29/4/12

Fin del sueño, las áreas deciden

Duelo por todo lo alto, escenario y escudos impropios de la categoría. Playoff en juego, final a partido único en el Heliodoro para decidir la última plaza de acceso a la fase de ascenso. Semana de expectación, miedo e ilusión a partes iguales en ambos bandos, los dos técnicos escondían sus cartas para la batalla final. Dos leones heridos, dos equipos llenos de dudas pero que sobrevivían a base de orgullo y empuje, Tenerife y Real Oviedo han recibido más de sus aficiones que ellas de sus equipos. Todo listo para 90' que decidían una temporada, llegar vivos al playoff es el objetivo porque las eliminatorias son otro mundo donde nadie tiene aval.

Pacheta salió con lo previsto, Negredo por el sancionado Álvaro Cuello para que Juanpa fuese el lateral zurdo, Jandrín por Teo en la banda derecha para tocar lo menos posible la idea base. Rubiato acompañó a Martins, todo falló. La salida fue buena, los dos puntas incomodando en la salida a los centrales tinerfeños y Aitor Sanz y Pelayo muy encima de Kitoko y Víctor Bravo. Pronto el equipo se echó para atrás, dejó cómodo a los de Quique Medina y los canarios con balón se sienten poderosos. El ideario Pacheta salió a la inversa, fueron los locales los que exigieron y fruto de esto llegó el error imperdonable de Owona tras prolongación de Aridane para el primer tanto de Perona. El valenciano iba extramotivado, por si había poco en juego las formas en las que salió del Club y el trato en el Tartiere le incentivaron aún más. Hat-trick condenatorio, su mejor actuación del curso el día menos indicado.

Muchas verdades en el fútbol, todas ciertas y ninguna universal. Unas veces el partido lo decide el centro del campo, esta mañana se decantó en las áreas. Errores oviedistas en la propia y en la del Tenerife, imperdonable el de Rubiato tras galopada kilométrica de Nano cuando lo tenía todo a favor para el empate y abrir un partido nuevo. La desastrosa transición defensiva de los locales abría la esperanza azul, inexplicable que tras un córner a favor permitan a un futbolista recorrer 60 metros y después dejen al delantero completamente sólo en el punto de penalty. Sergio Aragoneses apareció ante Martins antes del descanso, mismo guardameta que ya disfrutaban los insulares hace dos años en Primera División, es el que les da el salto de calidad, gracias a él no deambulan por mitad de tabla.

También hubo antes un palo de Nano que nadie acertó a empujar, quien perdona lo paga. Nuevo error en el área de Lledó, Juanma pierde el sitio por presionar un balón imposible a Pablo Sicilia, Chechu tiene todo el tiempo del mundo para preparar el centro sin oposición en banda derecha, Juanpa le concede a Perona el metro necesario para preparar la guillotina. Escena impensable al descanso, el duelo no lo ganaba el Tenerife sino que lo regalaba el Real Oviedo. En la derrota es fácil acordarse de los que no están, hace un mes era el señalado por su fallo en Coruxo y por sus muchas semanas de oscuridad este curso pero Manu Busto se convertía en el clavo ardiendo del oviedismo para la segunda mitad.

Empezó fuerte, nuevo repliegue estrepitoso del Tenerife, el cántabro recorta a dos rivales y deja a Martins mano a mano ante Aragoneses, y de nuevo un punta carbayón en evidencia. Fue la última oportunidad, era el 47' de partido, un mundo por delante. Los de Quique Medina se asustaron, cedieron todos los metros del Heliodoro para defender en el balcón de su área ante un Real Oviedo sin ideas. No se buscó a Jandrín, Manu Busto no tuvo líneas entre las que aparecer, Nano no podía vencer todos los duelos porque siempre que recibía había dos futbolistas tapándole salida por fuera y por dentro, sabían que era la única baza de Pacheta.

El único recurso era el balón parado, no salió ni una. Se botaron infinidad de córners, se encerró al Tenerife pero en ningún momento los chicharreros tuvieron sensación de agobio ni miedo de perder algún punto por el camino, no desde el fallo de Martins en el mano a mano. El reloj corría, querer y no poder elevado a la máxima potencia. Pacheta debió arriesgar más en los cambios, defensa de tres con Nano en el carril izquierdo para buscar 2vs1 con Manu Busto en esa zona, Jairo Cárcaba y Martins de doble '9', Jandrín ensanchando en la diestra por si acaso. No tocó nada, siempre el cambio de jugador por jugador para incrementar la impotencia. Quizá tuviese el míster en la memoria el recuerdo del Getafe B, la diferencia fue que aquél día se podía perder un punto pero esta mañana partido y goal-average ya estaban entregados con el 2-0.

El partido no se cerraba porque no lo buscaba el Tenerife, el Real Oviedo zozobraba pero un gol lo cambiaba todo, habría que ver la reacción de un Heliodoro que despidió a los suyos con pitos tras el calentamiento. No hubo réplica, con diez minutos por delante llegó el penalty infantil e innecesario, el de la impotencia. Jorge Perona recreándose con su tercer gol, el tiempo se hizo eterno hasta que el colegiado decretó el final. Se acabó el sueño, no habrá ascenso, ni siquiera se podrá pelear. Primera derrota a domicilio ante un rival directo, el equipo falló el día menos esperado, el día que no se lo podía permitir de ninguna manera.

Las áreas marcaron todo, la falta de acierto ha condenado al equipo, no sólo en el Heliodoro sino a lo largo de toda la Liga, la falta de gol se paga muy caro. Error de Pacheta en rueda de prensa acordándose de lo que no se tiene, no es momento de señalar al vestuario y menos públicamente, tampoco de poner excusas. Con esto se iba a la guerra y con esto se ha fallado, no hay más. Ya habrá tiempo de repartir responsabilidades, a cada uno la que le toque. Pero siendo el Real Oviedo una pirámide de mando, los principales culpables los conoce todo el mundo.

Foto: Lne.es

26/4/12

Martins-Rubiato, la dupla

Serán ellos los que salgan de inicio el Domingo, el plan A para hacer fuerte al B, Manu Busto la última media hora para rematar a un Tenerife herido al que le puede jugar en contra el ambientazo del Heliodoro si el partido no les va de cara. Pacheta perderá pausa, juego entre líneas y definición a cambio de disputa, presión y físico, agobiar la salida de balón de los canarios para que Víctor Bravo no pueda jugar cómodo en el mediocentro, forzar la pérdida en la transición del Tenerife ya que su centro del campo no tiene retorno defensivo.

Paradigma Pacheta, ha sido la tónica en los partidos 'top'. Anxo Carro en dos ocasiones, Carlos Belmonte, Valdebebas y San Mamés, Manu Busto sólo fue titular en Albacete con lo que la idea del míster ante rivales directos es clara. Dos puntas intensos en la presión, de desgaste, dos hombres a los que no les importa hacer kilómetros sin balón con tal de que el rival no juegue cómodo. Doble referencia en el juego áereo, Lledó tendrá más opciones en el golpeo y todo para evitar pérdidas en zona de construcción que comprometan una defensa azul en cuadro. Álvaro Cuello baja por sanción, Lucien Owona entre algodones. Candela sería la opción natural para el lateral zurdo, mala suerte con las lesiones la de Iván. Mover a Juanma sería delito en Tenerife, es el Káiser azul; retrasar a Nano es darle más metros a un futbolista justo de gasolina; reconvertir a un jugador en un partido así tiene un riesgo tremendo. Haga lo que haga Pacheta será el resultado quien marque el juicio de valor porque toda opción para el carril zurdo tiene más contras que pros.

Teo se ha hecho con la banda derecha, Nano en la izquierda si se quiere jugar a lo que se ha jugado siempre ante los rivales directos. Recuperación en zona de 3/4, vital la presión de Aitor Sanz y Pelayo para que Víctor Bravo y su pareja (Marcos es baja) no puedan girarse ni jugar fácil. Defensa adelantada, si la línea se tira hacia atrás estaremos condenados. Martins y Rubiato serán el trabajo, faltará el abrelatas oficial Óscar Martínez con lo que uno de los dos deberá hacer sus goles. El promedio del madrileño es el menos malo de todos los delanteros de la plantilla en el ratio minutos-goles, las lesiones le han privado de continuidad todo el curso. Borja hizo doblete copero en el Anxo Carro, también vio puerta en Valdebebas tras sustituir precisamente a Óscar y formando pareja con el propio Martins. Es su momento, la temporada pasada también lo cerró haciendo goles, no se le ha olvidado.

La dupla no será nueva, los números cantan. Titulares en Lugo en Copa del Rey, muchos minutos juntos en Valdebebas e indiscutibles en la eliminatoria ante el Athletic, el desplazamiento a Vigo para jugar frente al filial celtiña fue el único saldo negativo. Ambos fueron después el recurso del míster en época de crisis, juntos de inicio en Miramar y ante el Alcalá en el Tartiere para ser referencias y los primeros defensores del equipo, el objetivo de cortar la sangría de goles en la portería de Lledó se había alcanzado. Las lesiones de Rubiato han ido cortando su progresión, no hay continuidad y si no que se lo pregunten a Óscar Martínez.

A menor creación y más verticalidad mayores serán las opciones de los de Pacheta. Intensidad desde el primer minuto, asustar al Tenerife y marcar territorio para ganar el factor ambiente. Afinar la puntería, llegar y enchufarla como se hizo en Albacete y Valdebebas nos metería en el escenario ideal. Para la última media hora quedará Manu Busto, listo para recibir a la espalda de los medioscentros y lanzar a Martins y Nano al espacio. Jugar la baza de Abásolo en la diestra para ganar otro hombre más por dentro, romper al Tenerife por donde menos se esperan. Pacheta ha de jugar dos partidos en su cabeza, uno con ventaja y otro sin ella, no se podrá fiar todo a golpear primero sabiendo que jugar con marcador en contra es el lastre de este equipo.

Es nuestra final de Múnich, CD Tenerife-Real Oviedo. Y las finales se ganan.

Fotos: Jonás Sánchez y Álvaro Campo.

23/4/12

Real Oviedo 1-0 Castilla, sueño Real

Otra vez en la pelea con las espadas en todo lo alto, nuevo vuelco clasificatorio para soñar con el playoff y el ascenso. Lleva siendo así desde Febrero, esta vez derrotas de Lugo, Albacete y Tenerife para colocar al Real Oviedo a tiro incluso del segundo puesto a la espera de lo que hagan los gallegos el Miércoles ante el Getafe B en el Anxo Carro. No habrá nada decidido hasta el último minuto de la última jornada. Hace un mes éramos cinco para cuatro puestos, ahora siete aspirantes para tres plazas ya que nadie puede descartar a los filiales vista la locura de todos.

Tenía Pacheta la díficil misión de recuperar anímicamente al grupo tras el varapalo ante el Montañeros. Luchar contra las inercias es la tarea más complicada de un entrenador, evitar que tu equipo baje la guardia en la victoria y también que se rinda en la derrota. El Real Oviedo salió a por el Castilla desde el primer minuto, seguro que los resultados matutinos ayudaron a que los futbolistas saliesen al 'ahora o nunca'. Once inicial esperado, Manu Busto dejó su sitio a Martins para que los azules recuperaran un poco de su distintivo, para adelantar la línea de presión e incomodar a los de Toril en la salida. Venían los blancos al Tartiere a sentenciar el campeonato y lo hicieron gracias a la victoria del Rayo en Lugo; tienen tres semanas para gestionar esfuerzos y dosificar minutos.

La urgencia y la necesidad eran oviedistas, tuvo su reflejo en la ambición para ir a por el partido. Los de Pacheta acosaron la portería de Jesús en el inicio, ponerse por delante en el marcador sabiendo de la dificultad de nadar contracorriente ante unos monstruos al espacio como son los del Castilla. Sin brillantez pero con insistencia, Martins, Pelayo y Nano probaban suerte, fue Óscar Martínez quien la encontró. Suerte buscada, la presión asfixiante tuvo su recompensa en el error de Iván González en la salida; cuando te exigen tanto siempre aparece el fallo, primero lo tuvieron Jesús y Casado pero Nano se resbaló cuando no tocaba. Definición maestra de Óscar Martínez en el mano a mano, esta vez sí. Abrelatas oficial en los duelos directos, se perderá la batalla del Heliodoro por su enésima lesión.

Este equipo va contra viento y marea, se las encuentra de todas las maneras. Lesiones de larga duración que penalizan un mundo, otras en los primeros cuarenta y cinco minutos para chafar el plan previsto. Manu Busto al descanso para la segunda mitad, Pascual de nuevo al lateral diestro con más de 20' por delante para sufrir ante la velocidad de Denis. Imposibilidad de tocar nada ni proteger más de la cuenta, el único cambio no obligado fue el de Rubiato por Martins para ganar algo de frescura en la referencia. También vienen mal dadas las acumulaciones de amarillas que a lo largo del choque se convierten en expulsión y por lo tanto en riesgo de perderse dos partidos por mantenerse el ciclo en cuatro tarjetas. Esta vez fue Álvaro Cuello, no estará en el Heliodoro y seguirá con el peligro de ver la quinta.

El Castilla se hizo con el balón, los de Pacheta retrocedieron metros pero a diferencia de los últimos partidos, no convirtieron en héroe a Lledó ni se dejaron intimidar por el contrario. Un único disparo con peligro de Morata fue el bagaje de los de Toril en pos del empate, poco para hacer volar dos puntos del Tartiere. Pacheta lo reconoce en rueda de prensa, el gran misterio es averiguar por qué unos días el equipo es capaz de controlar el partido aún sin tener el balón y en otros se ve desbordado, como ocurrió en A Coruña hace una semana. La propuesta inicial es la misma, las primeras partes suelen ser un calco de dominio no brillante pero oficioso; y últimamente con ventaja en el marcador.

El Domingo al Heliodoro con todas las de ley, apostemos por este equipo que en una Liga entre los cinco primeros sería líder destacadísimo. Entrar en el playoff es muy duro y muy largo, terrible. Pero si lo hace hay que apostar por el Real Oviedo. El Tenerife en modo autodestructivo, tensiones a todos los niveles que pueden jugar en nuestro favor, habrá que saber lidiar también con el ambiente. Tiempo habrá para pensar en la final
del Heliodoro, ahora toca disfrutar del paso dado ante el Castilla. Y sobre todo, coger aire
para lo que viene. El reto es de órdago.

Foto: Jonás Sánchez.

19/4/12

Resetear, vuelta al origen

Ya han pasado los días, cabeza fría tras el batacazo en A Coruña. Las opciones azules siguen intactas, cuatro puntos de distancia a falta de cuatro partidos habiendo un duelo directo entre ambos contendientes no es nada; al menos no para otros. El Tenerife se muestra tan irregular como el que más, cuatro puntos de los últimos quince en juego para los canarios dejan a las claras que el tropiezo insular es posible cualquier jornada, no son fiables como no lo estamos siendo nosotros. El Real Oviedo ya no depende de sí mismo para jugar el playoff pero de ganar al Castilla las opciones se disparan.

Semana dura, terrible. Decía Aitor Sanz el Martes pasado que la derrota ante el Getafe B fue el momento más difícil de la temporada. Seguramente fuese así hasta el Domingo, el palo ante el Montañeros fue monumental para cuerpo técnico, plantilla y afición. Más que para corregir errores y repasar conceptos, la semana de Pacheta debe ir encaminada a devolver la confianza y la alegría a un vestuario tocado y sin autoestima. Igual que cuando llegó hace catorce meses, el técnico debe aislar a la plantilla y convencerles de su potencial, son los mismos que asaltaron Valdebebas en Diciembre. Recordar lo que hicieron, mostrarles el video de la victoria en el Alfredo Di Stéfano no sólo para repasar lo que se hacía bien sino para demostrarles de lo que son capaces si creen en sí mismos.

Volver a los orígenes: intensidad, disputa y físico. La falta de chispa y la confianza van de la mano, sin lo primero no hay presión arriba, sin lo segundo la línea defensiva vive al borde del área de Lledó; se pierden las señas de identidad de un equipo que hizo soñar no hace tanto. Hay futbolistas que no aguantan los 90', más que nunca la convocatoria ha de ir enfocada a jugar el partido con catorce futbolistas y trazar el partido en la cabeza para plasmarlo después en el césped. Manu Busto no marca diferencias, a Nano le falta oxígeno, Pelayo sufre los últimos 20' de partido. No les dejas a todos fuera, pero el partido dura noventa minutos y reorganizar un rol no conlleva perder protagonismo ni importancia. Pacheta debe explicar el plan en el vestuario, convencer a los chicos del planteamiento para que todos crean a pies juntillas.

Al Castilla hay que salir a asustarle, que no se sienta poderoso porque entonces avasalla. Recuperar la presión en primera línea, más cuando llegan con la baja de Nacho Fernández, el káiser de Toril y prolongación del jefe sobre el verde. Martins y Óscar Martínez en punta para no dejarles jugar cómodos, también para que Pelayo y Aitor Sanz no hagan tantos kilómetros, para que los dos puntas azules sean los que obliguen a lanzar la línea defensiva a mediocampo. Presionar sin achicar es un suicidio, si los cuatro de atrás temen dejar metros a la espalda condenarán al bloque. No estará Joselu en los blancos, Juanpa y Juanma como centrales para atar en corto a Morata y a un Jesé que se puede mover entre líneas, también para las ayudas en banda ante Juanfran y Denis.

Profundidad por bandas, Nano y Teo, no hay otros. Abásolo es distinto, es futbolista de asociación, de ritmo continuo, de pausa. Una baza para la segunda mitad, el desgaste del andaluz puede ser su oportunidad para jugar en banda izquierda, ahí es donde Paul se siente cómodo lanzado la diagonal hacia dentro. Teo no acumula minutos, puede aguantar los 90' aunque Martins en banda derecha para jugar el último cuarto de hora sin referencia arriba sería una opción, para el senegalés el cansancio no existe. Para entonces ya habría llegado el momento de Manu Busto igual que le llegó en Valdebebas saliendo desde el banquillo, convencerle de que valen más 25' a máximas revoluciones y fresco que ser titular para no aguantar el esfuerzo.

En el centro del campo son dos, Aitor Sanz y Pelayo. A Falcón le penaliza el físico, seguramente esté ante sus últimos partidos como futbolista porque no es fácil seguir tras un calvario de dos años cuando pasas la treintena. Pascual no aparece desde la autoexpulsión en La Roda, sólo él y Pacheta saben qué paso. De puertas afuera comportamiento ejemplar, ánimos y apoyo para el equipo, nunca personalizó en él ni compartió su frustración en las redes sociales, ni una palabra más alta que otra después de tantos meses al contrario que David Barral en Gijón que a la primera ya dejó el recadito. Pacheta manda, sólo él conoce el castigo al futbolista, pero quizá haya llegado la hora de recuperarle, llegado este momento se necesita de todos y la precariedad en el puesto apremia.

Veinte últimos minutos para pasar al 4-5-1, proteger a Lledó cuando el físico ya no llega. Manu Busto como falso '9' y aguantar el balón, esperar la entrada de Martins y Abásolo de fuera hacia dentro, tres medioscentros para acumular hombres tras el balón y no pagar el esfuerzo, no dejar espacios a los monstruos del Castilla porque con metros para correr son letales. Ser conscientes de lo que somos, ahora mismo el equipo no soporta un partido completo de 'intensidad Pacheta' pero eso no conlleva la ausencia de un plan B para ganar cuando el físico no aguanta.

Muchos o pocos, no importa. La política del Club ha quedado clara, no habrá ni un reproche para los que no vayan al Tartiere porque una cosa es que la afición pague las nóminas cuando no queda más remedio, pero otra distinto hacerlo para salvar una gestión nefasta e irresponsable. Los valientes que acudan al Tartiere que lo hagan para animar, que se vuelquen en ganar al Castilla porque el objetivo sigue ahí, al alcance, visible. Y cuando el árbitro decrete el final, que se expresen libremente, que dicten sentencia.

Foto: Lne.es

15/4/12

Tocados, ¿y hundidos?

Nuevo fiasco, guión calcado al de O Vao y al de la semana pasada en el Tartiere ante el Getafe B, un equipo el oviedista al que los partidos y la Liga Regular se le hacen eternos. No hay fuelle para una carrera de fondo, los de Pacheta rinden en duelos directos y dan esperanzas en un improbable playoff pero no son capaces de competir cada semana, el físico y el fútbol no llegan, no dan para más. Los que perdieron en Elviña son los mismos futbolistas que arrasaron Valdebebas; no es que hayan decidido no correr, es que simplemente no pueden.

Planteamiento de Pacheta lógico en la práctica, Juanma en el lateral izquierdo para jugar con cuatro centrales en la retaguardia y dejar siempre una línea de tres con posesión azul, que el canario diese profundidad junto a Nano en la zurda para llegar al área gallega. Dos futbolistas con buen golpeo de balón, ambos con confianza en sus posibilidades, los únicos a los que el cuero no quemaba en los pies junto a Manu Busto. Owona formaba atrás con Negredo y Juanpa en ataque oviedista, todo el fútbol azul se volcaba a la izquierda. Cuando lo hacía a la diestra Juanma era el tercer central con Jorge como cuarto hombre, Lucien presionaba muy arriba para evitar la salida limpia y la contra del Montañeros.

Pronto en ventaja, lo que antes era una oportunidad ahora es una desgracia. El equipo no tiene físico ni autoestima para presionar y achicar, por eso repliega. No hay confianza en defensa, por eso se aleja el cuero del área de Lledó pero a un precio muy alto, ya no se busca la referencia sino que la referencia busca el golpeo. Sin disposición ofensiva el rival recupera antes, un bucle del que es difícil salir porque los de Pacheta ya ni asustan ni intimidan, ni tan siquiera echan atrás al contrario tras desperdiciar mano a mano ante el portero. En Elviña fue el cuarto en tres partidos con marcador a favor, todos al muñeco; acciones puntuales que juzgan un proyecto. De haber entrado los males seguirían presentes, pero los resultados mandan.

El empate sentó como un jarro de agua fría, una puñalada al corazón del equipo. El Montañeros se hace dueño y señor, los de Álex Suárez someten a los azules que duermen en el balcón del área de Lledó. Con el 1-1 entraron Abásolo y Martins, jugador por jugador, nada cambia. Llegaron tarde los cambios, el Oviedo salió bien tras el descanso, era el momento de Abásolo por dentro junto a Manu Busto para quitar la referencia a los centrales Raúl y Pablo López, para que los azules se asociasen y aglomerasen posesión, para defender con la pelota. Después Martins por Teo en la derecha para la diagonal hacia dentro, invertir roles para sorprender y sentenciar. No se atreve Pacheta a mover nada arriba, debería probarlo igual que lo hizo en la retaguardia.

No es falta de actitud, afortunadamente el fútbol es bastante más complejo que echarle o no ganas. De no ser así todos nosotros llevaríamos al Real Oviedo a lo más alto. El miedo, la falta de confianza y la inseguridad no son sinónimos de pasotismo ni de indolencia, el futbolista quiere pero no puede. A Negredo le gustaría salir desde atrás, a Pelayo mover la bola de un lado a otro, a Nano desbordar como hacía dos meses; pero no son capaces. El balón quema en los pies, el futbolista llega medio segundo tarde a la disputa porque el físico no acompaña, apenas queda gasolina. Plantilla muy justa de efectivos para un estilo exigente, hoy hemos jugado con cinco centrales, dos de ellos como laterales y otro de mediocentro. La confección va en el debe de Pacheta, al menos en parte porque la mayor cuota de responsabilidad es de José Manuel.

Tiempo habrá de rendir cuentas, de analizar pros y contras, de poner notas a futbolistas y cuerpo técnico, ahora toca dar el último aliento aunque sea por inercia, aunque no haya esperanza en el empuje. No es una misión imposible, el Tenerife está a cuatro puntos habiendo un duelo directo en dos semanas, no es una distancia insalvable aunque sí dura. Los chicharreros son tan endebles como nosotros, tienen una salida difícil al Cerro del Espino este Domingo. Pero para aprovechar los regalos hay que saber cogerlos, y este equipo a día de hoy parece imposible que se reponga del mazazo en Elviña para recibir al Castilla en el Tartiere.

Foto: La Voz de Asturias

9/4/12

Nuevo golpe, mismo mal

Ganas de Carlos Tartiere, no pisar el hogar desde Noviembre se hacía eterno, a las 18h ya estaba dentro porque si para algo volví a Asturias en Semana Santa fue para estar en mi 'casa' el Domingo. Y como yo el resto, la derrota del Tenerife y el empate del Albacete daban vía libre para soñar, hacer los deberes ante el Getafe B nos colocaba terceros pero ya se sabía del poder ofensivo de los madrileños, a dos goles por partido a domicilio. Nadie dijo que el camino fuese fácil.

Vuelta a los orígenes, los mismos de siempre con la excepción de Óscar Martínez pasando por delante de Martins y Negredo por el sancionado Juanma. El gallego es oportunismo, hombre de área, Pacheta en este final de Liga antepone la posibilidad de gol al trabajo y la presión del senegalés porque sabe que cada tanto vale oro, más en un equipo al que le cuesta tanto. Manu Busto por detrás, ganas de resarcirse del cántabro tras el fallo de Coruxo, la falta de acierto volvió a condenarnos; acciones puntuales que pueden juzgar un proyecto, sea en Oviedo, en Tenerife o en cualquier otro lugar.

1.- Ausencia de pausa, partido de ida y vuelta. No hubo especulación, el Getafe B no llegó al Tartiere a verlas venir sino a por el partido, si ganan el aplazado en Lugo se meten de lleno en la pelea. Demostraron los de Ferreras el por qué son el segundo equipo más goleador del grupo por detrás del Castilla. Exigieron a Lledó, soberbio el sevillano en la primera parte; varias manos abajo, de las que duelen, para aguantar el marcador en el inicio. Colosal Juanpa, afianzado como central, sólido en el juego aéreo, rápido y atento al cruce en una exigencia máxima; lástima el error en la marca para el 1-1 porque empaña un partido tremendo del segoviano.

2.- Si marcas tanto y no estás arriba es por algo, los madrileños eran flanes en la retaguardia, los de Pacheta llevaban peligro en cada acción. Recuperación y Aitor Sanz para Nano en banda izquierda o Manu Busto rompiendo por dentro, cada llegada asustaba al Getafe. Repliegue oviedista, presión a partir de mediocampo para después correr con espacios a la espalda, de nuevo no se sentenció cuando se tuvo oportunidad y de nuevo el precio a pagar fue demasiado alto.

3.- Gran partido del extremo Samuel Saiz, emborronado después por una actitud barriobajera y camorrista. Primero en la derecha, después en la izquierda para buscar el 2vs1 ante Owona sabiendo de la ausencia de retorno defensivo de Abásolo. Por dentro y por fuera, daba igual Samuel que el lateral Nacho, uno de los siempre buscaba la diagonal por dentro y así llegaría el 1-2 en el descuento. La entrada de Teo ayudó a cortar la sangría pero la vía para hacer daño ya era una evidencia.

4.- A balón parado los azules marcaron la diferencia en la primera parte, gol de Juanpa en la primera aproximación, pudieron ser más porque se remataba todo. El fútbol es caprichoso, el Getafe llegaba por bandas, tocando, pero su empate llegó en saque de esquina, ahí donde se pensaba que no podían hacer daño. Después fue un acoso y derribo sobre el arco de Tomeu, la entrada de Álex Pérez desactivó el peligro oviedista en la estrategia.

5.- Tras el descanso, punto de inflexión. A los de Ferreras les costó entrar, Óscar Martínez y Manu Busto tuvieron la sentencia y el tercer puesto en sendos mano a mano ante Tomeu, las dos fueron al muñeco como pasó la semana pasada. Quien perdona siempre paga, el Getafe nos dió con la misma moneda y empató exactamente en el mismo minuto que lo hizo el Coruxo siete días antes. La respuesta del equipo fue buena en ambos casos pero no hay acierto para inclinar un duelo ni para ganar puntos in-extremis por empuje.

6.- Partido roto quedando un mundo, lo quisieron los dos equipos viendo la debilidad atrás del oponente. Los de Pacheta eran cinco para atacar y cinco para defender, Aitor Sanz por delante de los centrales y Pelayo el primero para construir, 15 metros entre los dos. El capitán se desentendía en la construcción, dos errores en la salida casi cuestan caro; el chaval no tuvo su día, falló controles y pases fáciles, no aportó pausa y no fue factor sorpresa, no salía nada.

7.- El plan ya no estaba escrito, con marcador a favor Martins iba a ser imprescindible para ahogar la salida de balón getafense y no dejarles cómodos los últimos 20'. Teo aportaba kilómetros, retorno defensivo y posibilidad de mandarla al espacio, Manu Busto hacía daño en las transiciones, Óscar Martínez las peinó casi todas en la segunda parte. El sustituido iba a marcar el mensaje de Pacheta pero todo saltó por los aires con el 1-1.

8.- Si rompes la baraja hay que hacerlo bien, el partido de Pelayo era para alejarlo de la construcción pero el míster no quiso tocar ninguna pieza porque el equipo llegaba al área de Tomeu. Colocar a Manu Busto delante de Aitor para que iniciase el cántabro, acercar a Pelayo a Óscar Martínez para ganar alguna de las prolongaciones del gallego, Martins en banda derecha para perseguir a Samuel y entrar al segundo palo cuando Nano ganase línea de fondo. O apostar directamente por el camerunés en lugar de Pelayo una vez Teo ya ocupaba el lugar de Abásolo. En un partido loco cambiar los roles es la llave para sorprender.

9.- Un toma y daca constante, golpes en uno y otro bando, nadie quería el empate aunque a estas alturas es obligado sumar los días que no puedes ganar. El ansia de victoria y la angustia por verse en puestos de playoff pesaron demasiado en el equipo, ninguno nos dimos cuenta de que el empate mantenía todo como estaba aunque con el Tenerife más a piedra que nunca. El equipo volcado, física y anímicamente muerto, por eso llega la puntilla en la enésima diagonal hacia dentro del lateral Nacho. Desolación propia de una eliminación en playoff, ninguno esperaba el fatal desenlace.

10.- Se deja escapar (otra vez) una oportunidad de oro, quien perdona lo paga también en la Liga. Pero quedan cinco finales, los demás también fallan. El Tenerife es el rival por la plaza, los chicharreros van en modo autodestrucción con fractura entre cuerpo técnico y plantilla, García Tébar acaba de ser sustituido, la afición a punto de estallar. Reciben al Lugo el Domingo, debemos recuperar en Coruña lo que se perdió en el Tartiere. #GanarAlMontañeros

El equipo necesita de todos, ahora más que nunca. No se va a arrojar la toalla a un mes del final, el Real Oviedo sigue dependiendo de sí mismo para jugar el playoff por el ascenso. El juego gustará más o menos, será vistoso o no, pero se hizo todo para ganar y de nuevo fue la definición y no la apuesta la que nos condenó. No hay lugar para los insultos, ni entrenador ni plantilla se los merecen; quien vaya al Tartiere se deje su fobia personal en casa.

Foto: La Voz de Asturias

2/4/12

Descuento fatal

Necesario dar una vuelta a la tortilla, lavar la cara lejos del Tartiere y afianzarse en la cuarta plaza tras la victoria ante el Albacete; hacerse fuerte también a domicilio para dar un golpe a la Liga, hacerles ver a los rivales que los azules no van a dejar margen de error en los siete partidos que quedan. Por eso Pacheta innovó en la alineación, muchos cambios para adaptarse a las dimensiones de O Vao y recuperar sensación de seguridad lejos de Oviedo.

Álvaro Cuello fue el elegido para el lateral diestro, era la opción más sensata. Nano y no Candela en la izquierda para dar profundidad y sorprender desde tercera línea, el andaluz en veces de carrilero. Tres medioscentros, Jorge Rodríguez como chico para todo, tercer central en los balones frontales del Coruxo y función escoba en fase defensiva; Aitor Sanz haciendo kilómetros en la derecha, Pelayo era el que ganaba el medio. Tarde interesante por las variantes de Pacheta, ese 'Plan B' tan reclamado y que al fin sacó a relucir. Queda por ver si fue recurso puntual o si se convertirá en habitual a domicilio.

Línea de presión muy arriba para evitar el lanzamiento de Yago a Zurbano, lo más llamativo fue comprobar dónde Álvaro Cuello le apretaba a Varela, prácticamente en zona de 3/4. Manu Busto casi nunca ocupó la banda derecha, fue Aitor Sanz quién se volcó a ese lado para guardar las espaldas de Álvaro, Jorge Rodríguez y Pelayo los que se encargaban de cerrar el centro del campo y no dejar a los gallegos en superioridad. Por eso el dibujo no existió como tal, cuando el Coruxo iniciaba en nuestra izquierda Nano no lanzaba la línea arriba, tampoco los tres puntas tuvieron posición fija. El Real Oviedo fue un camaleón que cambiaba su piel en función de los gallegos.

En fase defensiva Abásolo y Manu Busto ocupaban el medio, la idea era clara: ganar la segunda jugada y lanzar el ataque. Velocidad en la transición defensa-ataque, cuando los dos se asociaron los de Pacheta fueron directos, llegaron al área de Alberto con peligro. El 0-1 es contra de manual, uno recibe y el otro va al espacio, dos toques de Abasolo para ganar la carrera y ponerla en el corazón del área, allí siempre está Óscar Martínez para finalizar, virtudes contrarias las del gallego a las de Martins. Con ventaja el equipo retrocedió por momentos, se hizo largo y no hubo posibilidad de que ni Manu ni Paul entrasen en contacto con el balón, volvió el juego directo. Tardaron los azules en darse cuenta de que en O Vao cualquier prolongación de Óscar acababa en línea de fondo. El Coruxo apretaba pero no ahogaba, allí estaban Lledó y Abasolo parando el juego, cortando el ritmo de los gallegos para llevarnos al intermedio sin más apuros.

Tras el descanso la sensación fue la misma, dominio territorial del Coruxo pero peligro para los de Pacheta, la tuvo Manu Busto en la enésima vaselina que intenta con el portero dentro del área pequeña. No fue la tarde del cántabro, todos nos pasamos la noche dándole vueltas a su mano a mano ante Alberto en el descuento porque esa jugada valía dos puntos de oro. Tenía palo corto y palo largo para definir, el bote y la pierna izquierda le hacen apostar por lo más fácil que es imprimir fuerza al golpeo, tuvo la mala suerte de que fue al único sitio donde Alberto tenía opciones. No hay reproches, Manu nos ha dado infinidad de victorias estos tres años. Apoyo y ánimo, el Domingo nos desquitaremos entre todos.

Este equipo no tiene partidos plácidos, no cierra el marcador y el empate llega en cualquier acción. El error del trencilla es clamoroso, se entiende que esto es Segunda B y que los fallos están a la orden del día; el problema viene cuando estos absurdos van siempre en la misma dirección y contra un mismo equipo, este curso no se recuerda un 'atraco' del Real Oviedo. Por eso mosquea y por eso la protesta formal del Club ante la RFEF debería llegar ya, tenemos los videos de nuestra parte. Los árbitros son un condicionante aceptado del juego pero todo tiene un límite, normalmente te dan y te quitan a lo largo de una Liga pero con nosotros no está siendo así.

El equipo reaccionó bien al tanto, encerró al Coruxo con córners pero no era la tarde a balón parado, ni Manu Busto ni Nano pusieron una en condiciones. También se dejaron más huecos, el partido se convirtió en un ida y vuelta, de ahí la entrada de Jandrín: lástima del mal bote que le obligó a sacar el brazo para controlar porque se iba sólo. Varela y Antúnez llevaron peligro al área azul, allí estaba San Lledó de nuevo para salvar un punto con una mano prodigiosa cuando el partido llegaba a su fin. Después llegó el descuento fatal, ése en el que Lugo y Tenerife ganaron dos puntos y en el que nosotros no supimos hacerlo con todo de cara, acciones puntuales que valen un playoff. La línea entre el éxito y el fracaso será finísima, una jugada puede juzgar tres proyectos.

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