28/10/09

Indiscutible es el uno: Oinatz Aulestia

El fútbol son conceptos tácticos, estrategias, detalles, también psicología, pero a la hora de la verdad siempre hay dos jugadores que están en el ojo del huracán de cara a la afición, también para los medios de comunicación: el portero y el delantero centro. Ellos son los que marcan la diferencia, uno pone la guinda al juego del equipo o echa por tierra el trabajo de sus compañeros; el otro lo salva o lo condena con una sola intervención. El fútbol es un deporte de once contra once, pero la solidez la marcan la suma del guardameta y el punta: el Madrid vivió muchos años de las paradas de Casillas y los goles a la contra de Ronaldo, se mantenían en la lucha los blancos con dos futbolistas.


En Oviedo la figura del ‘9’ está discutida como quedó claro en el artículo anterior y sus comentarios. Pero si hay una figura indiscutible a día de hoy en el Real Oviedo, esa es la de Oinatz Aulestia, santo y seña de la afición dentro y fuera del campo, digno sucesor de Diego Cervero como símbolo y referente de la plantilla. Se lo ganó tras la debacle de Caravaca, empapeló el Requexón con lemas y esloganes de remontada la semana previa al partido de vuelta, fue uno de los culpables de que el milagro estuviese tan cerca. Quizá esos gestos fueron los que decantaron la balanza de su continuidad porque su temporada fue irregular, jugaba muy desprotegido y expuesto en un equipo cogido con alfileres y se contagió de la fragilidad del resto.

Con Raúl el equipo cambia, Aulestia también. Ya no es el apagafuegos, no interviene cada cinco minutos sino que apenas se le ve en los partidos del Real Oviedo. El rival llega a puerta una o dos veces y Oinatz aprende a mantener la concentración y el ritmo a pesar de largos minutos de inactividad, reflejos y paradas felinas en acciones aisladas. Domina el juego con los pies, ya no comete errores infantiles como en la temporada con Lobo Carrasco ante el Siero en el Tartiere sino que da seguridad a sus jugadores y se convierte en el primer atacante del equipo.

Será recordado por parar el penalty decisivo en Son Moix que daba el ascenso, pero la eliminatoria la ganó en el partido de ida en el Tartiere, salvando un mano a mano ante Martí en una jugada en la que Íker Lasarte tira mal el fuera de juego y el delantero mallorquinista se queda sólo delante del guardameta vasco. Disparo raso abajo, Aulestia salva con una mano impresionante gracias al achique; cuando el capitán bermellón ve el pase Oinatz está bajo palos, cuando se gira lo tiene sobre la línea del área pequeña. Ese gol hubiese supuesto mes y medio de sufrimiento más para la parroquia oviedista, tres posibilidades para perder un ascenso necesario en lo deportivo y en lo social.

Esta acción, el penalty parado a Kevin en Mallorca y la celebración en el balcón del Ayuntamiento aumentaron su leyenda. Ídolo del oviedismo y en el punto de mira del sportinguismo, todos los ingredientes en la coctelera para convertir a Aulestia en nuevo emblema.



En 2ªB sigue siendo indiscutible. La portería es coto privado de Oinatz por méritos propios y por incapacidad de Iván para competir por el puesto. Es una lástima el estancamiento del cántabro, que en su primera temporada demostró estar capacitado para ser guardameta del Real Oviedo pero que después no contó con excesivas oportunidades y no marcó diferencias cuando las tuvo. Si necesario es que un jugador de campo joven cuente con minutos, mucho más lo es para un portero; visto con perspectiva, lo adecuado para Iván hubiese sido una cesión de uno o dos años a otro equipo de Tercera para confirmar lo apuntado en la 06/07.

El irregular comienzo del equipo esta temporada no le ha pasado factura a Aulestia, que ha sido el salvador y quien ha evitado que los números fuesen aún más alarmantes. Sus paradas han mantenido al Real Oviedo con alfileres en esa zona media, con tres o cuatro puntos menos la situación sería peligrosa. Difícil sorprenderle desde fuera del área, es un frontón que despeja todo lo que le llega; no suele blocar pero nunca deja balones muertos cerca de portería, el rechace siempre va a córner o hacia el lateral. Maestro en el 1vs1, como demostró ante Racing B o esta misma semana ante el Cerro Reyes: sale rápido, reduce distancias con el delantero, disminuye su ángulo de tiro y si éste no hace un buen control tendrá al vasco encima por lo que hacer gol es misión complicada.

En los últimos meses, además, ha mejorado con creces en el juego aéreo, como destaqué en la crónica ante el Tenerife B y en el amistoso ante la Cultural Leonesa. Sabe cuando atrapar el balón y cuando despejar de puños, maneja los tempos en la salida y nunca se queda vendido en el salto. Contar con un portero así da un plus de confianza a la defensa, aumenta el rendimiento individual de cada uno de ellos. Contraste con la primera temporada como oviedista donde cada balón por alto era un suplicio y un riesgo para el equipo.



Por supuesto que tiene debilidades, si no mantiene la concentración y la exigencia al 100% comete errores de bulto como le sucedió en pretemporada. Pero si trabaja como debe, si sigue en esta línea, puede pasar a la historia como el portero que llevó al Real Oviedo de Tercera a Primera, capacidad y cualidades tiene incluso para jugar en Segunda División sin problemas. El camino es largo y difícil, si no se recorre no será por imposibilidad de Aulestia. Tiene 28 años, él y todos deben aprovechar el impulso del pasado ascenso para seguir la escalada, aún hay tiempo para lograrlo pero el cambio debe llegar ya.


Desde aquí agradezco a Álvaro Campo la cesión de sus fotos para el blog; son impresionantes, y es un deleite para todos nosotros poder disfrutarlas en el Foro y a partir de ahora en Ovieditis.