1/11/09

Real Oviedo - UD Puertollano: empate que resta

Partido de cuatro puntos por lo que podía sumar el Real Oviedo, por lo que dejaba de sumar el Puertollano y por los resultados que se habían dado en el grupo. De haberse dado un marcador positivo, el conjunto azul se hubiese quedado a tiro de victoria de los puestos que dan derecho a jugar fase de ascenso y que marcan la que debía de ser exigencia mínima para este equipo.


Connotaciones especiales, el Puertollano venía de jugar el Jueves ante el Villarreal en Copa del Rey por lo que ni física ni mentalmente tuvieron los mismos días que los de Pichi Lucas para preparar el partido, tampoco para recuperar del esfuerzo. El choque requería de un inicio arrollador, ritmo alto de partido para desgastar al rival y que notase la dureza de jugar entre semana, pero nada más lejos de la realidad. Sobre el césped del Tartiere vimos a un equipo ramplón sin ideas y a otro que tenía perfectamente estudiado a su rival, que disponía un 4-1-4-1 con tres líneas en su propio campo y que sabía dónde taparse y dónde dejarse descubierto: Mario Prieto tuvo total libertad para sacar la pelota desde atrás, sin ningún tipo de marca. No hizo mal partido en defensa el capitán azul pero en ataque es un cero a la izquierda; incapaz de jugar a uno o dos toques, elige mal las opciones de pase y ralentiza el ritmo del equipo. El momento del cambio de Rubén García era al descanso, no entiendo el por qué se le dieron 10 minutos más cuando ya había quedado suficientemente claro que éste no era partido para él una vez más. Tampoco entiendo su indiscutibilidad y el descarte de Pelayo: aunque el chaval no empezó bien la temporada, en igualdad de rendimiento como están siempre debe jugar el más jóven, no por lo que da sino por lo que puede llegar a dar en un futuro.

Tela de araña visitante, el Real Oviedo tocaba con sus cuatro defensas y Mario pero era incapaz de ir más allá. Los manchegos dispusieron marcajes al hombre para evitar que Curro, Rayco y Manu Busto recibiesen entre líneas, por lo que se abusó de la conducción y del juego horizontal; las únicas acciones de cierto peligro llegaron cuando se trenzaron tres o cuatro pases al primer toque y uno de los centrales batía dos líneas al sacar la pelota desde atrás, como hizo Jorge Rodríguez en la jugada que desembocó en el mano a mano de Rayco ante Calleja. No se pueden perdonar ocasiones así, y menos en Segunda B, esa mala definición del canario costó dos puntos.



Nos olvidamos de la bandas, Xavi Moré e Iván Ania estuvieron voluntariosos pero ni Invernón ni Rubén González aportaron nada como laterales: ni ayudaron en la salida de balón, ni abrieron el campo, ni se incorporaron al ataque para liberar un poco a los volantes y crear situaciones de 2x1 en banda. El balón les quema en los pies, lo rifan a la mínima oportunidad y así es imposible que el equipo se haga con el control del partido y juegue a su gusto. La presencia como titular del primero es inexplicable salvo lesión de última hora de un Ernesto que se había afianzado en el último mes; el segundo no sólo penaliza en ataque sino que siempre es buscado por el rival en defensa, hoy sufrió de lo lindo ante el ex – colchonero Mendy ya fuese en el 1vs1 o con balones a su espalda. Antes al que no valía le colocaban de lateral, ahora el fútbol ha cambiado y esa posición exige tanto o más que las demás, jugar con tres futbolistas menos a la hora de buscar la portería contraria es algo que ningún equipo del mundo puede soportar.



Ante la incapacidad para jugar entre líneas, Curro optó de nuevo por hacer de ‘quaterback’: se colocó entre los centrales y se dedicó a lanzar diagonales a los extremos con a saber qué fin. Esto es soccer y no fútbol americano, los pases en largo sirven de algo cuando el contrario está descolocado y el compañero puede controlar el balón en ventaja y con tiempo para encarar en el 1vs1; si el rival está replegado en 40 metros lo único que se consigue es regalarles la posesión y una opción de contragolpe. Claro que la culpa no es únicamente del mediocentro azul sino de unos laterales que no adelantaron 10 metros su posición para jugar un 3-5-2 y crear superioridades en la salida y en la recepción, como si hace el Barça de Pep Guardiola, por poner un ejemplo.

Imposible tocar, ausencia de juego por banda, hoy sí se echó de menos la presencia de una referencia arriba como es Miguel. Quizá no sea un virtuoso del balón ni despierte pasiones en la grada pero sí es un salvavidas para sus compañeros, que si se ven sin opciones de pase siempre pueden recurrir a un balón aéreo y ver cuánto petróleo es capaz de sacar el punta azul. Hoy no hubo esa opción y el equipo no supo ni por qué optar ni a quién buscar para aproximarse a la meta de Calleja. Si los últimos minutos de la primera parte dejaron una luz a la victoria, la segunda mitad fue totalmente soporífera e infumable, sin nada a destacar salvo alguna jugada aislada de Xavi Moré encarando a su par, que por cierto no debió de acabar el partido por reiteración en las faltas.



Sigue el Real Oviedo sin aprovechar las jugadas de estrategia aunque parece que Pichi Lucas las trabaja más en El Requexón que sus predecesores. Curro sigue mirando portería siempre, es frustrante que desperdicie una falta en la esquina del área buscando el segundo palo en lugar de ponerla al borde del área pequeña donde cualquier ligero toque puede meter el balón dentro; si a la que tuvo en la primera parte le da un poco menos de altura, quizá ahora hablaríamos de tres puntos de oro. En los saques de esquina sólo contamos con dos rematadores (los dos centrales) y quizá la solución vaya por otro lado: jugar en corto, llegada desde atrás de un lateral o intentar despejar una zona del área para que bien Gonzalo o bien Jorge se jueguen el remate en 1vs1 en la opuesta.

No hubo fútbol, los oviedistas somos crédulos y siempre tenemos la ilusión de engancharnos arriba y recordar este inicio de temporada dentro de unos meses como una mala racha, pero no es así. Los rivales dan motivos para creer pero el equipo no, sumar de uno en uno en una Liga de tres puntos no sirve de nada, son derrotas que se acumulan. Haber hecho los deberes ante Cerro Reyes y Puertollano hubiese significado rozar puestos de fase de ascenso, sin embargo estamos perdidos en mitad de la tabla y mirando más de reojo a los de abajo que a los de arriba. Dije en el artículo de hace una semana que el momento era éste, ahora o nunca; estamos desaprovechando la oportunidad y después será tarde para lamentarse, si no se encadenan ya dos victorias consecutivas el objetivo de la temporada será otro bien distinto.

Fotos: Álvaro Campo.