4/12/11

Grito azul en Valdebevas

Rugido feroz, demostración brutal, el Real Oviedo asaltó Valdebevas como si no existiese el mañana, con el orgullo el valor y la garra reflejado en los ojos de todos aquellos que se vistieron de corto y los que hacían que las gradas del Alfredo Di Stéfano parecieran las del Carlos Tartiere. Una victoria para proseguir la escalada, una manifestación de poder ante el mejor rival para que soñemos con el mes de Junio. Aún queda un mundo, la carrera es de fondo pero el derecho a la ilusión ya no lo puede robar nadie.

Lo dije en la previa, los de Pacheta debían ser valientes en Valdebevas porque el Castilla es un equipo que arrolla cuando se sabe superior. La consigna fue clara, la presión azul asfixiante, la primera parte de manual, los 45 minutos soberbios de Albacete llevados al máximo exponente. Martins sobre Nacho Fdez para anular la salida blanca, Óscar Martínez haciendo kilómetros sobre Gil y tapando conexión con el mediocampo. Ni un jugador blanco recibió cómodo en todo el choque, incansable el trabajo de Pascual y Aitor Sanz sobre Mandi y Álex, Xavi Moré y Nano a destajo para anular la profundidad de Casado y Carvajal y la posibilidad de 2vs1 en banda. Presión en campo contrario, defensa adelantada, trabajo descomunal de nuestros chicos en todas las líneas.

Nunca estuvieron cómodos los de Toril, sin la profundidad de los laterales y sin conexión entre líneas, los cuatro monstuos de arriba son menos. Los azules ahogaron al Castilla en cada balón, la segunda jugada, cada disputa, fue fruta prohibida para los blancos. Morata volcado a la izquierda y Jesé en la derecha para que el canario evitase a Owona y buscase el 1vs1 ante Álvaro Cuello, la esperanza blanca de falso ‘11’ para el cuerpo a cuerpo contra Lucien. El camerunés fue el único azul que pasó apuros en defensa, Morata tiene cuerpo para aguantar las embestidas, supo jugarle de espaldas y crear peligro, era el único rayo de luz para Toril aunque lejos de portería el fútbol de Morata pierde sentido.

El Oviedo a lo suyo, verticales y directos con balón, los dos primeros goles fueron dos calcos uno del otro. Aitor Sanz en la recuperación, pase al hueco para que Xavi Moré disfrutase en el 1vs1 y Óscar y Rubiato fusilasen a Jesús. Una y otra vez, nunca se podrá decir que los chicos de Pacheta no insisten, Martins peleó cada balón como si fuese el último, tuvo dos claras para ver puerta pero no estuvo brillante en la definición. Xavi participó en los tres tantos, asistente en dos, chispazos de genio en momentos cumbre, Nano se dejó ver más que el catalán. Muchos kilómetros para el andaluz, valiente Álvaro Cuello en sus incursiones por banda aunque atrás le tocase bailar con la más fea, esa fue la ambición azul en Valdebevas. El Oviedo se volcó en la izquierda para después matar por la derecha, supo cuándo y dónde atacar.

Mantener durante todo un partido el nivel de intensidad de la primera parte es casi imposible, si Pacheta consigue que los suyos aguanten 65’ a ese nivel serán soberbios. Con la renta de dos goles la presión retrocedió 15-20 metros, el Castilla podía iniciar jugada pero nunca tuvo facilidad para llegar, las líneas azules muy juntas para evitar peligro en zona de 3/4. Los de Toril avanzaban, no pusieron a prueba a Lledó más que cualquier otro pero la inercia era peligrosa, Morata ya hacía de las suyas cerca de la frontal y lejos de la banda izquierda. Entonces aparecieron Manu Busto y Rubiato para invertir papeles, el madrileño centrando con la zurda y el cántabro para hacer de cabeza el tercero. El mazazo en el momento justo, los blancos bajaron los brazos, quedaban 20 minutos para disfrutar del partido y del momento, para divertirse compitiendo. No confundir con relajación, Álvaro Cuello perdió la marca un segundo y Merchán hizo el 1-3 en el segundo palo. Se dio vida al Castilla, 15’ por delante que parecían un mundo.

Al contrario que en el Carlos Belmonte, el equipo no sufrió, replegó líneas buscando después a Nano y Manu Busto para la contra. Juanpa entró por Xavi Moré para cerrar la banda derecha, Casado estaba llegando a línea de fondo demasiado, Denis había entrado de refresco y Owona no tuvo su partido. Pacheta leyó bien el partido, perfecto entre semana y en el planteamiento de salida, acertó con los cambios porque todos dieron un plus al equipo. Jugamos con el reloj, así llega la pataleta de Toril en rueda de prensa cuando dice que el Real Oviedo tuvo suerte en momentos puntuales y que solamente supo parar el partido. Olvida en su juicio que el de hoy ha sido el choque en que el Castilla ha creado menos ocasiones de peligro, que su equipo solamente había encajado dos goles en el Di Stéfano y que hoy ha recibido tres.

Subidón de autoestima y salto en la clasificación, el Castilla a cinco puntos y el Tenerife a tiro de piedra de cara al partido del Domingo. Antes toca recibir en el Tartiere al Athletic, eliminatoria para disfrutar, para olvidar por unas horas la lucha de cada día, para revivir glorias pasadas. La prioridad es la Liga, la Copa del Rey es un premio para plantilla y afición. Que Pacheta reparta esfuerzos y vivamos un gran ambiente ante los leones, que podamos competir ante el Loco Bielsa y honrar el torneo del KO. El Jueves todos al Tartiere, lo merecemos.

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Foto: FutbolAsturiano.es