sino la manera de cosecharla. Ayer el Real Oviedo recibió el mayor baño de los últimos años, superior incluso a los sufridos durante la lamentable temporada 06/07. Misma actitud insolente que levantó sospechas de una posible cama de los jugadores hacia Raúl González, mismo pasotismo que en Lorquí y Guadalajara, misma inoperancia que nos condenó a Tercera hace unos años. Los azules no se llevaron ni un solo balón dividido ante el filial esportinguista, apenas vencieron disputas aéreas, no fueron al choque ni entraron en el cuerpo a cuerpo. Se cansó la web oficial de decirle a los jugadores que el de hoy era un partido especial pero estos no parecieron darse por aludidos, ni siquiera ante el ambiente que registraba el Molinón, propio de un partido de Primera y con más de 600 oviedistas desplazados a Gijón.



Pero que quede claro que la afrenta sufrida hoy no fue únicamente provocada por falta de actitud. El Real Oviedo es un equipo sin identidad, sin estilo de juego, sin capacidad para formar un bloque compacto. El Sporting B presionaba la salida de balón azul muy arriba, asfixiaba a los oviedistas con una intensidad ejemplar, impidiendo que el rival recibiese y se girase con tranquilidad; las líneas rojiblancas muy adelantadas, lo que facilita el robo y economiza energías en sus futbolistas, que sólo se ven obligados a hacer esfuerzos en forma de sprints de 5 ó 10 metros, no más. Ello provocó que los pupilos de Fermín se viesen obligados a jugar en largo una y otra vez, lo que les incapacitó para mantener la posesión y marcar el tempo de un partido en el que siempre estuvieron a merced del Sporting B.

Por el contrario, el Real Oviedo salió al Molinón sin una idea clara de cómo jugarle a los de Abelardo: separación entre líneas alarmante, con Miguel y Manu Busto presionando sólos en un tercio de campo. El centro del campo no sabía si acompañar a los dos puntas o hacerle caso a una defensa que no se atrevía a salir de la cueva por el respeto a la velocidad de la dupla de Carlos, con lo que Jandro e Iván Ania se quedaban en tierra de nadie dejando en inferioridad numérica a Curro y Mario Prieto, que no son precisamente unos prodigios tácticos. Con este panorama, con once jugadores azules esparcidos en un terreno de 105x60 metros, el Sporting B tuvo una facilidad insultante para controlar, pensar, tocar y desmarcarse; los carbayones siempre llegaron tarde a la presión al estar muy separados y en un amplio espacio, con lo que el desgaste oviedista fue inmenso, lo que más tarde penalizaba en ataque. El pez que se muerde la cola.



Tampoco encontró soluciones Fermín para arreglar el agujero por el centro, donde Carlinos siempre bajaba a recibir a la espalda de Curro y Mario Prieto, y siempre con facilidad para girarse y lanzar el pase al hueco a un compañero. Ninguno de los dos medioscentros era capaz de taparle porque ya bastante tenían intentando abarcar todo el ancho del campo, pero tampoco los centrales salían a la marca para no dejar a Carlos Álvarez en situación de 1x1 ante Jorge o Gonzalo. Así, siempre tuvo el Sporting B un apoyo claro sobre el que moverse y descargar el balón en zona de peligro.

En ataque, incapacidad para sacar la pelota desde atrás y obligación de buscar el juego directo a Miguel una y otra vez. Medioscentros tapados, laterales coaccionados, volantes recibiendo muy abajo; todo ello facilitó la labor esportinguista de achicar y robar cerca del área oviedista. Y cuando los centrales jugaban en largo, Miguel y Manu Busto se encontraban predicando sólos en el desierto, en inferioridad numérica y sin aliados para bajar la pelota y jugar o robar rápido tras pérdida de balón. No existió el Oviedo en ataque y las dos únicas ocasiones claras fueron a balón parado, en una falta de Iván Ania que Sergio Sánchez atrapó cerca de la escuadra y en un córner botado por Curro que repelió el larguero.

El filial rojiblanco jugaba a sus anchas y la facilidad para pensar y tocar ocasionaba que los cambios de orientación, las situaciones de 2x1 en banda, se sucediesen continuamente, con Pablo Acebal y sobre todo Guillermo haciendo oposiciones al primer equipo. Ernesto y Rubén Gzlez tuvieron trabajo extra y se vieron obligados a doblar esfuerzos para evitar que el correctivo fuese aún mayor. Y gracias debe dar el RO también a las intervenciones de Aulestia, que con una gran actuación y varias paradas de mérito impidió que la victoria local fuese más amplia. El Sporting B demostró en la tarde de ayer que en esta categoría se puede jugar bien y ganar al mismo tiempo, rompiendo los argumentos de unos cuantos que defienden que ambos términos son incompatibles en Segunda B. Desde aquí, dar mi enhorabuena a sus jugadores y al Pitu Abelardo: aunque duela decirlo, son uno de los buenos equipos del Grupo II, lo cual tiene mucho mérito tratándose de un filial.

Por otro lado, decir que sea quien sea el nuevo entrenador azul, tiene mucho trabajo por delante, no ya para conseguir que este equipo sea aspirante al ascenso, objetivo utópico a día de hoy, sino para lograr que el Real Oviedo sea un conjunto competitivo y que esté en condiciones de pelear por los tres puntos de tú a tú cada fin de semana. Eso es lo que debemos pedir los oviedistas a día de hoy, y no otra cosa; que el equipo luche cada partido por la victoria, que se recupere la confianza y la autoestima, tanto de los jugadores como de la propia afición. Hay que olvidarse del mes de Mayo y vivir día a día, con el único proposito de vencer el próximo duelo liguero e ir partido a partido sin marcarse metas demasiado altas que no provocan otra cosa que ansiedad.



Se podrá ganar o perder, pero la imagen, la intensidad y la propuesta futbolística deben cambiar radicalmente si no queremos vernos atrapados en zona media-baja de la tabla y revivir fantasmas del pasado que podrían ser el golpe definitivo para la afición, y por tanto, para el Club.

7/10/09

Retorno del Rey

Jugador defenestrado por la mayoría de la afición hace poco, en el punto de mira del club por una vida no acorde a su profesión. Muy pocos le veían recuperable tras el bochornoso espectáculo que dio en la eliminatoria ante el Mallorca ‘B’; pasado de peso, con una apatía alarmante y una evidente falta de motivación.

El verano sirvió para desintoxicar a un jugador con un rendimiento decadente fruto de la falta de competencia y de la tiranía del Real Oviedo en la Tercera División Asturiana. Quién sabe si por el hecho de jugar en una categoría superior, si por la amenaza de competidores en el puesto como Rubén García o si por el toque de atención de un Consejo de Administración que durante semanas sopesó la idea de la rescisión de contrato, pero el caso es que Curro poco tiene que ver con el que era la temporada pasada.


De lo poco destacable en este inicio de temporada, titular desde el tercer amistoso veraniego y reflejo de que en fútbol nunca puedes decir “nunca”.

Curro era un jugador sin sacrificio, sin desgaste defensivo y sin ninguna noción táctica, que repetía una y mil veces el mismo libreto: bajar a recibir la pelota colocándose entre los dos centrales, desplazamiento en largo a una banda e irrupción desde segunda línea al borde del área; en defensa, falsa presión en primera instancia para esconderse el resto de la jugada. Lastraba enormemente a Mario Prieto y a Pelayo, sobre todo al primero, incapaz de convertirse en pivote defensivo y que desempeñaba la función totalmente contraria, la de perro de presa en toda la zona ancha. Agujero oviedista en el centro del campo por desgana de uno e incapacidad de otro que no tuvo consecuencias por el bajo nivel de los rivales y por la jerarquía de un Gonzalo que hace mejor a todos los compañeros que juegan cerca suya.

Nunca salía desde el banquillo, no había rotación para él, pero no por mérito suyo sino por incomparecencia de rivales por la titularidad. Esta temporada el panorama es distinto: Rubén García o Pelayo pueden ser titulares en cuanto Curro baje el rendimiento, por lo que la exigencia es máxima para él en cada entrenamiento. Ha sabido coger responsabilidad, sabe que está ante su oportunidad de hacer algo importante y conseguir un ascenso a Segunda que ya logró con la UD Las Palmas.

Decía en un artículo anterior que el primer paso para poder competir es la actitud, y ése ha sido el principal cambio de Curro en estos primeros partidos. No es un especialista defensivo pero no se esconde en el repliegue, sino que recupera la posición y es capaz de colocarse entre centrales si su compañero en el mediocentro pierde el sitio en la presión. En un mes y medio le hemos visto más sprints de 30-40 metros para recuperar la posesión que en los dos años anteriores; es capaz de fajarse sin balón haciendo un desgaste increíble. Y cuando el Oviedo tiene la pelota sabe que su misión no es amasarlo sino ayudar a que el equipo, y no él, salga desde atrás. Ya no acapara la posesión sino que se alterna con su pareja en el centro del campo; no busca sistemáticamente el juego en largo sino que alterna con el desplazamiento en corto, se ofrece, se desmarca, quiere la responsabilidad en zonas comprometidas y no sólo en situaciones cómodas.



En la variedad está el éxito y Curro ahora mismo es capaz tanto de recibir a dos metros de Gonzalo como de buscar la pelota a la espalda de la línea de tres mediapuntas rivales (dejando el apoyo en corto a su pareja en el centro del campo) para girarse y encontrarse en situación de 2x2 ante los medioscentros contrarios si cuenta con el apoyo de Manu Busto o Rayco entre líneas. Para ello es necesario que nuestros centrales asuman responsabilidades y no se laven las manos dando pases a 2-3 metros o jueguen al pelotazo, sino que intenten, en la medida de lo posible, batir dos líneas rivales a la hora de sacar la pelota jugada.

Uno de los puntos a mejorar son las acciones a balón parado. Tiene un gran golpeo para la categoría pero debe comprender que no es el único lanzador de la plantilla, y que Iván Ania debería ser el primero en la lista de sacadores. Y al igual que Curro ha conseguido salirse de la rutina y la repetición en el juego colectivo, debe hacerlo también a balón parado porque siempre sigue el mismo sistema: en saque de córner, balón muy cerrado al segundo palo para buscar tanto olímpico, rechace del portero o cabezazo de Miguel o Gonzalo en boca de gol; las faltas, siempre por encima de la barrera al lado contrario del guardamenta, nunca intenta sorprender con disparo potente a su palo, así que si el lanzamiento es desde cerca de la frontal del área, el resultado es balón por encima de la portería o manso a las manos del portero; y los penaltys, a media altura a la derecha del meta, lo que ya costó un disgusto ante el Racing B tras tirar de la misma manera ante Mallorca B, Alcalá y Atlético de Madrid B.



En cuanto mejore a balón parado, el equipo le acompañe como debe y elimine definitivamente los regates innecesarios en campo propio en la salida de balón, podremos decir que estamos ante uno de los medioscentros top-15 de Segunda B. Capacidad para ello tiene, y tiempo también pues aún estamos en el comienzo y quedan mucha Liga que cortar. Si Curro lo consigue, el Real Oviedo tendrá más fácil el objetivo.

4/10/09

Bocanada de oxígeno

Pre-partido complicado por todo lo extradeportivo que rodea al Club, pero choque que no sirve para sacar grandes conclusiones por la debilidad del rival, un Cacereño que aún no conoce la victoria esta temporada y que huele a Tercera División aun estando a 31 jornadas del final.

Fermín apostó por el sentido común: cada jugador en su puesto natural salvo Javi Barral por necesidad, prioridad de abrir el juego a bandas como se reclamaba desde hace tiempo, y Manu Busto como enganche. El principal damnificado fue Rayco, que por primera vez tuvo que empezar el partido desde el banquillo y conformarse con el papel de revulsivo que por otra parte, le viene como anillo al dedo por sus características. Mención especial merece Ernesto en su debut con el primer equipo; no era el día perfecto para un estreno por la presión que habría en el ambiente en caso de complicarse el partido, pero estuvo impecable en defensa, notable en la salida de balón, jugando con facilidad sin errores en el pase, incorporándose al ataque en la medida de lo posible. Queda demostrado que mejora en prestaciones a Invernón y que está plenamente capacitado para ser titular y/o luchar por el puesto de lateral zurdo con Javi Barral.



Se le achacaba al Oviedo en anteriores jornadas que no salía a por el partido con ambición, que regalaba muchos minutos tanteando al rival y que estaba demasiado pendiente de no encajar en lugar de anotar. Hoy el choque quedó inclinado desde el primer minuto con el tanto de Miguel, que sirvió para comprobar que el equipo tenía ganas de victoria y también para apreciar que el papel de los volantes iba a ser más determinante que en anteriores semanas con Raúl en el banquillo. Jugada que inicia Rubén González, desborda hacia dentro desde su posición y abre a la derecha para Jandro, que centra desde la línea de fondo al primer palo para que Miguel haga valer su 1’96 en el área. ABC del fútbol: desborde, apertura, centro y remate.

Pisar la cal y llegar a línea de fondo, primer objetivo del equipo
: al pie a Iván Ania, al hueco a Jandro, cada uno aprovechando sus características en pos del equipo y de ellos mismos. Preciosa la jugada del segundo tanto e impecable la volea de Iván Ania, que estalló en la celebración disfrutando de un momento que deseaba vivir desde hace 8 años. Ensanchar el campo permite que el rival no acumule hombres en el área, y si a ello sumamos la inferioridad numérica del Cacereño en el centro del campo y la presencia de un gran Manu Busto entre líneas obtenemos como resultado un 2-0 a los 15’ y varias ocasiones de gol para el Real Oviedo. Juego fácil, pecando en ocasiones de lentitud y conducción por la comodidad del resultado, pero control del juego y aproximaciones a portería al fin y al cabo. No se pasaron apuros en ningún momento y la calma se apoderó del Tartiere contra pronóstico.

También tuvo que ver en la mejoría del juego el hecho de que en un 90% de los casos el Oviedo intentase sacar la pelota desde atrás jugando en corto y sin apenas recurrir al pelotazo buscando la cabeza de Miguel. Factores que influyeron en ello hay unos cuantos. En primer lugar, que tanto Curro como Mario Prieto estuvieron bastante sueltos, sin marca individual y sin un rival encima que les agobiase a la hora de jugar a uno y dos toques. En segundo, que el Cacereño tiró las dos líneas defensivas muy atrás y apenas presionó en 3/4 zonas de campo, por lo que los azules tuvieron mucha facilidad para tocar hasta llegar a 25 ó 30 metros de porteria. Y por último, que por primera en lo que va de temporada los laterales se involucraron en la salida desde atrás, y tanto Rubén, como sobre todo Ernesto, se ofrecieron, combinaron y se incorporaron a mediocampo.



Tras el descanso, error repetido que urge solucionar ya: relajación en los primeros diez minutos con el partido por cerrar y ocasiones que le dan alas al rival y que en cualquier momento pueden costar un nuevo disgusto, como pasó ante el Toledo o ante el Guadalajara. Sirvieron estos momentos para apreciar la figura de Aulestia, que salvó con dos paradas a bocajarro el primer gol extremeño. No es nada fácil intervenir de esa manera en frío, tras salir de vestuarios y tras pasar la primera parte prácticamente en blanco. Chapeau para el guardameta vasco que ya ha salvado unas cuantas veces al equipo en lo que va de temporada aunque el hecho de que los resultados no acompañasen minimizasen sus intervenciones.

Por lo demás, pocas conclusiones que sacar en esta segunda parte debido a la holgura del resultado y al carrusel de cambios. Si acaso, comprobar que los carbayones tenemos recambios para poder presentar cualquier once con cuatro o cinco variantes sin que el nivel se resienta. Curro, que cuajó un irregular partido (mejor en ataque, descolocado en defensa), volvió a marcar de penalty pero con un mal lanzamiento que hubiese supuesto un nuevo error de haberle salido cara al portero del Cacereño a la hora de elegir lado para tirarse. Sirvieron los últimos minutos para darle cancha a Nacho Méndez y para que Rayco viese puerta por primera vez como jugador azul en una jugada que debe ser una referencia en las segundas partes con marcador a favor y con el canario sobre el campo: desmarque partiendo desde el sector izquierdo, pase al hueco a la espalda del central y perfecta definición del ex del Navalcarnero, que demostró su calidad y su temple recortando a Vargas, parando la pelota y marcando a placer en lugar de chutar de primeras ante la salida del portero.



Probablemente durante el día de mañana se anuncie el nombre del nuevo entrenador. Sea quien sea, espero que haya visto el partido de hoy porque , aunque no se puedan sacar grandes conclusiones ni lanzar las campanas al vuelo, sí se han apreciado algunos de los que deben ser principios básicos del equipo si se quiere sumar de tres en tres y entrar en una liguilla de ascenso que está a tiro de victoria a pesar del mal arranque.