14/12/10

Si no se van, échalos

No apetece hablar de lo deportivo, el día a día nos destruye, el equipo va a la deriva y la lucha de la afición parece un imposible. El Domingo todos debemos estar en la puerta cero del Tartiere, Oviedo ha de ser un clamor contra aquellos que llevan a nuestro Club a la destrucción, consiguen desde dentro lo que no consiguieron desde fuera. Hay que sacar fuerzas de donde no las hay para una batalla más, una tan importante o más que la del 2003.

Cada jornada más hundidos en la clasificación, José Manuel ha conseguido el más difícil todavía que es empeorar los números de Pichi Lucas: cuatro puntos de quince posibles, siete jornadas sin ganar que dejan al Real Oviedo al borde del descenso. El paralelismo con la 06/07 es evidente: inicio irregular, parches en el banquillo que empeoran aún más la dinámica y descalabro final. Esta plantilla es muchísimo mejor que aquella (con sus muchas limitaciones), pero el problema de este equipo hace tiempo que dejó de ser futbolístico.

Un jugador no puede dar rendimiento si no cree en lo que está haciendo, si no confía en su entrenador o si ve que el técnico va sin rumbo y sin ideas. Si quien manda no es capaz de inculcar, cada jugador busca su propio remedio, cada uno por su lado. Nunca el Real Oviedo ha sido un bloque, nunca ha dado el vestuario la impresión de ir a muerte con su entrenador, ni primero con Pichi Lucas ni por supuesto ahora con José Manuel, que en una semana ya tenía a gran parte de los futbolistas en pie de guerra. Si el partido es una guerra individual se convierte en pachanga, al menos por nuestro lado: sesiones de entrenamiento que sólo sirven para cargar piernas y mantener tono físico (sic) porque después en el césped cada uno juega con uno mismo, aunque lo haga pensando en el bien común.

Ya no se trata de éste o ése sistema, de darle la titularidad a uno u otro. En algunas posiciones juegan los mejores, en otras no; nadie rinde. Jorge Perona demostró la temporada pasada su valía, tiene la indiscutibilidad en el once pero no ve puerta de ninguna manera; Manu Busto es una sombra de lo que fue hace ocho meses; Aulestia ya no es salvador sino que es señalado por la afición. Los nuevos siguen la tendencia, Falcón pasa de clave en un Cartagena a las puertas de la gloria al ostracismo absoluto, lo mismo que Marc Castells; de otros vale más no comentar nada porque ellos mismos se dejan en evidencia con sus actuaciones y con sus gestos.

En las arcas no hay un céntimo, traer a un entrenador capaz de invertir la dinámica, recuperar el vestuario y devolver la confianza a los jugadores en ellos mismos y en lo que se hace es un imposible. Es la hora de la autogestión, que la plantilla se conjure para ir todos a una y ser fuertes a partir de la unión del vestuario. Que José Manuel pinte poco, que salga quien salga se confíe en el compañero y en el equipo. No es algo nuevo, quien siga actualidad deportiva verá que hace escasas semanas en la NBA los Miami Heat hicieron una reunión de puertas a dentro sin entrenador para analizar el mal arranque de competición; desde entonces, pleno de victorias de los Beach Boys aún siendo los mismos hombres. Nada de camas al técnico ni forzar salida sino buscar el bien común y la manera de hacerlo.

Aulestia, Manu Busto, Jorge Perona, Jandro, Negredo, Aitor Sanz, Falcón, López Ramos … todos ellos tienen muchas batallas a sus espaldas. Ellos deben guiar al vestuario fuera del césped, dar un paso adelante y coger la responsabilidad. Los jóvenes (Pelayo, Jandrín, Castells, quizá alguno más del Vetusta) deben dedicarse a jugar y disfrutar, ser receptivos respecto a los veteranos y olvidarse de lo externo cuando ruede el balón. En el fútbol no todo es calidad y técnica, la psicología es básica y si este equipo está cómo está es porque no cree en sí mismo.

La afición no debe olvidar que los enemigos están en el palco (y en la sombra) pero que los jugadores son los que deben salvarnos el cuello por el descenso. Están sólos, ahora más que nunca, y no podemos permitirlo. Es difícil y puede que injusto pedir el esfuerzo de apoyar cuando se ve lo que estamos viendo cada fin de semana pero debemos tomar nota de otras aficiones, como la del Athletic: cuanto peor es la situación más se vuelca con sus jugadores. Y el Domingo, antes del partido contra la Real ‘B’, a dejar bien claro que QUEREMOS A ALBERTO FUERA.

#sinosevanechalos