22/4/10

Descenso del DH, golpe desde dentro

Se intuía el desastre y el pasado Domingo se confirmó: el Juvenil ‘A’ del Real Oviedo abandona la categoría de División de Honor y desciende a Liga Nacional, arrastrando con él al ‘B’ hasta Primera Juvenil. Hecho sin precedentes, ni en 2003 cuando el Requexón era un solar y hubo desbandada en las categorías inferiores sucedió tal cosa. Qué diferencia respecto a aquel equipo que goleó 5-1 al Sporting en plena lucha por la supervivencia del Club.

El Requexón ya no es sinónimo de oviedismo sino de amiguismo y enchufismo. Mata y José Manuel manejan a su entojo los distintos equipos, lo sucedido esta temporada con el DH es la gota que colma el vaso. El curso pasado, con una plantilla repleta de jugadores de primer y segundo año, el Real Oviedo se clasificó en cuarto lugar en la división más alta de categoría juvenil y se quedó a un paso de disputar la Copa del Rey con los mejores equipos de España. Este año, con la inmensa mayoría de esos futbolistas, desciende a las catacumbas. ¿Por qué?

Cañedo era el entrenador, un buen técnico y además oviedista; por tanto no interesaba. No se le renueva el contrato por “no dar el perfil” a pesar de los grandísimos resultados obtenidos y se ficha a Miguel León vía José Manuel. Deficiente preparación desde el primer día, ausencia de trabajo físico y táctico, si no te entrenas durante la semana es imposible llegar en condiciones al partido aunque seas superior en aptitud. Si la desidia se convierte en rutina se obtiene como resultado un descenso injustificable.

El Juvenil ‘A’ tiene en sus filas varios jugadores campeones de España con la Selección Asturiana el pasado verano: José, Nico y Viti. El primero es portero, grandes reflejos, personalidad y carácter bajo palos, alma de capitán; en ningún momento se sintió cómodo con Miguel León en el banquillo, llegó a perder la titularidad incomprensiblemente. Nico, central que debutó con el primer equipo la temporada pasada y que realizó la pretemporada a las órdenes de Raúl González; las lesiones han lastrado su año, continuas roturas de fibras y ni un plan de prevención de riesgos para el chaval, no se preocuparon por él lo más mínimo desde ningún seno del Club. Viti, lateral diestro; el primero que pidió mayor carga de entrenamiento y que a cambio recibió el desprecio de su entrenador.

Con Cañedo el entrenamiento técnico-táctico era de noventa minutos, a los que había que añadir otra media hora-cuarenta y cinco minutos (dependiendo de la semana o el ciclo de carga) con Andrés Garrido, el preparador físico. Esta temporada cada sesión duraba una hora, nada de trabajo físico; el nuevo preparador repartía a cada jugador un papel con las instrucciones, no era raro ver a los chavales quedarse a entrenar por su cuenta después de las sesiones colectivas. Inaudito. Se entrena como se juega y se juega como se entrena, si durante la semana te preparas como un equipo de aficionados recogerás eso el día de partido.

En la temporada 08/09 hubo 32 sesiones de entrenamiento con ausencia de futbolistas por lesión; en la 09/10 la cifra asciende al doble. Sin una buena preparación eres propenso a las lesiones, sin continuidad es imposible coger ritmo competitivo y rendir como sabes. Si las piernas no van de poco importa que el cerebro ordene. Todo es una cadena, el mal anterior repercute en lo siguiente y cuanto más tiempo pasa peor se ponen las cosas.



Miguel León jamás formó un equipo: treinta jornadas y treinta alineaciones distintas. Sistema 4-2-3-1, a un grupo creado para tocar y jugar a fútbol por abajo, para aprender a través de la pelota y hacer valer su superioridad técnica les obligó a buscar el juego directo, balones desde la defensa al único punta, Moisés (1’60 de estatura apróximadamente). Cambios continuos de posición, Miguel Ángel (hombre gol del equipo) recluido en banda izquierda, Jaime con minutos como central cuando estamos ante uno de los medioscentros más prometedores de la región. Yosu, posiblemente el chaval con más posibilidades, técnica, visión de juego, golpeo, poderío aéreo … un jugador para marcar diferencias en DH que termina descendiendo de categoría. Había mimbres para cotas muy altas y sin embargo todo desemboca en uno de los descensos más lamentables de la cantera oviedista en toda su historia.

Un buen entrenador se gana a su plantilla, es el primer líder del vestuario. Ser una piña es clave, todos a una para llegar al objetivo. Esta vez no fue así, ni siquiera se pudo organizar una cena navideña por la tensión existente entre el técnico y muchos de los jugadores. Bances y Ataulfo lo sabían, pidieron la destitución de Miguel León en una reunión del Consejo pero éste no accedió, el trio calavera tiene demasiado poder en el Real Oviedo.

Costará evitar las fugas, jugar en Liga Nacional para los chavales de tercer y segundo año equivale a tirar a la basura un año de formación. La única esperanza es el ascenso a Tercera del Vetusta, que muchos de los juveniles formen parte de la plantilla a todos los efectos y que unos pocos de segundo año se queden para ascender al primer juvenil. El problema llegará cuando Mata incorpore al filial a los Fabinho, André, Franco Fasciana, Limones o Mamadou de turno; el Vetusta es un chollo para que el asesor externo enchufe a los suyos (y más en Tercera) cortando el paso a los canteranos y oviedistas de verdad.

Están matando al Requexón, la Fundación Real Oviedo 1926 se antoja imprescindible para cortar la hemorragia y devolver a la cantera al lugar preferencial que merece. Son el futuro, este Club no tiene viabilidad sin ella y estos señores quieren exterminarla para dejarlo todo como un solar. No lo podemos permitir, han llegado demasiado lejos.

Gracias a los foristas de_na y soyazul (Corazón Azul) por la ayuda prestada para realizar el artículo.