6/7/10

La casa por los cimientos

El baile ha empezado, el Real Oviedo no ha perdido el tiempo tras el cierre de las temporadas en Segunda y Segunda B y tras el carrusel de bajas comienza el de las incorporaciones. Dice la norma que todo gran equipo se construye de atrás hacia delante y Pichi Lucas no quiere caer en el error de la pasada campaña, donde con él en el banquillo el conjunto azul era muy peligroso en zona de tres cuartos pero endeble en la retaguardia. Partidos locos en el Tartiere con resultados amplios que no pueden volver a sucederse porque un ascenso se consigue con portería a cero.

Tan sólo Jorge Rodríguez, Artabe y Ernesto continuarán respecto a la defensa de la temporada pasada, con papel se supone que terciario para los dos canteranos. Así, la zaga era la línea con más urgencias junto al centro del campo, posición prioritaria a día de hoy tras las últimas incorporaciones. Víctor Díaz, Richi, López Ramos y la excepción de Nano, volante zurdo procedente del Cádiz que viene a solucionar los problemas del conjunto carbayón en esa banda durante el curso pasado, cuando ni Invernón ni Iván Ania pudieron asentarse en el once.

Víctor Ruiz es un lateral derecho con proyección ofensiva y buen trato de balón. Procede del Sevilla Atlético, lo cual ya es una cierta garantía, como lo son sus dos temporadas como titular con el filial hispalense en Segunda División. Con 22 años le llega la hora de dejar paso a los más jóvenes que ascienden de los equipos juveniles, no hay que ver un descarte donde no lo hay. Víctor ha jugado con asiduidad en las cuatro campañas en las que ha pertenecido al Sevilla Atlético y simplemente es el momento de dar el salto y abandonar el nido. Pretendido en su día por el Liverpool de Benítez, en principio cierra el carril diestro con las alternativas de Artabe y Joaquín del Vetusta.

López Ramos y Richi para el centro de la defensa, a la espera de resolver la situación contractual de Gonzalo y acometer el fichaje de un cuarto hombre. El primero tiene 33 años, procede del Albacete y ha jugado la mayor parte de su carrera en Segunda División (Córdoba, Poli Ejido, Las Palmas, el propio Albacete). Deberá aportar experiencia y liderazgo, ser uno de los baluartes del equipo en el campo y en el vestuario porque si algo se echó de menos en el pasado playoff fue veteranía. Rápido al corte y con 1'82 de altura, está por ver cómo se adapta a un grupo complicado como es el vasco.

Richi procede del Osasuna Promesas, con 24 años no podía permanecer más tiempo en un filial. Él mismo se define como un central rocoso, duro, poderoso en el juego aéreo y expeditivo. Disfruta en partidos bronco y por eso se desprende que será pieza clave en un año complicado con muchos partidos cerrados y toscos en los que el Real Oviedo tuvo su talón de aquiles la campaña pasada. Puede actuar también como lateral izquierdo y será el comodín de Pichi Lucas para la retaguardia. Con él vuelve la figura de central zurdo que hace años que no se veía por el Carlos Tartiere.

Los próximos fichajes apuntan a un centro del campo donde a día de hoy Pelayo nada en soledad. El Club espera la respuesta de Falcón a la oferta azul mientras el jugador pospone la misma por el deseo de jugar en Segunda. Si el plazo oviedista llega a su fin sin contestación del toledano, José Manuel activará otras opciones para el mediocentro. Es en la posición donde no se puede fallar; la dirección deportiva debe hilar muy fino porque del acierto en el fichaje de los dos medioscentros y del último central dependerá en gran parte el devenir de la temporada.

El primer objetivo es ser líderes de grupo, la cosa parece clara. De momento, los recién llegados y los que repiten demuestran tener claro que el equipo debe marcarse como meta el ser campeones de grupo para luchar por el ascenso con el máximo de posibilidades. El Real Oviedo no merece medianías, siempre hay que mirar a las cotas más altas: por historia, por prestigio, por poder y por necesidad. Ser primeros sí o sí es el primer paso.